Castillo vs. Fujimori: los peruanos están atrapados en un duelo de extremos

domingo, 25 de abril de 2021 · 05:02

Fernando Chávez Virreira  Periodista

 

Desconfianza e incertidumbre. Estos dos sentimientos definen el momento político que viven los peruanos, que deberán elegir en la segunda vuelta, el 6 de junio, entre dos visiones radicalmente opuestas de país: la de Keiko Fujimori, que defiende la economía de mercado, y la de Pedro Castillo, que aboga por un control del Estado sobre la economía.

Fujimori, del partido Fuerza Popular, que accedió a la segunda vuelta presidencial con un 13,2% de la votación, se enfrentará al candidato de extrema izquierda Pedro Castillo, del partido Perú Libre, que obtuvo un 18,8 %.

Keiko Fujimori  durante una rueda de prensa el 14 de abril.
Foto:EFE

Como nunca antes en la historia de Perú, 24 partidos y agrupaciones se presentaron a las elecciones, aunque finalmente sólo 18 fueron habilitados por el organismo electoral.

 Acción Popular, tal vez el partido más antiguo y  mejor organizado, estaba dividido; aunque Yonhy Lescano estaba en primer lugar en las encuestas;  mientras que el  candidato Rafael López Aliaga, un conservador de extrema derecha;  y  Hernando de Soto, más de centro, virtualmente empataron con algo más del 11% de los votos.  

“La gente está harta de la política. El estudio del Latinobarómetro de los últimos cinco años indica que el peruano es el ciudadano más desconfiado, disgustado y decepcionado con los resultados de la democracia, especialmente en el último año”, sostiene el analista político Luis Nunes, portugués de nacimiento pero que vive hace 22 años en Perú.

En la votación, afirma Nunes, hubo una desorientación general, porque la gente estaba pensando más en su salud y en la pandemia, con alarmantes cifras de muertos en Perú en las últimas semanas. “El proceso electoral normalmente entusiasmaba un mes y medio antes de la primera vuelta, pero en esta elección la gente fue a votar porque es obligatorio, un 30% no votó por miedo al contagio, o porque no les interesa”.

“De 18 candidatos, ninguno les gusta, sobre todo los jóvenes salen a la calle con pancartas que dicen ‘ninguno me representa’, ése el caldo de cultivo para llegar a lo que llegamos, estos dos candidatos; uno de derecha y el otro de extrema izquierda”, dice el analista.

Sobre ese sentimiento del peruano hacia la política, el politólogo y doctor en sociología Carlos Ugo Santander, peruano que vive actualmente en Brasil, donde dicta cátedra, afirma  que “hay una desconfianza muy grande hacia las instituciones, sea el Poder Judicial, Legislativo, los partidos, la Policía (…) hay un sentimiento de desconfianza que está arraigado desde hace muchos años, que no es sólo una cuestión de contexto electoral.  Hay incertidumbre y división”.

Los partidos que compitieron por el voto, dice Santander, fueron “montados a última hora, sin ninguna raíz institucional, inclusive la candidata de izquierda, Verónica Mendoza, que se juntó a un partido a última hora”.

 

Keiko, el pasado y la corrupción

Keiko Fujimori, de 45 años, ha vivido casi toda su vida en la escena política. Después de asumir el encargo de primera dama a los 19 años,  en el gobierno de su padre (1990-2000), encabezó su partido Fuerza Popular en el Congreso y luego postuló dos veces a la Presidencia de Perú.

En esta última semana, Fujimori  dijo a Evo Morales que “no se meta en el Perú”, después de que  éste   expresara su respaldo a Pedro Castillo. “El día de la elección dijo que se sentía ganador, que había perdido en Ecuador y había ganado en Perú. Yo le quiero decir, bien claramente, al señor Evo Morales, usted no se meta en mi país, no se meta en el Perú, fuera del Perú, Evo Morales”, dijo la candidata.

“Keiko es una especie de centroderecha, pero el problema no es el campo que ocupa sino el alto rechazo hacia ella. Representa la continuidad de un modelo económico que las propias élites no están dispuestas a abrir mano porque supuestamente nos ha traído un gran beneficio en indicadores, un crecimiento significativo a costa de una gran cantidad de gente que trabaja en la informalidad, sin derechos sociales ni planes de salud”, dice Santander.

Keiko representa eso porque   tenía el control del Congreso entre 2016 y 2018 “pero no presentó proyectos de ley contundentes para mejorar el modelo. Perdió una brillante oportunidad”, agrega.

“También representa la corrupción del pasado fujimorista:  Vladimiro Montecinos, las compras de armas, licitaciones. Incluso se reveló que Keiko había recibido dinero de Odrebrecht para su campaña de 2016. Por eso hay un rechazo hacia ella”, opina. 

Según Luis Nunes,  Keiko ha sido diputada, pero carga  el peso del pasado del padre. “Ese pasado de Alberto Fujimori es discutible en el sentido de que hizo cosas muy interesantes, pero al final muy malas. La gente tiene siete semanas para poner en la balanza qué pesa más, lo bueno o lo malo. Lo bueno fue la reducción a lo mínimo del terrorismo, dar un shock a la economía con cifras de hiperinflación sólo parecidas a las que tiene Venezuela hoy. Lo malo, el querer reelegirse más de dos veces y la compañía del nefasto Vladimiro Montecinos, que está preso por sus delitos contra los derechos humanos y la corrupción”.

 

Pedro Castillo, la interrogante

Desde su   provincia andina de Chota, Pedro Castillo, un maestro de escuela rural y líder sindicalista, llegó a la segunda vuelta impulsado por el voto izquierdista conservador andino. Fue la sorpresa.

Castillo propone redactar una nueva Constitución mediante una Asamblea Constituyente, aumentar el presupuesto para la agricultura y defender y conservar el medioambiente. Propone cambiar la “economía social de mercado”  por una “economía popular con mercados”.

Santander dice que Castillo se presenta con un plan de gobierno marxista-leninista, con una connotación “muy populista” de las décadas de los años 30 y 50, pero no es propiamente marxista. “La gente no votó por el plan de gobierno, sino porque Castillo se presenta como un cuestionador al statu quo del país”.

Lo apoyan los movimientos regionales radicales que estaban encapsulados regionalmente. “No es que haya habido una alianza, sino un sentimiento de indignación; dada la situación de desconfianza e incertidumbre, la gente prefirió apostar por un líder que estaba más próximo a ellos. Castillo, que tuvo cierta notoriedad en una huelga de profesores en 2017, se monta al partido Perú Libre, que no es su partido, aunque hay una afinidad ideológica”.

“Todos estos movimientos tienen una narrativa que estuvo anclada en toda la región andina de Perú, pero que ha calado en las periferias de las grandes ciudades”, estima Santander.

En el criterio de Nunes, “del otro lado de Keiko tenemos una interrogante muy grande, porque aparte de ser profesor de primaria y haber liderado una huelga de profesores que hizo que una ministra renunciara, no se sabe mucho más del profesor Pedro Castillo. Ahora los peruanos tienen que decidir entre el pasado de la señora Fujimori, y la interrogante que representa Castillo. Los peruanos deciden si nos orientamos o nos desorientamos”.

“Castillo sigue siendo una incógnita en materia de votaciones en segunda vuelta, porque seguramente votarán por él los descontentos, pero falta ver si esos descontentos dirán ‘prefiero mala conocida que incógnita por conocer’”, dice el analista.

Según una encuesta de Ipsos, de principios de abril, “si las elecciones fueran este fin de semana”, un 42% votaría por Castillo y un 31% por Keiko, aunque los analistas cuestionan a esa empresa, “que no vio” al candidato Castillo semanas antes de la primera vuelta.

“Creo que algunas cifras cambiarán. Esa misma encuesta dice que el Presidente actual, de un gobierno de transición, apenas cuenta con el 24% del apoyo popular, lo que evidencia que la gente votará en la segunda vuelta con mucha rabia y decepción, pero yo creo que con mucha incertidumbre”, recalca Nunes.

 

Vargas Llosa interviene

Mario Vargas Llosa, que se había mantenido distante de la campaña electoral de su país, reapareció a mediados de abril en su columna del diario mexicano Crónica, en la que escribió que “los peruanos deben votar por Keiko Fujimori, pues representa el mal menor”.

El escritor, que también fue candidato a la Presidencia peruana,  asegura que Castillo “sigue las ideas inspiradas en sus dos maestros,   Evo Morales y   Rafael Correa”.

Consultado sobre este pronunciamiento, Santander dice que “Vargas Llosa es un intelectual que defiende la democracia liberal como el mejor espacio para poder coexistir;  pero él está alejado de la realidad, de las demandas reales de la gente, del campo. Los intelectuales colocamos a la democracia como un valor primordial de civilización, pero la gente no. A la gente le interesa un pepino la democracia liberal, la gente quiere sobrevivir”.

El politólogo pone en contexto su afirmación y subraya que en Perú, según el INE, el 50% de las familias no tienen un refrigerador, el sistema financiero “es uno de los más abusivos que hay” y la brecha entre los que tienen el privilegio de educarse en Lima es abismalmente distante de la calidad de la educación pública.

“Lo que quiere la gente es algo de justicia en términos de lo que es la educación. Con la derecha y centroderecha se ha perdido la esperanza,  porque en más de 30 años no han resuelto un problema;  por eso apuestan a Castillo, con la esperanza de que resuelva esos problemas”, sostiene.

Nunes dijo a Ideas que antes de que hablara el escritor, salieron los videos de Evo apoyando a Castillo. “Cuando salía de su comando de campaña le preguntaron si para captar votos de la gran masa indecisa modificaría su programa de gobierno y él dijo: ‘ni siquiera en una coma’, lo cual estratégicamente es arriesgado, porque si apenas obtuviste 19% de los votos, la señora Fujimori un 13%, indica que una gran parte de la población no votó ni por uno ni por otro”. 

Tomando en cuenta los hechos políticos turbulentos en los últimos años, con presidentes destituidos y enjuiciados, ¿podrá el próximo presidente concluir su período constitucional?

Según Santander, como Castillo representa sólo a un quinto del electorado, apenas tiene 37 diputados de 130, y tiene que coexistir con el Congreso, buscará el diálogo y el consenso, o  una gran alianza en torno a ciertos temas. 

“Si Castillo insiste en su plan de gobierno podría entrar en conflicto con el Congreso;  podrían censurar a su primer ministro y él podría cerrar el Parlamento, por lo que las fuerzas opositoras podrían tumbarlo, en una espiral de conflicto que nadie sabe cómo acabaría”, anticipa.

Y según Nunes, Keiko analizará todos los ejes para la segunda vuelta. “Por ahí puede presentar un gabinete de ministros pluripartidario, o puede firmar un compromiso de que sólo se quedará cinco años y no hacer lo mismo que hizo su padre”.

En el contexto latinoamericano, según dice Nunes, el Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo, con Lula, con Chávez y luego Maduro “le tienen ganas a Perú hace años”. “Pedro Castillo es la esperanza para que ellos tengan en Perú un cuartel general”, estima el analista.
 

 

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