Latinobarómetro: cae el apoyo a la democracia en América Latina

domingo, 17 de octubre de 2021 · 05:05

Fernando Chávez Virreira /  Periodista

La última encuesta del Latinobarómetro reveló que el apoyo a la democracia en América Latina cayó a un 49%, el nivel más bajo en 25 años, aunque Bolivia se ubica en el sexto lugar, con un 54%. La consulta mostró también que solo el 5% de los latinoamericanos dicen que la democracia es plena en su país, que solo un 25% está satisfecho con la democracia y que un 70% de los encuestados están insatisfechos con su gobierno.

Un 10,2% de los bolivianos opinan que  en algunas circunstancias  un gobierno autoritario puede ser preferible, un 44% piensa que la democracia en el país “tiene grandes problemas” y casi un 40% se declara “nada interesado por la política”. Sobre los principales problemas que enfrenta el país, un 18% considera que es la economía, casi un 13% el desempleo, un 12% la situación política y un 10,7% la corrupción.

Otros datos relevantes que muestra esta consulta son que un 41% de los bolivianos no tiene ninguna confianza en las instituciones que operan para mejorar la calidad de vida. Sobre la justicia, un 45% de los encuestados considera que los ciudadanos no son iguales ante la ley.

En Latinoamérica, los países que muestran menos apoyo a la democracia son Honduras, con un 30%, Ecuador con 33%, Panamá con 35%, Guatemala con 37%, Brasil 40%, México y Colombia con 43% y Paraguay con el 44%. En contrapartida, los que más apoyan este sistema de gobierno son Uruguay en el primer lugar, con el 74%, seguido de Venezuela con el 69%, Costa Rica con 67%, Argentina con un 55% y Bolivia con el 54%.

“Este es el indicador principal que muestra cómo la democracia viene cayendo de un 63% en el año 2010 a un 49% este año, la única buena noticia es que no cae más desde el año 2018”, dijo a CNN esta semana Marta Lagos, directora del Latinobarómetro, que tiene su sede en Chile.

¿El no apoyo a la democracia, equivale al apoyo a gobiernos no democráticos? Según Lagos, el no apoyo se divide en dos grupos, uno son los indiferentes y los otros son los autoritarios que apoyan a gobiernos no democráticos, los que prefieren un gobierno autoritario son Paraguay, con un 24%, México con 22%, Ecuador con el 18%, Perú con 18%, Guatemala 14%, El Salvador y Panamá con 14%.

“En general los países de Centroamérica son los que presentan mayores niveles de fragilidad en sus democracias, el resto son indiferentes al tipo de régimen”, apunta la directora del Latinobarómetro y añade que “esos países presentan fragilidades porque las crisis, o las emergencias, pueden producir el deterioro de la democracia”.

La encuesta, publicada esta semana, se aplicó a más de 20.000 personas en 18 países de la región entre el 26 de octubre y el 15 de diciembre de 2020. Los resultados tienen un margen del error de entre 1% y 3%.

Sobre los datos de Bolivia, Ignacio Arana Araya, profesor de ciencia política en la Universidad Carnegie Mellon, dijo a Página Siete que “si bien el 54% de apoyo a la democracia en Bolivia no es muy alto, es ligeramente superior al 53% de 2018 y está sobre el promedio de la región. Si bien está lejos del 71% de apoyo que había en 2009, cuando alcanzó el porcentaje más alto de adhesión a la democracia, creo que el declive se comprende por la inestabilidad política vivida en los últimos años en el país”.

Consultado sobre si los datos de la caída del apoyo en la región son preocupantes, Arana opina que lo negativo del resultado es que el apoyo a la democracia sigue siendo relativamente precario, lo que sugiere que la ciudadanía está abierta a apoyar proyectos autoritarios.

“Pero hay tres razones para ver el resultado de manera optimista. Primero, se detuvo el declive en el apoyo a la democracia, e incluso hay un aumento marginal. Segundo, la respuesta ocurre en medio de un contexto político, social y económico muy adverso debido a la pandemia. Afortunadamente, la frustración social por la crisis de salud pública y económica en la región no han mermado el apoyo al régimen político. Y tercero, los resultados ocurren en un contexto global de erosión democrática. Según el Freedom House, el mundo lleva 15 años consecutivos de declive democrático, en donde las opciones autoritarias se han vuelto más atractivas. Que este no sea el caso en América Latina es positivo”, sostiene.

La encuesta muestra que solo un 25% de los jóvenes latinoamericanos menores de 25 años apoyan la democracia. “Hay un perfil de personas que apoyan menos a la democracia, que son las mujeres y la gente más joven. El perfil de no democrático es una persona con bajo nivel de educación, joven y más probablemente mujer que hombre”, explica Marta Lagos.

Sobre esa situación, Ignacio Arana dice que “no me parece anormal que las personas que no saben cómo fue vivir bajo una dictadura no valoren lo que tienen. Creo que este resultado resalta la importancia de promover una educación cívica en la que los ciudadanos puedan sopesar informadamente las consecuencias de vivir bajo distintos regímenes políticos, y lo que ellos pueden hacer para influir sobre procesos políticos”.

Según Lagos, los altos índices de apoyo a la democracia en Venezuela es un tema muy controvertido. “Llevamos 25 años midiendo a Venezuela con estos niveles altísimos de apoyo a la democracia, y cabe señalar que no está claro qué entienden los venezolanos por democracia”.

Arana, por su parte, afirma que “hay que tener cuidado en interpretar esta tendencia, porque Venezuela es una dictadura muy represiva en la que no hay respeto hacia la libertad de expresión. Por lo tanto, tengo mis dudas sobre cuán bien la encuesta refleja la opinión pública. Asimismo, habría que saber qué hay detrás de este 69%. ¿Qué porcentaje apoya la democracia porque cree tenerla y qué porcentaje porque ansía tenerla?”.

¿Cómo puede comprender este bajo apoyo a este sistema de gobierno? Según explica Lagos, la democracia empieza a caer en América Latina a partir de 2010. Después de la caída de las bolsas en el mundo comienzan a producirse protestas y éstas trajeron consigo baja aprobación a los gobiernos y una lenta caída, de uno a dos puntos cada año. “Pero durante toda la década, bajó de encima del 60% al 49% que muestra hoy. No hubo una caída abrupta, la democracia se va deteriorando poco a poco hasta llegar al momento de la prepandemia con un 48% de apoyo y durante la pandemia, en 2020, sorprendentemente no sigue cayendo y esa es la gran incógnita”, apunta.

“Nuestra interpretación es que no cayó porque los ciudadanos no culparon a la democracia por la crisis de la pandemia, a pesar de que le cargan a la democracia muchas crisis, el problema de la pandemia no se lo cargaron a la democracia”, dice Lagos.

Según Lagos, los latinoamericanos miran el mundo a través de su smartphone y no toman como referencia a su país, o el vecino, sino al primer mundo. “Por eso hemos visto muchas alternancias en las últimas elecciones en la región y lo más probable es que sigamos viendo estas alternancias. Lo vimos recién en Argentina”.

 

 

 

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