Elecciones 2020

¡Vamos por una gran victoria!

El futuro Presidente debe tener el liderazgo para que -con su voz, su servicio y sus actos- se logre la anhelada unión de los bolivianos, reafirma el autor .
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:00

Oscar Antezana Malpartida 
Economista

Evo y el MAS serán la mayor barrera para vencer de la mejor manera al coronavirus y reactivar la economía. Ya hemos visto que puede dejar sin oxígeno a los bolivianos o instruir a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) al no aprobar créditos para hacer frente a la pandemia. No dejará que se reforme el sector de justicia para instituir un estado de derecho efectivo para garantizar nuestra libertad como ciudadanos, para estimular la inversión y para protegernos de la delincuencia y el narcotráfico. Para Evo, la justicia y el orden es como un crucifijo para Drácula.

Evo y el MAS quieren volver al poder, sea por medio de estas elecciones o en cinco años. Estos 14 años no le han sido suficientes a pesar de que ha reinado como rey –controló los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y el Tribunal Electoral–. Evo y el MAS han utilizado el poder Ejecutivo para despilfarrar nuestros impuestos, el poder Legislativo para legalizar lo que le convenía hacer, el poder Judicial para protegerse y eliminar a los adversarios, y el Tribunal Electoral para aferrarse al poder de manera fraudulenta. 

El funcionamiento y el propósito de los poderes del Estado ya no estaban en función de beneficiar a la Nación, sino todo sumaba para que Evo y sus secuaces disfruten indefinidamente del poder. Es más, el avasallamiento de las instituciones del Estado ha sido tal que pretendió establecer la “Guardia Nacional del Estado Plurinacional” integrada por civiles “voluntarios”.

Evo es un títere, parte de una tramoya dirigida por actores foráneos que utilizan a nuestra Patria para satisfacer sus intereses. Internamente, el narcotráfico es uno de esos actores que obtiene su riqueza ilícitamente a costa de nuestros recursos y estabilidad política y social. 

Desde afuera, Cuba y Venezuela seguirán siendo protagonistas para seguir sirviéndose de los recursos y favores ilegítimos e ilegales de Evo y otros personajes. Argentina y México también acechan a Bolivia para “pescar en rio revuelto” y fortalecer la posición interna de sus gobernantes populistas y demagogos. 

Vemos y vivimos ahora que el poder no se obtiene solamente llegando a la Presidencia. A pesar de no estar en el gobierno, Evo y el MAS siguen teniendo poder en todos los ámbitos. Por tanto, no debería ser el único objetivo de los bolivianos que el MAS no asuma el gobierno. El objetivo es que disminuya su poder a lo mínimo.

A diferencia de otras elecciones, lo que proponen el MAS y los otros candidatos demócratas no es cuestión solo de matices. La visión de Evo y el MAS y de lo que quieren de Bolivia son nefastas. Sus propuestas están basadas en la división y enfrentamiento entre los bolivianos, en el enriquecimiento ilegal de unos pocos a costa del resto, en beneficiar a unos que tienen la protección y el visto bueno de Evo y no a todos los bolivianos. La elección está en nuestras manos. Como decía George Orwell: “Un pueblo que elige políticos corruptos, impostores, ladrones y traidores no es una víctima sino un cómplice”.  

Lo ideal sería elegir al candidato que haya demostrado entereza, experiencia y capacidad para afrontar a Evo y el MAS que será el principal y mayor escollo que tenga Bolivia en los próximos cinco años. Necesitamos un candidato a la Presidencia que sea decidido, que sea inteligente, que sea buen político y que pueda aglutinar el mayor apoyo internacional posible en beneficio de la Nación. 

Pero hay opciones. Una ya se conoce: que renuncien todos los candidatos que tienen menos preferencias de los votantes y quede solo uno. Pero no es suficiente, se puede hacer más. Primero, que las renuncias se den a la brevedad. Es decir, como bolivianos demócratas, necesitamos el mayor tiempo posible para organizarnos y diezmar al MAS. 

Así, en segundo término, los excandidatos deberían sumarse a una campaña electoral contra el MAS que logre unir a la mayoría de los bolivianos, que mueva a las organizaciones y fuerzas vivas de la población, tal cual sucedió con las Pititas. Su liderazgo es clave, así como nuestro voto lo es. Tercero, ese próximo gobierno debería hacer todo el esfuerzo y comprometerse a tener gabinetes inclusivos. 

Por un lado, que invite y gobierne con gente de las otras tiendas políticas que, al final de cuentas, todos habrían contribuido a la victoria. Pueden tener grandes afinidades –todos quieren democracia plena– eliminar al narcotráfico, minimizar la corrupción, fortalecer la salud y la educación, ampliar la conectividad digital en Bolivia, apoyar al sector privado, cuidar el medio ambiente, etcétera. 

No se puede decir lo mismo del MAS. Felizmente, ningún partido político “tradicional” está en la contienda electoral. Si bien algunas personas siguen dando vueltas como buitres, ya no son muchos. Por otro lado, el próximo gobierno debe ser inclusivo desde el punto de vista social y regional. Bolivia nos pertenece a todos y todos contamos por igual. 

El cruceño es igual al orureño, el minero es igual al agricultor, el obrero es igual al empresario, el médico es igual al policía. Existe cabida para todos. 

Ese futuro Presidente también debe tener el liderazgo para que, con su voz, su servicio y  sus actos logremos la unión de los bolivianos que todos anhelamos.

Cuando votemos, hagámoslo pensando en que ésta es nuestra oportunidad para volver a vivir con mayor tranquilidad y más armonía, para progresar y mejorar nuestra calidad de vida, y para dejar un futuro prometedor y de oportunidades para nuestros hijos y nietos. 

Si vamos a reparar el daño que se ha hecho, nosotros, la gente, tenemos que involucrarnos. Todos y cada uno de nosotros somos el “nosotros”. Tú eres el “nosotros”. Todos somos parte de las Pititas. No dejemos que ningún poder obscuro o gente que quiere servirse del país nos impida a tener libertad, dignidad, seguridad, igualdad, protección social y oportunidades.

 

 

 


   

4
1