Educación

Se debe monitorear cómo aprenden los niños

Se necesita investigación que genere mayor evidencia sobre por qué los estudiantes presentan rendimientos bajos. Hay varias trabas que impiden la calidad en la educación.
domingo, 30 de mayo de 2021 · 05:00

Alvaro Deuer-Cenzano 
Máster en políticas públicas

 

La evaluación de la calidad de la educación realizada en 2019 por la Unesco en Bolivia y otros países de América Latina y el Caribe reveló lo mal que está el país en términos de provisión de educación de calidad. El informe muestra que, a pesar de que el acceso a la educación primaria en el país es casi universal, su calidad es deficiente. Para cambiar esta situación, el sistema educativo nacional debe ser transformado a través de la implementación de políticas públicas basadas en evidencia que sirvan de base para el seguimiento y la mejora permanente de la calidad de la educación.

Hace dos años, mientras estudiaba en el Instituto Internacional de Ciencias Sociales (ISS) en la ciudad de La Haya, capital administrativa de los Países Bajos, realicé dos estudios sobre la calidad de los subsistemas de educación regular y terciara en Bolivia. En la revisión de literatura puede notar que en el periodo 1994-2019, las autoridades bolivianas estuvieron más preocupadas por aumentar la tasa de cobertura de la educación que por monitorear sus estándares. Esto es preocupante dado que el objetivo 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Educación de Calidad, establece la necesidad de que la educación sea no solamente universal, sino también de buena calidad (Naciones Unidas, 2021). 

En este sentido, como menciona Deuer (2019) en países como Bolivia, donde el acceso a la educación es casi universal, “el siguiente paso es asegurar que los estudiantes tengan acceso a una educación de calidad tanto en la escuela como en la universidad”. 

En lo que se refiere a evaluación de la educación, el Artículo 89 de la Constitución boliviana (2009) establece que ésta debe ser realizada por un órgano independiente (Asamblea Plurinacional de Bolivia, 2009). En este marco la Ley No. 070 de Educación, creó el Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa (OPCE) (Asamblea Plurinacional de Bolivia, 2010). El OPCE ha sido parte de diferentes iniciativas para monitorear y evaluar la calidad de la educación, incluyendo el cuarto Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019). 

La Unesco publicó recientemente los resultados de dicho estudio que constituyen un importante instrumento evaluación y de línea de base de la calidad de la educación primaria en Bolivia.

 

Una triste situación 

La ERCE 2019 midió los logros de aprendizaje de los estudiantes en educación primaria, con el objetivo de informar las decisiones de las autoridades sectoriales de los países participantes. La ERCE está sujeta a una planificación cuidadosa que toma alrededor de tres años (Aguilar, 2016). El examen evalúa los resultados del aprendizaje de los alumnos matriculados en tercero y sexto de primaria, tanto en colegios públicos como privados en el territorio nacional en cuatro áreas: idiomas, escritura, matemáticas y ciencias (esta última, sólo en sexto grado) (Unesco, 2018).

Sus hallazgos más importantes para Bolivia son: 

- En general, a los estudiantes bolivianos no les va bien en la prueba. 

- A los estudiantes indígenas les va comparativamente peor que a los no indígenas.

- Los estudiantes que asisten a escuelas privadas alcanzan un rendimiento significativamente mejor. 

- La calidad de la educación es mejor en las escuelas de las zonas urbanas en comparación con las escuelas rurales.

De estos hallazgos se desprende claramente que:

- El sector de la educación   requiere de una reingeniería.

- Para subsanar las deficiencias en la capacidad de aprendizaje que determinan los malos resultados escolares de los estudiantes bolivianos, es necesario algo más que simplemente aumentar el financiamiento. “Aunque la adición de factores facilitadores como la mejora de la infraestructura física, más equipamiento o incremento de maestros puede crear un mejor entorno de aprendizaje que ayude a los maestros y estudiantes a trabajar y estudiar mejor, éstos no inciden necesariamente en que los alumnos aprendan mejor (Deuer, 2019)”. 

- Se necesita realizar investigación que genere mayor evidencia sobre con qué y por qué los estudiantes presentan rendimientos bajos. Este tipo de estudios pueden utilizarse como referencia para evaluar la calidad de la educación primaria en general, desde un enfoque transformador y como base para la elaboración de políticas públicas sectoriales. 

Sin embargo, Bolivia no ha desarrollado una tradición de llevar a cabo estudios rigurosos destinados a medir el impacto de los diseños curriculares implementados en la transformación del aprendizaje estudiantil. 

El país solo ha participado dos veces en el ERCE, lo que revela que las capacidades de monitoreo y la evaluación no están adecuadamente desarrolladas. Si bien la creación de una cultura de evaluación lleva tiempo, una vez que se desarrollan las capacidades institucionales necesarias, éstas pueden extrapolarse a otros sectores (y subsistemas de educación). Ello puede contribuir a mejorar la transparencia y el desarrollo de indicadores cualitativos que vayan más allá del porcentaje de ejecución del gasto en un determinados sector o institución. 

La rendición de cuentas sobre el gasto en el sector educativo es particularmente importante, considerando que el 5% del PIB del país está comprometido con la educación y que este sector emplea a 150 mil docentes (Contreras, 2021). Por lo tanto, sólo cuando las redes de gobernanza del sistema educativo boliviano se comprometan a implementar políticas públicas basada en evidencia, las autoridades sectoriales comenzarán a tomar medidas para cerrar las brechas educativas detectadas por el ERCE 2019. 

Siguiendo las recomendaciones del ERCE 2019, abordar las desigualdades de la sociedad boliviana incluye centrarse en cerrar las brechas entre las escuelas públicas y privadas, las escuelas urbanas y rurales, y entre los estudiantes que viven en regiones indígenas y otras. También debería prestarse especial atención al acceso a la educación diferenciada por género.
 

 

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