“La mentira revela inferioridad y cobardía”

Gobernantes y jueces, ¡edúquense y no mientan!

“El gobierno del MAS, sin ideología inteligente, acude a la repetición monótona de la mentira para encubrir su propio fracaso”, expone el autor.
domingo, 4 de abril de 2021 · 05:00

Óscar Rivera-Rodas Escritor

Esta fue la vehemente exhortación que hizo en 1910 el pensador y escritor boliviano Franz Tamayo (1879-1956), en una serie de 55 artículos escritos diariamente entre el 3 de julio y el 22 de septiembre de 1910; ese mismo año reaparecieron en el libro Creación de la pedagogía nacional (La Paz, 1910).

 La relectura de las reflexiones de Tamayo es apremiante y necesaria en nuestros días, después de más de cien años, cuando los gobernantes y jueces del régimen “masista” se comportan y actúan al margen de toda moral racional, lo que implica ausencia de entendimiento sano y justicia. Gobernantes embusteros, jueces deshonestos y un procurador persecutor, todos en su ineptitud y torpeza han desatado una represión terrorista contra la ciudadanía. El origen claro es la falta de educación moral, a la que suman ambiciones desmedidas de poder, e ignorancia de gobierno y justicia.

 Tamayo no hablaba de la instrucción primaria o secundaria, aunque muchos de los actuales gobernantes necesitan por seguro alguna de ellas, o las dos completamente; tampoco se refería a la instrucción superior; apuntaba a la educación moral de adultos en cargos gobernantes. Las reflexiones de Tamayo discurren sobre la educación moral de gobernantes y jueces.

Moralidad superior

 El 5 de julio de 1910, el pensador escribió: “Muchos creen que la instrucción trae consigo también la educación del carácter y la adquisición de buenas costumbres. ¡Error gravísimo! Cuando no hay un fondo moral, la instrucción es un peligro, y la ciencia puede llegar a ser una plaga”, y mencionó al “abogado de mala ley”, al “juez ímprobo”, al “político inconsecuente”, gente de malas costumbres y carácter negativo (1910: 6).

Tamayo se enfrentaba a una situación similar a la que Bolivia afronta y soporta con horror en este 2021 la persecución desatada contra la ciudadanía por el régimen dictatorial torpe, vicioso y sin conocimiento de la moral práctica y política. Para estos, Tamayo clamaba escuelas. El 27 de agosto de 1910 exhortaba una vez más: “¿Se entiende ahora nuestro pensamiento de comenzar nuestro trabajo pedagógico por los gobernantes? ¿Hay paradoja? ¿Hay exageración? Nos han hablado últimamente los necios, y a propósito de estas polémicas, de las escuelas para adultos…: ¡son estas escuelas que habría que instalar en las más altas reparticiones públicas del estado!” (1910: 130).

 Las meditaciones de Tamayo se reactualizan como nunca en nuestros días en los que se verifica la carencia de moral de los gobernantes y jueces ocupados en fomentar la patraña urdida de “golpe de Estado” contra el anterior gobierno del MAS que quiso mantenerse más de 14 años en el poder mediante la manipulación de estafas, trampas, falacias. Ahora, nuevamente en el poder esta agrupación, es incapaz de obrar por el bien común de la patria y en función de su vida colectiva. Mendacidad, embuste, trampas son los soportes de los actuales gobernantes y jueces de Bolivia, ante la mirada asombrada del mundo.

 Tamayo iniciaba su meditación del 26 de agosto con la siguiente pregunta: “¿En qué consiste una moralidad superior?”; y explicaba: “Toda moralidad es un régimen interior, una sumisión voluntaria a un principio de razón y el acuerdo de actos y pensamientos con él”; agregaba más adelante: por “una superior moralidad se entiende ese gesto de gravedad en el hombre, con que se encara todos los eventos de la existencia, y un sentimiento profundo de justicia, y más que de justicia de equidad”; “una gran moralidad se manifiesta por la acentuación de la personalidad, sin perjuicio y más bien con provecho de los demás”; por “la ausencia de toda maldad radical”, y sobre todo por la comparecencia de “la veracidad”  (1910: 125). Mentiras, inferioridad y cobardía

El gobierno del MAS, sin ideología inteligente, acude a la repetición monótona de la mentira para encubrir su propio fracaso; reincide en el cacareo de “golpe de Estado”… “golpe de Estado”; cacareo con que demuestra su inferioridad. Tamayo también señaló que “una de las formas y de las causas de la inferioridad boliviana es que vivimos de mentira y de irrealidad” (1910. 60). Enseñó que la mentira, además de exhibir inferioridad, expone la cobardía de los mentirosos. Tal es el comportamiento de los gobernantes y jueces actuales, que, protegidos tras el poder, mienten para perseguir a sus opositores; pero con sus mentiras se presentan tal como son: inferiores y cobardes. 

Tamayo advirtió: “Fijaos bien: es otro mal que viene del encobardecimiento nacional: no se gusta de la verdad; se prefiere bogar en una corriente de mentiras convencionales en la que nadan admirablemente bien todas las medianías interesadas o las inepcias astutas” (1910: 88).

 El Procurador del Estado, acusado en el pasado de corrupción, es el abogado defensor de Evo Morales, y quien ordena los encarcelamientos de ciudadanos. Este leguleyo, escondido cobardemente tras su cargo, es una marioneta obediente y sumisa de los resentimientos del mismo Evo, se mueve por encima de la cabeza del guitarrero anodino que ocupa el sillón presidencial, y espera que su caudillo defendido convierta el país en “paraíso masista” en el que pueda ser el único Adán, o Evo misógino.

 

Conciencia moral boliviana

Tamayo también exhortó a “despertar la conciencia nacional, que equivale a despertar las energías de la raza; hacer que el boliviano sepa lo que quiere y quiera lo que sepa” (1910: 38). Explicaba que la conciencia nacional “es más un sentimiento que un concepto general. El boliviano debe hacerse consciente de su fuerza como hombre y como nación, y esto sin metafísicas complejas y apriorísticas” (1910: 40). Y, por supuesto, sin mentiras ni cobardía. De acuerdo con Tamayo, “la formación de la conciencia nacional” debía ser “una base sólida sobre que reposen nuestras disquisiciones en materia de educación nacional” (1910: 64)

 La nacionalidad misma está ligada a la propia conciencia nacional, que permite a los pueblos “ponderarse a sí propios” y pasar a “un estado superior de mayor personalidad, de más clara conciencia, de mejor posesión de sí mismos, lo que diríamos hoy, de más positiva conciencia nacional” (1910: 93-94). Más adelante agregaba: “Es este movimiento de reflexión sobre nosotros mismos que hemos llamado abrir los ojos sobre la naturaleza viva; y es a este trabajo a que hemos invitado a todos los educadores y gobernantes, para hacer deveras y por los justos caminos una verdadera pedagogía nacional; y es todo esto que hace parte del saber cómo se debe enseñar” (1910:111).

 Los gobernantes y jueces del actual régimen totalitario, ocupados en sus mentiras, inferioridad y cobardía, agravian y desacreditan la conciencia moral boliviana. En los últimos días, el presidente, en su viaje a México y ante la televisión de la Universidad Nacional Autónoma de México, dio una cátedra de falacias, patrañas y calumnias; mientras en La Paz su vocero presidencial, mediocre aprendiz de teorizador, se enredaba en su incoherencia tratando de explicar sus contradicciones. 

 Sin embargo, la mayor humillación y deshonra de la conciencia moral boliviana es la tarea servil de gobernantes y jueces de MAS, que se convirtieron en pongos políticos de las dictaduras depravadas y mendaces castrista y madurista.

 

Pongueaje  y servilismo

El MAS ha ratificado su inferioridad rastrera vilmente, a nivel internacional, al asumir su pongueaje político de servicio a las dictaduras más criminales, corruptas y narcotraficantes de América Latina: la castrista y la madurista. El caudillo cocalero, en la segunda semana de febrero, reveló una de sus mentiras a una agencia de noticias: “Cuando yo fui a Cuba no fue por temas de salud, fui a una reunión de planificación con Cuba y Venezuela, una reunión de alto nivel a ver cómo retomábamos la democracia” en Bolivia. Se refería a uno de sus viajes a la isla desde Argentina, donde halló escondite después de fugar de su “casa grande”. No hay duda respecto a ese viaje. Pero, decir que esa reunión fue para “retomar la democracia” en Bolivia, es un embuste necio. Las dictaduras envilecidas del castrismo y madurismo desconocen lo que es realmente una democracia. Castristas y maduristas son depredadores de la libertad, del pluralismo, de la tolerancia y de todo lo que implica democracia. Ambas dictaduras llevaron a sus respectivos países a la destrucción y miseria; y por su mendacidad son asimismo regímenes inferiores y cobardes.

 El caudillo masista pretende ridículamente convencer de que conversó con los corruptos dictadores castrista y madurista sobre los modos de “recobrar” la democracia en Bolivia. Tal afirmación es una sandez que solo causa risa. Morales, en esa visita sólo definió su servilismo político a las dos dictaduras forajidas y narcotraficantes que no representan a sus valerosos pueblos, cubano y venezolano. 

 Tamayo también advirtió de la sumisión política y la denunció en un artículo fechado el 20 de marzo de 1917 y titulado El pongueaje político. Fue recogido en su libro Mi silencio es más que el mar que canta. Investigación, introducción y notas de Mariano Baptista Gumucio (La Paz, 1995). 

El pensador define en los siguientes términos a los pongos políticos: “Obedeciendo a una ley profunda de su naturaleza política, esa especie de hombres, sacados del pongueaje político acaba por perecer como el pez fuera del agua. La atmósfera elevadísima de serena libertad y de autonomía en que viven los espíritus verdaderamente libres, es irrespirable para ellos” (1995: 149).

 Ahora, después de cien años, observamos el pongueaje político e internacional de los gobernantes y jueces del MAS, por decisión de su caudillo Evo que se ofreció como pongo a las dictaduras más despreciables de América Latina. Ese servilismo político es una injuria y desprecio de la conciencia moral boliviana. Un gobierno no puede ser peón de otros, menos aún si son corruptos y depredadores de la democracia de sus pueblos. 

 Gobernantes y jueces del gobierno masista, ¡edúquense, dejen de mentir y respeten la conciencia moral boliviana! Lean a nuestros pensadores y educadores. Reconozcan que las mentiras que ustedes cacarean sólo revelan inferioridad y cobardía.

 

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