POST-IT

domingo, 28 de noviembre de 2021 · 05:00

Cinco camas para un muerto, de Gladys Ruiz de Azúa

Gladys Ruiz de Azúa Aracama (Caracas, 1953) ha escrito su segundo libro con una voz propia, muy profunda que no dejará a nadie indiferente. La autora  nos sumerge en la Caracas colonial del siglo XIX, con unos habitantes que se debaten entre la modernidad de la electricidad y el tranvía, pero sin abandonar su alma campesina en medio de una ciudad llena de supersticiones y con mucho olor a sexo clandestino. Cinco relatos, cada uno con el nombre de una mujer, se entretejen de una manera hábil para mantener al lector atento, pendiente de la laberíntica vida de su protagonista principal. Las historias se debaten en el realismo mágico de una Caracas que sorprende por su barbarie, superchería y cuyos secretos guiarán las acciones, siempre tras las apariencias. La escritora domina el arte de la narrativa descarnada, demoledora con imágenes visuales y olfativas que se impregnan en la mente. (Revista Qué Leer)

No se vende

Un conocido político intentó condicionar la contratación de publicidad de una de sus empresas a que Página Siete publique sus comunicados de prensa como noticia.  Este medio rechazó la propuesta porque no vende su línea editorial, que es independiente de intereses políticos y económicos. El equipo periodístico de Página Siete decide lo que se publica con absoluta independencia, incluso de sus accionistas y ejecutivos.

Economía informal

Los sectores del MAS con poder económico, como transportistas, gremialistas y cooperativistas se enfrentaron con el grupo que controla el poder político, liderados por Evo y su gente. Ganó el dinero y el MAS tuvo que abrogar la Ley 1386. Los sectores económicos informales no permitirán la aprobación de leyes que los hagan vulnerables. De paso, eso protege al empresariado formal y al resto de los ciudadanos.

Mal negocio

El Gobierno sólo contrata publicidad en medios oficialistas, pero esa estrategia lo perjudica porque sus medios son mucho menos vistos o leídos que los medios independientes. El Gobierno tiene un presupuesto reducido por la crisis económica y encima lo invierte mal. La publicidad en medios oficialistas intenta convertir a los conversos, cuando lo que necesitaría es llegar al grueso de la población. 

Desinformada

La viceministra de Información, Gabriela Alcón, acusó a los medios de publicar información falsa sobre la destitución de Rómulo Calvo, presidente de la Caja Petrolera. Días después, se confirmó que la noticia era verdadera. Parece que la ministra estaba desinformada o que acusó a los medios sin fundamento. Como sea, no es lo que se espera de una viceministra de Información.

Sutiles mensajes

En los discursos de Evo y Arce, al inicio de la marcha masista de Caracollo a La Paz, hubo sutiles dardos de uno contra el otro. Evo dijo: “No sé cuántas marchas empecé desde aquí”, como diciendo que él es el inventor de ellas. Minutos más tarde, Arce le contestó que el pueblo marcha “porque quiere hacerse escuchar… desde fines de la década de los años 70”, cuando, por supuesto, Evo no estaba.

Residencia presidencial

Se comenta que el presidente Arce no vive en la residencia presidencial, pero, a pesar de ello, durante la noche, el tráfico vehicular frente de la residencia queda totalmente bloqueado, por razones de seguridad, según los guardias de turno. Tal argumento es evidentemente falso porque no está el Presidente e incomoda a la ciudadanía. ¿Habrá alguien con piense e iniciativa que pueda cambiar la norma?

 

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