Chile elige este domingo entre dos extremos, en un incierto balotaje presidencial

Los chilenos deben elegir entre dos visiones de país bastante distintas y con dos estilos de liderazgo distantes.
domingo, 19 de diciembre de 2021 · 05:05

Los chilenos acuden hoy a las urnas para votar en segunda vuelta entre dos visiones antagónicas de país y en medio de una incertidumbre, no solo del ganador de los comicios, sino en torno a la participación del electorado, en un proceso que analistas consideran decisivo para el futuro del país trasandino.

“Esta es una elección tremendamente relevante porque está en juego una mirada que es muy interesante, que hace mucho tiempo no teníamos en Chile, entre una lógica nacionalista, conservadora al extremo de la derecha; y una mirada progresista, de centroizquierda, más cargada hacia la izquierda; dos visiones de país bastante distintas y con dos estilos de liderazgo distantes”, dice el politólogo chileno Alejandro Olivares, de la Universidad Católica de Temuco.

Por lo tanto, agrega el analista, “estamos en medio de una incertidumbre a la que en los últimos 30 años no estábamos acostumbrados y será una elección reñida, como las que se tenían antes del golpe de Estado”.

En la primera vuelta, celebrada el 21 de noviembre, José Antonio Kast , del Partido Republicano de Chile, obtuvo un 27,92% de los votos, mientras que Gabriel Boric, de la coalición Apruebo Dignidad, que reúne al Frente Amplio y el Partido Comunista, un 25,83%. Esa votación, apretada, los llevó disputar el balotaje de hoy, para el que las encuestas anticipan también una paridad en cuanto a preferencias, que van desde al 47 al 51% de apoyo para cada candidato, lo que refleja también las cortas distancias que separan a los aspirantes.

“Si tuviéramos que colocar un título, es incertidumbre de qué va a pasar. Como el voto es voluntario, no sabemos cuál será el rango de participación, todos esperamos, siguiendo tendencias anteriores, que sea mayor al de la primera vuelta, porque así ha sido en elecciones anteriores”, anticipa Olivares.

Sin embargo, no hay certezas de que pueda participar más de un 50% del padrón, aunque se espera que vote más del 47% que votó en la anterior elección. “No sabemos qué tanto más pueden votar, ni tampoco sabemos quiénes pueden ser estos nuevos votantes, o  si habrá un recambio de votantes, es decir, ¿se van a quedar en casa las personas cuyos candidatos no ganaron o no pasaron a la segunda vuelta? No sabemos cómo se va a componer el nuevo electorado”, estima el politólogo.

En la primera vuelta, los candidatos que quedaron detrás de Kast y Boric fueron Franco Parisi, con el 12,8%, Sebastián Sichel, 12,79%, y Yasna Provoste, con el  11,61%. ¿A qué candidato podrían ir esos votos?

Según el análisis de Olivares para Ideas, el voto de Sichel podría ir prácticamente completo a Kast, ya que Sichel viene de esa tradición, “está más a la derecha”, ese es su espacio; es muy poco probable que la votación de Sichel vaya a Boric.

El gran enigma, dice,  es el votante de Parisi, que en realidad no es muy claro, uno, que vaya a votar, y dos, cómo se distribuiría ese voto, es un electorado incógnita, porque pertenece a un partido nuevo, el Partido de la Gente, con una estructura muy centrada en el líder, Parisi, que no está en el país porque tiene una orden de aprehensión por pensiones familiares.

“Ha tenido un discurso populista en el sentido de ir más allá de izquierda y derecha. Su electorado puede acomodarse fácilmente con Kast, como puede acomodarse también con Boric”, estima.

El votante de Provoste es el votante de la concertación de partidos por la democracia, con Alwin, Frei, Lagos y Bachelet. “Es un votante que en general no tiene buenas relaciones con la derecha, no es un votante que se acerque a esa derecha tan conservadora como la de Kast. Y a pesar que tengan muchas críticas hacia Boric, uno pensaría que este votante iría con éste, y algunos no votarán o votarán nulo”.

Consultado sobre si  en el contexto regional  la polarización se está reflejando también en Chile, Olivares dice que “a los chilenos nos gusta pensar que somos un caso particular y único, que nuestra realidad responde más a una coyuntura nacional, pero hay un efecto de contagio de lo que está ocurriendo en el continente que creo que es importante”.

Lo que ocurre en Venezuela y la migración forzada de cientos de personas tiene un impacto en la política nacional. Chile es uno de los países que más a recibido la migración venezolana. “Esa polarización que hay en torno a la figura de Maduro, de la idea bolivariana, ha tenido un efecto de polarización también en el debate chileno”, considera el analista.

“Gran parte del eje de la discusión ha sido con respecto a si Boric representa o no a la alternativa bolivariana Maduro-Morales-Correa, o no. En realidad yo digo que no, Boric pertenece a otra tradición, se acerca más a Lula, a Fernández en Argentina, al Frente Amplio uruguayo,  que a otra izquierda. Pero hay un intento por mostrar que hay esa polarización. De algún modo se a achacado que Kast se parece a Bolsonaro en esta polarización; por un lado los bolsonaristas y por el otro los maduristas. Pero hay un efecto de replicar lo que está ocurriendo en la región, dado el contagio que implica Venezuela en nuestro continente”.

El próximo presidente de Chile, ya sea Kast o Boric, deberá conducir a la aprobación, o no, del nuevo texto constitucional que propondrá la Convención Constituyente. A través de un plebiscito, el 25 de octubre de 2020 los chilenos decidieron que se redacte una nueva Constitución. A partir del 4 de julio de 2021, los constituyentes electos tienen un plazo de nueve o como máximo 12 meses para redactar un texto para la nueva Constitución.

“Si es Kast el que gana, hay una probabilidad alta de que el aparato estatal, el gobierno,  ponga trabas a la Asamblea Constituyente y dos, una vez que el texto esté listo, promueva la opción de rechazo”, estima Olivares, aunque resalta que “no está claro de que salga quien salga tenga que aceptar las nuevas reglas de juego que van a salir de la Constitución”.

Por el otro lado está Boric, cuya estrategia es apostar   por una nueva Constitución, “histórica, unitaria, integrativa”, por lo que se da por descontado que apoye el proceso constituyente.

Apoyos a uno y  otro

Michelle Bachelet, expresidenta de Chile (2006-2010; 2014-2018) y alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, dijo esta semana desde Santiago que su voto en el balotaje   será para Gabriel Boric. “No da lo mismo entonces por qué candidato se vota y por eso yo voy a votar por Gabriel Boric, y quiero hacer un llamado a todos mis compatriotas a que asistan a votar”, afirmó la exmandataria.

En el otro frente, Eduardo Aninat, exministro de Hacienda del presidente Eduardo Frei, dijo  que los candidatos para estas elecciones “no entusiasman mucho para enfrentar el futuro largo de Chile, pero hay que ser realista y práctico, es lo que hay. Es lo que la plaza pública nos ofrece hoy a los ciudadanos”. Y adelantó  que su voto será para José Antonio Kast.

El panorama económico

Según un despacho de la agencia AFP, el próximo presidente de Chile enfrentará  un complejo escenario económico: después de la vigorosa recuperación de 2021, se prevé una desaceleración del crecimiento y una alta deuda pública el próximo año.

“El modelo de Kast es más amigable con el mercado”, mientras que Boric tiene “una gran desconfianza hacia el sector privado”, estima el  economista de la Escuela de Negocios de la Universidad Mayor  Francisco Castañeda, citado por la agencia AFP. De cara a la segunda vuelta, ambos candidatos “han moderado su discurso”, sobre todo en lo económico, integrando a nuevos asesores a sus equipos  en busca de capturar a los votantes de centro.

Después de anotar una caída del 5,8% en 2020 como consecuencia de las restricciones sanitarias por la pandemia, Chile cerrará 2021 con una expansión del PIB en torno al 11,5%.

Buena parte de esa recuperación se debe al fuerte incremento del consumo privado tras los bonos estatales entregados por la pandemia y los tres retiros anticipados de los fondos privados de pensiones (de hasta un 10% cada vez) aprobados por el Congreso ante la fuerte presión popular.

“La economía hoy está desbalanceada en términos económicos (...), recalentada a partir de un shock de consumo”, dijo  a la AFP el economista Juan Ortiz, del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales.

Para muchos jóvenes chilenos, Boric representa “el mal menor”. Según  estima la AFP, los menores de 29 años fueron una parte importante del 53% de votantes que se abstuvieron en la primera vuelta del 21 de noviembre, y junto a las mujeres  pueden inclinar la balanza hacia cualquier lado, ya que los indecisos navegan entre el desencanto general con los políticos y la rabia por un país desigual.

“Hemos sido marginados a lo largo de todos estos años. Yo creo que los jóvenes estamos desilusionados”, dijo  a la AFP Mathias Matta, fotógrafo de 25 años en la Villa San Miguel. “No puedo quedarme sin votar, porque es un momento crucial, con dos candidatos que están en los extremos”, dice el joven, que  votará a Boric.

Un Congreso fragmentado condicionará nuevo mandato

Ni el izquierdista Gabriel Boric ni el ultraderechista José Antonio Kast, que disputarán la Presidencia chilena este domingo, tendrán mayoría propia en el Congreso: el actual escenario obligará a quien gane a forjar alianzas estables que den viabilidad a su proyecto, en un espacio fragmentado y presionado por la calle.

Es que los comicios del pasado 21 de noviembre no solo definieron un balotaje marcado por posiciones antagónicas, sino además una dispersión de fuerzas políticas y la irrupción de otras nuevas al hemiciclo que darán particularidades al diálogo entre los poderes Ejecutivo y Legislativo para el próximo periodo.

Los 155 diputados y 50 senadores, mirados a nivel general, estarán distribuidos de forma equilibrada a partir de marzo de 2022: progresistas y conservadores se hicieron con una mitad en cada cámara, aunque sin grupos específicos hegemónicos.

Apruebo Dignidad, el pacto donde milita el abanderado frenteamplista Gabriel Boric, logró 37 diputados y 4 senadores; en cambio, el Frente Social Cristiano (FSC), conglomerado que sostiene a Kast, alcanzó 15 diputados y solo un senador.

Así las cosas, expertos dijeron a Efe que el diálogo y la habilidad política serán fundamentales para quien asuma la primera magistratura chilena durante los siguientes cuatro años, marcados por gran efervescencia social luego de la ola de protestas que sacudió al país a fines de 2019 y altas expectativas de un cambio de modelo.

Para María Cristina Escudero, doctora en Ciencia Política y académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, el Ejecutivo “tendrá que mostrar bastante habilidad para congregar las fuerzas que necesita”.

“La mayoría de las políticas públicas que requieren reforma tienen que ser leyes, esto obliga al Ejecutivo a conversar con el Congreso y hoy ese es un espacio sin fuerzas predominantes, más aún, como no ha empezado a funcionar esta nueva composición, tampoco sabemos las afinidades que se pueden generar en las zonas del centro”, señaló la académica a Efe.

En ese sentido, Escudero destacó la necesidad de contar con una “disposición al diálogo”, aunque para ello falta generar condiciones de confianza y volver a la “moderación del lenguaje”, considerando las divisiones que se han acentuado de cara al balotaje.

La derecha chilena, que según expertos ha sufrido una de sus crisis más profundas en el actual periodo viéndose forzada a la rearticulación, se ha refugiado en posiciones más duras y conservadoras, alejándose del horizonte liberal planteado hace unos años por partidos como Evolución Política o Ciudadanos.

Como cristalización de ese fenómeno las elecciones de noviembre arrojaron la llegada al hemiciclo de 15 diputados del Frente Social Cristiano, una coalición ultraderechista que respalda a José Antonio Kast y donde militan personas vinculadas al mundo evangélico y pinochetista.

De igual forma, la llegada del Partido de la Gente (PDG) -grupo que apoyó al excandidato independiente de derechas Franco Parisi, quien sorpresivamente obtuvo el tercer lugar en la primera vuelta- con seis diputados a la Cámara Baja llama a flexibilizar las estrategias de negociación, dice Escudero, al ser una fuerza que no ha participado de forma permanente en el debate público chileno. (Sebastián Silva, EFE)

 

Fernando Chávez Virreira /  Periodista

 

PUNTO DE VISTA 

Odette Magnet
Periodista y escritora chilena
 Nuestro destino está en juego
El cambio es la consigna nacional.  Desde las calles y espacios públicos, de norte a sur, los chilenos reclaman participación, justicia, dignidad e igualdad, sin excepciones. Y las quieren aquí y ahora. El país no da más, polarizado al extremo, con sus costuras a punto de reventar.

El lema “Chile despertó” del estallido social de octubre de 2019 da cuenta de una realidad incierta pero insoslayable. A dos años de ese despertar, que la extrema derecha ha intentado homologar con el vandalismo, la verdadera fuerza de ese eco se medirá en la segunda vuelta de las elecciones de este domingo.

Se trata de una oportunidad histórica: nuestro destino está en juego y los chilenos y chilenas desean participar de este proceso social. Quieren ser protagonistas, constructores de un proyecto de país que los represente genuinamente, después de tantos años de silencio. Quieren que se invierta la situación y se gobierne para la mayoría, y con un crecimiento que se traduzca en un bienestar para todos y todas, y no para unos pocos.

Reclaman acceso a educación y salud de calidad, una vivienda decente, pensiones dignas, un Estado que los proteja y ampare. Lo reclaman como derechos fundamentales, no como concesiones del gobierno de turno.

Han sido tiempos duros, de incertidumbre, temor y esperanza. No solo por la pandemia que ha azotado a miles de hogares chilenos. Se han perdido más de un millón de empleos, han resurgido cientos de ollas comunes como en los más oscuros días de la dictadura. Sin embargo, la gente ha roto la inercia. De a poco, ha sacado la voz y desafiado al poder y a un gobierno que no tiene sintonía con los ciudadanos. Esa lucha ha significado una inmensa cuota de sacrificio y esfuerzo.

Serán las elecciones más reñidas de nuestra historia, con dos proyectos de país en pugna. Y, claro, está una nueva Constitución en marcha que deberá reflejar las demandas de una sociedad en un momento en que Chile se acerca a un punto de inflexión para afianzar su democracia o debilitarla. El impacto de los resultados electorales, sin duda, se hará sentir sobre la Convención Constituyente, la única institución de la sociedad que aún tiene algún grado de legitimidad.

En este contrato social se construyó una sociedad con tanta letra chica que resulta imposible confiar en alguien o algo. Persiste una profunda desconfianza hacia los políticos, empresarios, académicos, todo aquel que ostente algún privilegio de clase, conocimiento o poder. Hay muchas deudas por saldar, un gran número de reivindicaciones sociales que atender de manera urgente. Se lucha por el cambio, pero existe mucho escepticismo respecto de un proceso que es complejo, incierto.

Se avecinan enormes desafíos. Se requerirá de diálogo y acuerdos contundentes si de verdad deseamos vivir en una patria donde nadie sobre.
 

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