Wiphala y patujú: una misma representación

Ambas simbolizan la riqueza y complementariedad de lo diverso; quien no quiere ver esto se deja llevar por lecturas chauvinistas.
domingo, 10 de octubre de 2021 · 05:00

Debo mencionar que me identifico tanto con la wiphala y bandera del patujú, independiente que la use o no para manifestar mi identidad cultural y me cuesta creer que no se permita caminar a alguien que se identifique con cualquiera de ellas ya sea en la Plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz, o en la Plaza Murillo de La Paz. En términos normativos, la wiphala y la flor del patujú representan la misma cosa: la riqueza y complementariedad de lo diverso, lo que es en el fondo Bolivia. Quien no quiere ver esto realmente se deja llevar por lecturas chauvinistas presentes tanto en el oriente y el occidente del país.

La bandera de la wiphala representó, en el proceso constituyente que Bolivia vivió entre el 2004 al 2019, al bloque social indígena campesino, tanto de tierras altas (occidente) y tierras bajas (oriente) e identificó sus demandas políticas, jurídicas y económicas en ese contexto histórico.

En el caso de la bandera del patujú,   emergió inicialmente como una bandera el 2011, durante la VIII Marcha Indígena por la Defensa del Territorio y el Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y representó la lucha de los pueblos indígenas de tierras bajas de Beni y su oposición a las políticas extractivas del Estado central; actualmente no es una bandera nacional en términos jurídicos, como tal; pero sí es una bandera departamental de Santa Cruz, Beni y La Paz.

Ambas banderas están reconocidas en términos normativos, la primera a nivel nacional, en el caso de la wiphala, y la segunda, a nivel departamental, en el caso del patujú (en Santa Cruz, Beni y La Paz).

En ese contexto, la wiphala representa el sistema comunitario basado en la equidad, la igualdad, la armonía, la solidaridad y la reciprocidad del país (Art. 6 de la Constitución y el DS Nº 241 del 5 de agosto de 2009) y, como símbolo (la flor de patujú), no como una bandera nacional, representa la identidad boliviana y la unión e interdependencia de las regiones de Bolivia (Art. 6 de la Constitución).

Sin embargo, como bandera departamental (el patujú) en Santa Cruz, representa a los habitantes, culturas y las riquezas del departamento (Art. 2 del Estatuto Autonómico de Santa Cruz y el Art. 5, Ley Departamental Nº 57, promulgada en junio de 2013). En el caso de Beni, representa las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas de ese departamento (Art. 4, Ley Departamental Nº 36, promulgada el 2 de abril de 2015).

Y, en el caso de La Paz, representa el modo pacífico de la convivencia y reivindicaciones de las naciones y pueblos indígenas de tierras bajas que habitan ese departamento (Art. 4, Ley Departamental Nº 167, promulgada el 20 de noviembre de 2018).

Sin embargo, el uso partidario de la bandera del patujú por la Gobernación de Santa Cruz y el Comité pro Santa Cruz en contraposición a la wiphala, le dan otro significado a dicha bandera. Ocurre lo mismo con el gobierno central, cuando enarbola la wiphala frente a los sectores cívicos y la Gobernación de Santa Cruz, como muestra de que dicho gobierno reconoce a los pueblos indígenas del país.

Con esta acción, ambos actores políticos utilizan el contenido cultural de dichas banderas de una manera folclórica y patética para la disputa política partidaria y la llevan al terreno de la polarización política, que les conviene,  vaciándole así el verdadero significado de estas dos banderas. En ese contexto, para unos, la bandera de la wiphala representa: la invasión de los collas, el centralismo, el andino centrismo y además sería una bandera del MAS. Para otros, la bandera del patujú representa a los oligarcas y racistas del Comité y Creemos.

En este punto se debe aclarar que, en un inicio,  tanto la wiphala como el  patujú fueron enarboladas por actores indígenas y sociales subalternos frente al Estado y que hoy por hoy son los actores políticos dominantes, tanto del nivel central (MAS) y departamental (Creemos) y sus militantes, quienes la usan para sus fines partidarios, polarizar más al país y azuzar la intolerancia frente al otro que es diferente y para ahondar el regionalismo entre cambas y collas. 

La wiphala no es una bandera que únicamente represente a los aymaras y quechuas; es incluso una bandera transnacional usada por otros pueblos indígenas de América Latina, mientras que  la bandera del patujú no es la única  que representa a los pueblos indígenas de tierras bajas, cada uno de los 34 pueblos y organizaciones indígenas de la Amazonia, Oriente y el Chaco tienen una bandera particular que los representa a nivel territorial.

Sin embargo, lo sucedido con estas dos banderas en la plaza 24 de Septiembre  entre el gobernador de Santa Cruz (Luis Fernando Camacho) y el presidente interino del país (David Choquehuanca), el izamiento de la wiphala en instalaciones de la Gobernación de Santa Cruz y el intento de izamiento de la bandera del patujú en la Plaza Murillo en La Paz, muestran la necesidad urgente de una reglamentación específica del uso de estas dos banderas en las instituciones de los diferentes nivel del y en las diferentes festividades cívicas a nivel nacional, departamental, municipal y en las autonomías indígenas.

Finalmente, se debe mencionar enfáticamente que cualquier persona que se siente identificada ya sea por  la wiphala o  el patujú debería poder exhibirla y usarla  orgullosa en cualquier lugar del país, ya sea en El Alto, Potosí o Santa Cruz y las personas que no se sienten identificadas con cualquiera de estas dos banderas deberían respetar a las otras, como parte de la libertad de expresión, la madurez y tolerancia de nuestra sociedad.

Sin embargo, esto no sucederá si la sociedad civil continúa creyendo los relatos excluyentes, irresponsables e intolerantes que manifiestan algunos líderes políticos, sociales y cívicos, respecto a estas dos banderas.

En este tiempo, los líderes políticos tanto del nivel nacional y el departamental, debieron haber priorizado la discusión de temas más importantes, como la economía, la salud, el medio ambiente, etcétera, pero se dedicaron a otra cosa.

 

Juan Pablo Marca /  Politólogo, sociólogo e investigador del CEJIS

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos