Los gobiernos departamentales y regionales se distinguen del nivel central

Las elecciones subnacionales dan un mensaje al MAS sobre autonomías y recursos

El ciudadano interpreta muy bien que son dos procesos diferentes, estiman los analistas. Las elecciones nacionales tienen un carácter político e ideológico, mientras que en las subnacionales y municipales el voto se razona a partir de las obras y la gestión municipal.
domingo, 14 de marzo de 2021 · 05:02

Fernando Chávez Virreira
 Periodista

 

Las elecciones subnacionales han mostrado dos dinámicas diferentes de comprender el Estado desde el nivel local-regional y nacional. Y, con su voto, los ciudadanos le han enviado un mensaje claro al nivel central sobre autonomías y recursos, entendiendo la importancia de los liderazgos regionales y las capacidades prácticas de los candidatos para el tratamiento de los temas locales, según estiman los analistas. 

El MAS viene de ganar cómodamente las elecciones nacionales de 2020 con el 55,1 % del apoyo, a una votación el 7 de marzo en la que sólo ha podido ganar tres gobernaciones y deberá esperar una segunda vuelta en cinco departamentos, según los resultados preliminares. En la elección para alcaldes, el partido oficialista ha perdido las plazas en  ocho   ciudades capitales del país, siendo posiblemente la de El Alto su derrota más significativa. Ha ganado por poco margen en Oruro y aún disputa votos en Sucre (resultados al jueves 11 de marzo).

El voto en esta última elección ha afianzado el apoyo electoral hacia fuertes liderazgos regionales contra el centralismo que representa el MAS, aunque el voto rural para las gobernaciones sigue siendo un sufragio cautivo en favor del partido azul.

¿Por qué Bolivia vota diferente en las elecciones nacionales y en las subnacionales?

Según el analista cruceño José Luis Santiesteban, los votantes   han enviado dos mensajes claros al Gobierno: por un lado que tienen claro que los temas grandes nacionales como la seguridad, la economía, o la diplomacia, deben estar bajo el mando del gobierno central, pero las áreas como la salud deben ser gestionadas por los gobiernos regionales; y dos, el equilibrio de los poderes,  ya que, “si la oposición llegara a articular estos liderazgos a nivel nacional, el 2025 el MAS tendrá serios problemas para seguir en el poder”.

“El ciudadano interpreta muy bien que son dos procesos diferentes, que son gobiernos departamentales y regionales distintos al nivel central, y le está enviando un mensaje al Gobierno sobre autonomías y recursos, porque los últimos 12 años de vigencia de la Constitución, en vez de profundizarse el proceso autonómico y la descentralización, hubo una confrontación permanente por las competencias y los recursos”, explica el analista.

“El boliviano en este momento está visualizando bien, mucho más que antes, que la salud debe estar en manos de las autoridades locales. El Gobierno no construyó el proceso autonómico con mayor distribución de los recursos”, agrega.

Según sostiene Santiesteban, Santa Cruz ha renovado su liderazgo político de autoridades y  dio un mensaje claro al MAS, a las autoridades que fueron condescendientes con el “atropello institucional y a la territorialidad”. “Les ha cerrado las puertas, los ha mandado a su casa. Los candidatos de Costas, de Percy, no han llegado ni al 6%; la renovación está muy clara, no sólo contra el MAS”.

“Hay un mensaje y un mandato muy claro de los ciudadanos, que lo que quieren es desarrollar los gobiernos locales y para eso no pueden centralizar el poder, le está diciendo al MAS ‘usted quiero que sea presidente, pero para los gobiernos locales hay otros líderes, están Manfred, Arias, Eva Copa’”, explica.

 

Realidades diferentes

Según el análisis de Carlos Cordero, la gente vota diferente porque son dos contextos políticos y culturales diferentes dentro de un sistema político nacional y nueve sistemas políticos subnacionales.

“Los partidos y los candidatos son diferentes, los electores varían en el número y características; por lo tanto, las estrategias y la gestión política de las campañas deberían ser descentralizadas, pero esto choca con actitudes centralistas y autoritarias. El MAS, a través de Evo, quiso tener un control de todo el proceso, de arriba hacia abajo y del centro hacia los departamentos. Finalmente, como son dos realidades políticas diferentes, lo nacional y subnacional, la gente, obviamente tiene un comportamiento electoral diferente”, sostiene.

“A pesar de las diferencias, hay elementos comunes;  todos somos bolivianos y tenemos una cultura política propia y diferente de los peruanos o argentinos. El problema radica en la visión centralista;  los líderes nacionales ven a Bolivia y la política desde su experiencia y perspectiva. Morales y sus asesores no escucharon ni entendieron a los jóvenes de El Alto, los juzgaron y condenaron a partir de sus parámetros. Ahí está el golpe de realidad. Los jóvenes alteños  dieron un revés a Morales y lo están empujando hacia la salida. Adriana Salvatierra, en Santa Cruz, también elegida por Morales, ha tenido un pobre desempeño electoral en la carrera por la Alcaldía. Santa Cruz, puede ser fiel al MAS a nivel nacional, pero clama por tomar decisiones y nombrar candidatos, de manera autónoma”, explica el analista.

Y según la posición de Rafael Puente, miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (Cueca) de Cochabamba, esta votación no es una característica sólo de Bolivia. “Son dinámicas diferentes la del Estado en su conjunto (Estado Plurinacional en nuestro caso) y la de cada municipio, con una lógica local y práctica. En los municipios cobran importancia los liderazgos regionales, las capacidades prácticas de los candidatos para el tratamiento de los temas locales. Aquí no juega un papel tan importante la ‘visión de país’ y por ello la población vota diferente en cada nivel”. 

Carlos Toranzo, por su parte, estima que en las elecciones nacionales priman más los temas políticos e “ideológicos”, mientras que en las subnacionales y municipales domina la agenda  cotidiana, de realización de obras para los votantes.

 

La falsa historia de éxito

Para el politólogo y experto en marketing político José Rafael Vilar (miembro de la Asociación Iberoamericana de Consultores Políticos y de la Organización de Consultores Políticos de América Latina), en octubre pasado la población votó por la creencia popular en la falsa historia de éxito del pretendido “milagro económico” que la maquinaria propagandística del MAS le endilgó a Luis Arce Catacora cuando fue ministro de Economía en los años de los “súper ingresos por los altos precios internacionales de las materias primas”; además de los errores de gestión del gobierno transitorio de Jeanine Añez.

“En estas elecciones ha primado la falta de éxitos de gestión de la administración de Arce Catacora, llena de improvisaciones e incertidumbres y  ausencia de liderazgo, junto con la implosión de organizaciones políticas que marcaron el período anterior: Demócratas, Unidad Nacional, SOL. bo sobre todo, a lo que se suma la conclusión por sus desgastes de los que lideraron la oposición: Costas, Doria Media, Mesa, Revilla, incluso Suárez Sattori y Oliva, entre otros”, sostiene.

  Pero según la lectura que hace el analista Marcelo Arequipa, “somos un electorado que está mucho más predispuesto a los liderazgos personalistas, no necesariamente hacia los caudillos, lo que nos lleva a hacer una diferenciación identitaria de lo que significa el liderazgo municipal, regional, respecto de lo que es un liderazgo nacional: no hacemos la misma ecuación. Por eso se entiende que votamos de distinta manera”.

 

Perspectivas de los liderazgos regionales

Según Marcelo Arequipa, hay un tema pendiente, “un desafío para esos liderazgos regionales y es que hasta ahora ningún liderazgo regional fuerte y exitoso ha podido saltar al plano nacional”. “ Juan del Granado, Rubén Costas, Luis Revilla, el mismo Manfred Reyes Villa en su momento, ninguno ha podido saltar con éxito a lo nacional; no digo que sea imposible, pero es un reto muy grande. Todavía es muy pronto para decir si van a lograr o no esa proyección”.

 José Luis Santiesteban dice que más del 70% de las alcaldías estarán  en manos distintas de las del MAS. “Cuando el MAS entienda que los poderes locales en los departamentos se dan distribuyendo los recursos y las competencias, creo que puede avanzar. El MAS no entiende el proceso local y cuando los niveles locales entiendan la política nacional, el MAS tendrá problemas”.

 “De los 338 municipios, las diez alcaldías de capitales son las que absorben el 80% del padrón electoral; ésa es la importancia del conocimiento que debe asumir la oposición, o los partidos diferentes al MAS”.

 

¿El MAS  dejó de ser una fuerza contundente?

Aunque el partido de Evo Morales sale debilitado de esta elección subnacional, politólogos sostienen que el partido aún está muy vigente y que el desgaste más bien es mayor para el jefe cocalero.

“El MAS ha perdido en términos electorales un porcentaje importante respecto  de otras elecciones subnacionales, pero eso se debe  a varios factores. Lo que  pasa es que el MAS acaba de resolver la disputa interna de competencia en los últimos meses, esa competencia de las bases sociales contra la dirigencia, o viceversa;  de ahí que el hecho de que haya perdido alcaldías tiene que ver con ese señalamiento al evismo”, dice Marcelo Arequipa.

En la misma línea, Carlos Toranzo sostiene que el MAS pierde poder en las subnacionales, pero no ocurre lo mismo en las elecciones nacionales. “Quien se debilitó muchísimo es Evo Morales, mucho más que el MAS”.

 Y según Rafael Puente, “el MAS a estas alturas da muestras de desgaste, y por supuesto el primer desgastado es Evo Morales (a quien cabe aplicarle el principio   de que el poder crea daño cerebral). El Evo que vemos ahora no tiene nada en común con aquel Evo del año 2008”.

Para el analista Carlos Cordero, los resultados electorales subnacionales y las tendencias observadas sólo valen para estas elecciones y, a lo sumo, para las próximas subnacionales, pero no sirven para inferir el comportamiento electoral en el nivel nacional.

“El MAS y Evo Morales  son los grandes derrotados  en este proceso electoral. Pero este fracaso no quiere decir que, a nivel nacional sea un partido a punto de extinguirse. Nada de eso. Tiene el poder por los próximos cinco años, la lealtad del electorado y aprende de sus derrotas”, afirma. Por otra parte, el electorado en las elecciones subnacionales ha dejado entrever que quiere renovar sus liderazgos.

Para José Vilar, el MAS ha perdido contundencia, aunque sin dejar de ser aún el principal partido del país. “Los resultados de estas subnacionales confirmarán que el voto del 2020 no fue, fundamentalmente, por rescatar el masismo”, indica.

 

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