Día de la Democracia: ¿quién rompió el orden constitucional?

El punto de quiebre institucional se dio, coinciden analistas, por el desconocimiento del referendo del 21F y la repostulación de Evo Morales. Pese a las crisis, las urnas son la salida.
domingo, 10 de octubre de 2021 · 05:00

39 años de democracia ininterrumpida. 10 de octubre de 1982, Bolivia recuperaba la democracia y asumía la Presidencia Hernán Siles Zuazo. En ese camino hasta hoy, la joven democracia enfrentó ciclos turbulentos y de crisis, en 1985, 2003 y 2019, pero siempre el país encontró una salida institucional por medio del voto.

En 2019, ¿quién rompió el orden constitucional?, ¿el MAS?, ¿la oposición?

En la visión del abogado Juan Del Granado, no estamos en presencia de una ruptura democrática, sino de la Constitución. “Hace 40 años que tenemos una vida democrática ininterrumpida, con grandes problemas y desafíos, pero que se ha mantenido más allá de estas denominadas rupturas, no del orden democrático, sino del texto constitucional. De lo que se trata es de explicar por un lado la continuidad de la vida democrática, pero también con sus dificultades, que nos hablan de sus deficiencias y desafíos”, afirma.

Según su análisis, en la dinámica compleja Estado-sociedad, el Gobierno no está cumpliendo tres mandatos esenciales que emergen del voto: la reactivación económica, la pandemia y  el mandato de la concertación. “Estamos saliendo de crisis dolorosas y las urnas dieron un mandato para la pacificación del país, pero una renovación no será posible si no hay un ambiente de concertación y diálogo”.

Tenemos un gobierno, añade, que prolonga el autoritarismo en una visión de sometimiento de la sociedad por el Estado.

“Hay una principal responsabilidad, no hay un quiebre democrático, sino una falta de manejo gubernamental para encarar de manera positiva la siempre difícil relación entre el Estado y la sociedad, que le ha dado un mandato al Gobierno, el de la pacificación”, dice y asegura que es aquí donde radican las tensiones actuales y los riesgos. “Una exacerbada polarización nos va a llevar a nuevos momentos de enfrentamiento, a nuevas crisis. La principal responsabilidad está en el Gobierno, pero no tiene como contraparte una visión propositiva de la oposición”, estima.

“Estas incapacidades mutuas se explican en estas discusiones banales sobre si se trata de fraude o de golpe, o las banalidades como si respetamos la wiphala o la tricolor;  esa banalidad explica también la incapacidad política de nuestro liderazgo nacional -oposición y Gobierno- para encarar una transición que nos abra perspectivas”.

Por el lado del MAS, desde el presidente Luis Arce, el procurador general del Estado  Wilfredo Chávez, diputados, senadores y dirigentes de los movimientos sociales, defienden que en el país el 10 de noviembre de 2019 se ha consumado un golpe de Estado con la renuncia de Evo Morales a su mandato, tras lo cual se incumplieron los procedimientos constitucionales para la sucesión de mando.

El oficialismo intenta por todos los medios instalar la narrativa del golpe de Estado, frente al fraude y a una sucesión constitucional que reclaman la oposición y varios sectores sociales. Además, argumenta que no existe persecución política contra los opositores, sino una búsqueda de justicia por las muertes en Senkata y Sacaba.

Para el líder opositor Carlos Mesa, la democracia es un sistema que debe garantizar por encima de todo el Estado de Derecho y las libertades, garantías y derechos de la persona. “En estos días oscuros para nuestra democracia, es imprescindible recordar estos principios esenciales”, dijo hace poco, en septiembre, cuando se recordaba el Día Mundial de la Democracia.

Corresponsables

Según el analista político Marcelo Arequipa, éste (el de Luis Arce) es un gobierno de transición política.

“Creo que oficialismo y oposición tienen responsabilidad por la alteración del orden constitucional. La crisis política que vivimos el 2019 tuvo corresponsables de ambos lados: el oficialismo al no aceptar los resultados del 21F  y la oposición,  por no buscar una salida institucional a la crisis y entregarse a borrar del mapa al MAS, planteándose incluso escenarios antidemocráticos como la junta civil-militar”, afirma y anticipa en ese sentido una gestión con niveles de tensión similares a los que vive hoy el país.

El analista Paul Coca sostiene que en estos 39 años de democracia ininterrumpida “hay poco que festejar”, por la crisis política y porque “estamos a las puertas de una crisis social”.

El MAS maneja el discurso del golpe de Estado, agrega;  sin embargo, en la historia de Bolivia se ha demostrado siempre la voluntad de resolver las crisis por las urnas, con una Corte Electoral que en décadas pasadas  fortaleció la democracia.

“Se dio un duro golpe a la democracia cuando Evo Morales decide ser candidato por encima de un referendo  en 2016, ése fue un punto de quiebre institucional. En el referendo de 2016 gana el NO y Evo Morales logra postularse, con un Tribunal Constitucional que viola la Constitución y permite que sea candidato; con un TSE que publicó los resultados de un referendo vinculante y de pronto ese mismo TSE decide habilitar a Morales”, recuerda.

“Morales se postuló sobre un referendo apoyado por todos los órganos del Estado, ése fue el punto de quiebre. La crisis política actual no es por la pandemia, no es por Jeanine Añez, es por Morales que decidió postularse por encima de un mandato popular. Ahí se dio el punto de quiebre”, recalca Coca.

Sobre si la oposición tuvo algún rol, se pregunta: ¿Cuál oposición? “Hay que ser honestos, los verdaderos artífices de la renuncia de Morales fueron los actores ciudadanos y los actores cívicos, no fue la oposición. Si bien Carlos Mesa fue el principal afectado por el fraude, en esa época los políticos de oposición eran Chi, Ortiz  y el propio Mesa, pero no tenían la convocatoria que tuvieron en su momento Camacho o Pumari para movilizar gente. Fueron los líderes sociales, cívicos, fue la ciudadanía la que salió a las calles; ellos fueron la verdadera oposición a Morales y su intento de prorrogarse”.

Según el análisis de Coca, los partidos de la oposición son los que siempre van a terminar ganando, porque son los únicos que pueden presentarse a las elecciones;  por ello se apoyan en los cívicos y no al revés, eso es lo que sucedió después de las elecciones.

“El MAS no va a parar aquí bajo ningún argumento, es  el punto uno; el dos es que se vienen tiempos duros;  y tres, tenemos que pensar en un recambio generacional de políticos. Morales será candidato en 2025, y la oposición, ¿qué hará? Hay que comenzar ya con un programa alternativo democrático pero no tres meses antes. Hay que hacer primero un plan y luego pensar en las personas. Y la ciudadanía tiene que comenzar a entender que la política hay que ejercerla, porque la dejamos en manos de los políticos y ya vemos los resultados”, afirma.

Según Jesús María Alvarado Andrade, director de la Escuela de Posgrado de la Universidad Francisco Marroquín, el socavamiento del Estado de Derecho en la región ha tenido como actores a los propios órganos llamados a hacer valer la Constitución.

“Éste es un fenómeno radicalmente diferente del que se daba en el siglo XX. En este siglo XXI, las violaciones al orden constitucional no son perpetradas con exclusividad por las fuerzas militares, ya que se puede  dar golpes de Estado a través de tribunales, parlamentos y otros actores, quienes pueden materializar estas violaciones al orden constitucional y a los principios y valores de la Carta Democrática Interamericana”, escribió en un documento titulado Crisis político-institucional en Bolivia: ¿Golpe de Estado?

Los desafíos de la democracia

Tras describir los momentos de crisis democrática en 1985, 2003 y 2019, Juan Del Granado dice que en 2006 se inició otro ciclo estatal, el del MAS, que se puede caracterizar como el ciclo del “populismo autoritario”. Un ciclo que se inicia con gran apoyo y grandes esperanzas pero que luego de una década mostró un debilitamiento a partir del ejercicio del autoritarismo como una práctica gubernamental permanente.

“El autoritarismo vació los contenidos éticos de ese proceso, especialmente con la corrupción, el hegemonismo y despilfarro. Eso marca la crisis de 2019, gestada en 2016 por el prorroguismo y el quiebre de la Constitución”, afirma.

“En 2016 comienza a notarse el agotamiento de ese modelo estatal y el desconocimiento del referendo hace que el año 2019 y 2020 se desate esta crisis estatal y gubernamental de la que no estamos pudiendo salir”, apunta.

El momento actual, con plena vigencia democrática, aún no permite al país salir de la crisis pese a la voluntad popular expresada en 2020, “cuando en mi criterio se inició un momento de transición que no está bien llevado, que tiene dificultades y en ellas están los riesgos de la vida democrática a 40 años de su vigencia”.

Según Del Granado, uno de los principales desafíos es encarar los principales factores de la crisis, primero superando el autoritarismo, que en décadas anteriores fue episódico durante casi todos los gobiernos constitucionales;  el autoritarismo como forma de gobierno se dio en los tres últimos gobiernos incluyendo el transitorio de Jeanine Añez y el actual.

“El segundo desafío es el de la renovación política; no podemos salir de la crisis, se reproduce de manera peligrosa en el antagonismo y la polarización, por la falta de renovación; en el MAS, que no puede renovar su proyecto, pero al mismo tiempo  no hay un proyecto estatal alternativo que encarne las expectativas de cambio de la sociedad. Estamos hablando de la oposición, donde tampoco hay un proyecto que nos ofrezca un modelo de país diferente”, reflexiona.

Y en tercer lugar, necesitamos un proceso de reforma democrática institucional, la independencia de poderes y la reforma judicial, y también del cambio del modelo de desarrollo.

“El orden constitucional fue roto por Evo, García Linera y el MAS”
El politólogo Carlos Cordero afirma que “el orden constitucional fue roto por Evo Morales, Álvaro García y el partido de gobierno MAS cuando desconocieron los resultados del Referendo 21F 2016.
“La consulta a los ciudadanos fue si queríamos modificar la CPE y permitir con ello la postulación de Morales-García en las elecciones 2019. Las urnas hablaron y ganó el rechazo a la postulación y reelección indefinida.  Luego, la Asamblea Legislativa Plurinacional, presidida por   García Linera y controlada por el MAS, pidió un pronunciamiento al Tribunal Constitucional y éste se lo concedió bajo el argumento de que tenían derecho a la reelección. Ahora una corte internacional de justicia afirmó que la reelección indefinida no es un derecho humano. Morales y García perdieron en las urnas y en tribunales internacionales. No obstante, Evo y Álvaro  insistieron en la postulación y sobrevino la crisis del año 2019”, sostiene Cordero.
Recuerda que el ciclo de la democracia recuperada formalmente en 1982, hace 39 años, de manos de gobiernos no electivos, autoritarios y vinculados a las Fuerzas Armadas, está demostrando una gran vitalidad. Hemos pasado varias crisis políticas (2000, 2003, 2019) que culminaron con acortamiento de mandatos presidenciales (Siles Zuazo, Sánchez de Lozada, Morales), elecciones adelantadas (1985, 2005), sucesiones constitucionales (Quiroga, Mesa, Rodríguez Veltzé), reformas a la CPE parciales y totales (1994, 2004, 2009) y la democracia no se ha vuelto a quebrar.
“La democracia es el modelo de gobierno que se ha impuesto frente a los modelos autoritarios y totalitarios. El ciclo del MAS, en la democracia actual, no ha concluido, seguirá siendo un partido influyente por varios años”, afirma y agrega que “lo que estamos viviendo a punto de cumplir cuatro décadas de continuidad democrática, es la tensión entre una democracia autoritaria de izquierda, representada por el MAS, y la democracia donde está garantizada la pluralidad, la libertad y las elecciones transparentes”.
Cordero sostiene que la crisis de  2019 es la expresión de esta tensión entre autoritarismo y democracia. Morales y García fueron candidatos en 2019 a pesar de perder el R21F, las elecciones de ese año se anularon y hubo elecciones nacionales en 2020. “Hoy, 2021, ha despertado nuevamente la conflictividad, pero todos los antecedentes señalan que nuevamente se impondrá la democracia sobre los proyectos e intentos autoritarios”.

 

Fernando Chávez Virreira /  Periodista

 

PUNTO DE VISTA
Hernán Cabrera /  Filósofo                                                                                         La democracia no se construye a chicotazos    

Como hijos de la democracia, como productos de las luchas cívicas, los actuales gobernantes,  en todos los niveles, tienen la obligación ética y moral de respetar cada una de las normas o reglas demócratas.

Cada uno de ellos recibió el voto popular como confianza y para delegarles responsabilidades de hacer una buena gestión pública, mucho más ahora, para afrontar la pandemia y salir de la grave crisis económica en la que estamos insertos.

Pero la democracia, en sus 39 años, tiene uno de esos momentos críticos, acosada y casi secuestrada por el poder de turno, que entiende que el poder está para controlar todas las instancias del Estado e incluso a las organizaciones gremiales y sindicales. Es que todo se puede hacer a nombre de la democracia.

En tu nombre democracia te dedicarán sendos y violentos discursos. Dirán que son democráticos y que representan al pueblo. Otros dirán que la democracia está en peligro y que hay un gobierno dictador. Unos marcharán pidiendo respeto a la democracia, otros saldrán a las calles para defender al gobierno, de supuestos aprestos subversivos.

Esa es la democracia, pero que en estos días de jornadas demócratas, se suenen las voces, las protestas, los apoyos, las asambleas, los cabildos, las marchas, para acallar a las balas, a la violencia, a los afanes racistas que los radicales les gusta alimentar.

Luis Arce, Evo Morales, Del Castillo, Choquehuanca, Camacho, Manfred Reyes, Johnny Fernández, Iván Arias, Copa, Andrónico y otritos  son hijos de la democracia y gracias al voto llegaron donde están;  por tanto, si son dignos y coherentes y responsables con la historia, cumplirán los principios de la democracia.

La democracia ya no se la construye a chicotazos, con una justicia servil y cobarde, con patadas, con gritos discriminadores, ni golpeando instituciones. La democracia la construimos entre todos y para todos, porque recordemos que el Estado Plurinacional se basa en la igualdad, equidad, paz social, libertades, justicia, pluralismo político, diversidad en todos los sentidos y respeto.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Otras Noticias