Homenaje

Felipe Quispe Huanca vivirá por siempre

Posesionó la idea de las “dos Bolivias”; Felipe se consideraba El Mallku de la Bolivia clandestina, que tenía la cara de poncho, pollera y ojotas.
domingo, 31 de enero de 2021 · 05:00

David Ali Condori  Sociólogo

“Si los q’aras van al cielo junto con los indios cristianizados, en el cielo habrá guerra fratricida; pero si los q’aras van al infierno junto con los indios pecadores, en el infierno habrá guerra…”. Así escribía Felipe Quispe (El Mallku) cuando publicaba su texto: Mi Captura, en el año 2007. Sin embargo, el día martes 19 de enero del presente año, el máximo líder de los pueblos indígenas se fue de este mundo. Al saber esta ingrata noticia, la Wiphala se puso triste, los pututus lloraron y los aymaras y quechuas se sintieron huérfanos. 

Un cóndor emprendía el vuelo en alto, era el espíritu rebelde El Mallku. Su presencia física ya no estará más con nosotros, pero su pensamiento y su legado vivirán por siempre, así como el de Tupak Katari, Pablo Zárate Willka y de otros héroes que han dado su vida por la causa de los pueblos indígenas.

 En su nombre se levantarán muchos pueblos, pues nadie podrá parar el camino de la liberación allanado por El Mallku. La semilla de la rebeldía está sembrada en la tierra fértil de la juventud aymara-quechua, quienes seguirán pensando y luchando contra todo yugo de dominación para constituir un mundo para todos. 

En ese sentido, el presente artículo de opinión tiene por objetivo hacer un homenaje al líder histórico de los pueblos indígenas; asimismo rememorar la trayectoria política, ideológica y académica de Felipe Quispe.

   
La trayectoria de Felipe Quispe   

El Mallku fue un gran líder de la rebelión india, al igual que Tupak Katari, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza, Pablo Zárate Willka y otros. Su lucha se caracterizó desde la guerrilla, hasta la apuesta por la democracia representativa, tal como fue con su partido político, el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP) y su última candidatura a la gobernación de La Paz.

Fue promotor del Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK) y cuando cayó preso en la década de los 90,  con mucho ahínco decía a la periodista Amalia Pando: “A mí no me gusta que mi hija sea la empleada de usted”. Estas palabras calaron profundo en la subjetividad de los “indios”, quienes han despertado para constituirse en sujetos políticos de transformación en Bolivia.   

Asimismo, cuando era secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, encabezó grandes levantamientos indígenas en Bolivia, no sólo como actor, sino también como ideólogo del pensamiento indianista-katarista.

Posesionó la idea de las “dos Bolivias”, al igual que Fausto Reinaga. Felipe se consideraba El Mallku de la Bolivia clandestina, que tenía la cara de poncho, pollera y ojotas. Y en varias ocasiones trató de reeditar el cerco de Tupak Katari de 1781 a la ciudad de La Paz y así buscar el respeto a los pueblos y naciones milenarias. 

Los levantamientos indígenas encabezados por El Mallku tendrían su cúspide en octubre de 2003, en la denominada guerra del gas, que terminó con la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada y la elaboración de la agenda de octubre. Producto de esa lucha, Felipe Quispe escribió su diario de la huelga de hambre, bajo el título: La caída de Goni. En el mencionado texto muestra las estrategias de lucha, como el plan “pulga”, “sikititi” y “taraxchi”; de los cuales sólo se habría ejecutado el primero.

Estos hechos han generado condiciones para la realización de la Asamblea Constituyente, así como la llegada de Evo Morales a la presidencia de Bolivia en 2006. Aunque, el Movimiento Al Socialismo  nunca supo reconocer el papel histórico de Felipe Quispe. 

El Mallku no sólo era el líder de los grandes levantamientos indígenas en Bolivia del siglo XX y XXI (como fue durante el gobierno interino de Jeanine Añez), sino también era un brillante historiador y escritor. 

El coraje de Felipe estaba acompañado de la pluma rebelde que le permitió escribir varios textos, tales como Tupak Katari vive y vuelve… carajo, El indio en escena, Mi captura y , La caída de Goni, entre otros. Estas obras, con toda seguridad, trascenderán la linealidad del tiempo y las próximas generaciones las seguirán leyendo, así como lo hacen con las de Fausto Reinaga. 

Su pensamiento estuvo centrado en el horizonte del autogobierno indio, ya que a los otros (mestizos-criollos) los consideraba como “inquilinos”. Él nunca perdió las esperanzas de reconstruir el Qullasuyu, por eso no se consideraba boliviano. Sus textos reflejan la polaridad indio-q’ara, donde hay una lucha permanente, que en ciertos momentos históricos se acerca a una guerra civil, así como fue en octubre-noviembre de 2019. 

Asimismo, en los últimos años, Felipe Quispe era docente de la Carrera de Historia de la Universidad Pública de El Alto (UPEA); no fue un simple docente secular como muchos en el sistema universitario, sino un profesor orgánico comprometido con la transformación de las viejas estructuras coloniales. 

Alguna vez dijo que  la UPEA estaba formando a los estudiantes para gobernar el país. Con ese desafío impartía las clases de historia de los vencidos, que muchas veces es ignorada por la historiografía oficial.

 

A manera de conclusión 

Para concluir, queremos señalar, la partida de Felipe Quispe deja un gran vacío de liderazgo en el mundo indígena, pues en la actualidad no hay alguien de su talla, tal como fue El Mallku, un ideólogo, pensador, formador y actor; consecuente con sus principios hasta su muerte. 

No detentó el poder como dominación, sino que lo buscó  para la liberación de los pueblos. Pasarán muchos años para que surja otro líder histórico, pues el pueblo parirá desde sus entrañas para seguir encaminando su proyecto hacia una comunidad de la vida. 

Sin embargo, el espíritu combativo y el  legado de Felipe Quispe vivirán por siempre en la subjetividad de los pueblos indígenas. Muchos se levantarán en su nombre, así como juraron en el día de su entierro en Achacachi y Ajaria.

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

12
24