Fragmentación electoral y parlamentaria

Cambios electorales en los municipios

Un análisis de la dispersión de las preferencias electorales y el grado en que se concentra (o no) el poder político en las instancias legislativas.
domingo, 21 de marzo de 2021 · 05:00

Julio Ascarrunz Secretario de Asuntos Académicos de la Asociación Boliviana de Ciencia Política Latinoamérica21

El pasado 7 de marzo Bolivia celebró un nuevo proceso electoral para elegir, en este caso, a las autoridades de los gobiernos subnacionales. Se trató de las onceavas elecciones municipales desde la transición democrática en 1982, aunque fueron las sextas después de las reformas de descentralización de mediados de 1990. Tras la victoria del MAS en las elecciones generales, en estos comicios los resultados en las capitales de departamento le han sido adversos con relación a elecciones pasadas y en un contexto marcado por una profunda fragmentación de las preferencias electorales.

La fragmentación, sin embargo, no es un hecho novedoso para Bolivia, pero para comprenderlo mejor debe ser analizado desde la fragmentación electoral y parlamentaria. Estos índices exhiben el nivel de dispersión de las preferencias electorales (del voto) en la versión electoral, y el grado en que se concentra (o no) el poder político en las instancias legislativas, en este caso concejos municipales, en su versión parlamentaria.

Un análisis pormenorizado de estos datos es el realizado por el blog Encuestas Elecciones Bolivia, apoyado por la Fundación Konrad Adenauer en Bolivia y la Asociación Boliviana de Ciencia Política. 

Se trata de una de las tantas iniciativas desplegadas desde la sociedad civil, que surgieron tras un ciclo turbulento en la política boliviana, para monitorear el proceso electoral.

Este estudio se centró en los nueve municipios capitales de departamento más el municipio de El Alto, donde se concentra más de la mitad de la población de todo el país, según datos del INE. Y aunque al momento de escribir esta pieza, en tres de estos no se habían computado la totalidad de los voto (y en uno de ellos la carrera por la alcaldía municipal estaba sumamente reñida), el análisis se enfoca en la tendencia.
 
La fragmentación electoral

La reciente elección significa un nuevo momento de fragmentación de las preferencias electorales, dentro de la “nueva” tendencia de mayor concentración inaugurada en 2010, luego de la reforma constitucional de 2009. Sin embargo, la fragmentación electoral promedio de estos diez municipios ha disminuido considerablemente respecto de los procesos electorales previos a la reforma.

Según el estudio, todos los municipios con excepción de Santa Cruz de la Sierra, Potosí, y El Alto, incrementan su fragmentación respecto de las elecciones de 2015. De las tres excepciones mencionadas, Santa Cruz y Potosí prácticamente mantienen sus niveles de fragmentación, y El Alto es el único caso que para este 2021 concentra su votación en menos opciones. 

Las preferencias electorales, junto a la dispersión evidenciada a partir de ellas, están acompañadas de un escenario de renovación y, por ende, volatilidad. 

La mayoría de los municipios capitales han cambiado de actores protagónicos lo cual explica, en parte, los incrementos de la fragmentación electoral. Sin embargo, los casos donde no hay más dispersión del voto (El Alto, Santa Cruz, y Potosí), también están acompañados de cambios en las organizaciones políticas principales del municipio. 

En términos generales, no sucedía un aumento de la fragmentación desde las elecciones de 1999, periodo que resultó como la antesala para el colapso y la reconfiguración del sistema de partidos a nivel nacional entre 2003 y 2005.
  
La fragmentación parlamentaria

La fragmentación parlamentaria, por otra parte, mide qué tanto se concentra o dispersa el poder legislativo obtenido a partir de los votos. Respecto de la fragmentación legislativa, si bien los datos muestran un incremento en la dispersión del poder municipal, al igual que con la fragmentación electoral, la tendencia histórica no exhibe el mismo patrón. 

En este caso se trata de un escenario de continuidad iniciado desde el proceso electoral de 2015, en el que la cantidad de organizaciones políticas efectivas al interior de cada concejo municipal empieza a incrementarse. 

Todos los casos, con excepción de tres, siguen dicha tendencia de fragmentar más las fuerzas políticas con representación municipal. Los municipios que no siguen esta tendencia son Oruro, Cochabamba, y El Alto, los cuales, más bien, concentran más las fuerzas políticas con poder legislativo, en comparación con los comicios de 2015.

Pero aparte de los niveles de fragmentación legislativa, en cinco de los diez municipios analizados hay una situación de gobierno dividido. En Sucre, Potosí, Santa Cruz, Trinidad, y Cobija no hay una fuerza política que tenga mayoría absoluta dentro del concejo municipal, por lo que los respectivos alcaldes en cada uno de estos municipios no van a tener mayoría en el legislativo. Al menos no de manera natural e independiente, por lo que deberán recurrir a la negociación y el pacto. 

Más allá de la diversidad de las nuevas autoridades, los gobiernos municipales que se inaugurán a prtir de esta elección tienen varias tareas urgentes. La atención de la pandemia y el desarrollo oportuno del plan de vacunación es la más urgente. Pero hay cuestiones más “cotidianas” que deben ser priorizadas, como la provisión de servicios básicos o la cuestión del transporte urbano, entre otras. 

Sin embargo, además de las varias aristas administrativas, los municipios, junto con las demás entidades autónomas, tienen, una vez más, la ardua tarea de profundizar las autonomías en el país.

 

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