Fuerzas Armadas

La servidumbre y el politólogo

Una respuesta a las críticas de un académico al Servicio Militar Obligatorio, al que calificó como “servidumbre militar obligatoria”.
domingo, 24 de enero de 2021 · 05:00

Gral. Div. Tomás Peña y Lillo Tellería  
Magister en seguridad y defensa.

Conversando con unos amigos, me mostraron un artículo de un novel politólogo que cambiaba socarronamente nombre del Servicio Militar Obligatorio (SMO), por servidumbre militar obligatoria. No diré que me sorprendí, en el actual Estado Plurinacional pasan todo tipo de cosas, pero se supone que un politólogo ha estudiado años para comprender que es la política y su papel en el ordenamiento de la sociedad, también debería comprender el papel de las FFAA en cualquier Estado y la importancia de mantener y fortalecer a sus instituciones.

Lamentablemente, tal como lo que le pasó en la pre militar, no aprendió nada, o sólo lo que quiso aprender, una pena sabiendo cuanto aporta el Estado a las universidades, esperando que sus egresados sepan de su profesión.

Las Fuerzas Armadas son parte indisoluble del Estado, base fundamental de sus políticas internas y externas, la fortaleza del Estado es la fortaleza de sus FFAA. Existen países con criterio político maduro como Perú, donde izquierdistas y derechistas están generalmente en desacuerdo en todo, excepto cuando se trata de las FFAA, en ese caso todos se unen para que estén tan armadas y equipadas como las de Chile, con una memoria histórica envidiable, lo que no pasa en Bolivia.

Porque la base de las FFAA es una institución con 110 años de antigüedad, el Servicio Militar Obligatorio, cuyos inmensos logros para Bolivia relativos a la defensa nacional, tanto en guerra como en la paz, el apoyo a la población civil en tiempo de crisis, el poblamiento de las zonas fronterizas, y su gran contribución a la unidad nacional, simplemente no pueden ser ignoradas.

Sumamos a esto los beneficios para los jóvenes soldados y marineros, que incluyen la inculcación de valores morales, el conocimiento y las habilidades para la vida, el aumento de la autoestima, la sana competencia de capacidades, la disciplina y el orgullo de cumplir con sus deberes ante su familia, la sociedad y la patria.

Además, ha permitido tener una reserva de las FFAA de medio millón de hombres movilizables, entre 19 y 30 años, factor de disuasión que compensa la incapacidad de los políticos para entender que la seguridad es esencial para evitar una nueva depredación de nuestro territorio, forjando una unión entre las FFAA y el verdadero pueblo, que evidentemente incomoda a algunos.

Esta juventud sana, orgullosa y fuerte, que hace cola para servir a la patria, porque los políticos se olvidaron de aumentar los cupos de acuerdo al aumento de la población, es la que sabe que no solo son derechos, también hay obligaciones y serán los que forjarán el futuro de la patria.

Del resto y de la forma mezquina como se dirige a las FFAA no hay mucho que hablar, repite como loro consignas ya rebatidas y superadas por años y sin base alguna, una de ellas me parece absurda para una persona que estudia la política: nuestra jubilación, de ella ignora que no alcanza al 80%, que los jubilados mayores ganan una miseria que no se incrementa hace 15 años y que es el resultado de nuestros propios aportes por 35 años ininterrumpidos, por otro lado ¿qué propone? ¿Igualar la miseria?, ¿si quería tener una jubilación digna, por qué no entró al Colegio Militar?

No sabía que las ciencias políticas incluyen la adivinación, nadie puede decir si habrá o no una guerra en un futuro, excepto un adivino y su bola de cristal, afirmar eso es igual que dejar la puerta abierta de la casa y afirmar que no habrá ladrones, una irresponsabilidad total.

Luego viene el tema de las “masacres”, hace rato que algunos políticos están queriendo convencer a la población que en Huayllani y Senkata hubo una masacre, sin saber que la definición de este término es “asesinato en masa con crueldad y encarnizamiento, por razones raciales, religiosas u otras”. 

Nada de esto pasó en ambos lugares, donde las FFAA actuaron con la mayor cautela posible, si hubieran querido usar la fuerza letal indiscriminada, las víctimas hubieran sido cientos o miles, al igual que hablar de delitos de lesa humanidad, ningún tribunal en el mundo calificaría estos dos enfrentamientos en esa categoría.

Se nota claramente el cariz partidario del politólogo, se olvida que era una muchedumbre con diversas armas que trataba de llegar a un punto para causar destrucción, las FFAA actuaron exclusivamente para evitar males mayores. 

Véase lo que ocurrió en EEUU, donde una muchedumbre asaltó el Capitolio, 5 muertos y 55 detenidos con cargos, ¿Militares y policías? Claro que no, los detenidos son los que asaltaron; asimismo, el presidente que alentó la acción puede ser despojado de la Presidencia. Qué diferencia con el juez y los tres fiscales que acusaron de asesinato a un general por orden de un político, una vergüenza de justicia.

Esperemos que el señor politólogo lea un poco más y no olvide que las FFAA se deben a su patria y la constitución por encima de todo, no a un partido político, de la misma forma que un profesional debe escribir sobre lo que sabe, no sobre aquello que ignora, no comprende, o simplemente odia.

 

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