Gestión de la pandemia

Impedir la salud pública

El sistema de salud está en ruinas, no tanto por lo que ha dejado de hacer el Gobierno, sino por lo que ha impedido hacer, expone el autor.
domingo, 13 de junio de 2021 · 05:00

Jorge Velarde Rosso
Director académico de Libera

Muchos hemos pensado que la gestión de la pandemia en 2020 ha sido uno de los factores más importantes para entender la derrota del bloque democrático contra el candidato del Movimiento Al Socialismo. Por eso, se puede afirmar que parte del mandato del actual presidente de Bolivia, Luis Arce, era precisamente una mejor gestión de la pandemia. A propósito,  utilizo el tiempo verbal en pasado porque a estas alturas ya ha quedado claro que no solo no ha podido sino que no ha querido gestionar la pandemia. Y sobre esta falta de voluntad es que quiero reflexionar en estas líneas.

La crítica de la opinión pública contra el presidente y contra el MAS es la ausencia de acción y esto es cierto. No solo el actual gobierno  no ha hecho nada por mejorar el sistema de salud boliviano. ¿Acaso hemos olvidado que su predecesor del mismo partido no ha hecho nada por el sistema de salud boliviano? ¿Hemos olvidado ya, tan rápido, su cínica frase sobre la equivalencia entre una cancha de pasto sintético y un hospital?

 ¿No nos damos cuenta que este colapso del sistema de salud tiene mucho más que ver con la sucesión de pésimos ministros de área a lo largo de esos 14 años, la mayoría de las cuales no tenía ninguna experiencia en salud? Y quizás un dato no menor, ¿no vemos que la cultura del clientelismo político que ha provocado el largo gobierno masista ha desprestigiado el esfuerzo del trabajo y del largo estudio que implican las carreras relacionadas a la salud?

Luis Arce, presidente, no ha hecho nada, sí es cierto. Pero en pocos meses hubiera podido hacer muy poco de todos modos. La crisis del sistema de salud se debe a otros culpables,  aunque ahí también se debería incluir a Luis Arce ministro de Economía, sin olvidar que el principal responsable de las muertes por la pandemia es otro. 

Pero la principal reflexión a la que quiero invitar al lector puede resultar más provocadora. Mi intención no es que quien me lea, acepte mi “provocación”, mi intención es mostrar que puede existir una mejor alternativa a “esperar a que el gobierno haga algo”. Justamente mi propuesta/provocación es que no esperemos nada del gobierno, mucho menos de un gobierno del MAS. Lo más criminal de las políticas del Estado Plurinacional de Bolivia por el sistema de salud no ha sido tanto lo que no han hecho sino lo que no han dejado hacer. 

Ni vale la pena enumerar las cantidad de trabas que el Estado Plurinacional ha puesto a la formación de un sistema de salud pública generados por la propia sociedad civil. La Aduana, los servicios departamentales de Salud, Impuestos Nacionales y, claro, el propio Ministerio de Salud han creado consciente y voluntariamente estorbos, inconvenientes y dificultades para que personas y asociaciones de personas puedan proveer bienes y servicios que mejoren la calidad de la salud de los bolivianos. 

Es relativamente fácil contabilizar cuántos medicamentos han sido decomisados en la Aduana, lo que es imposible saber es cuántos bolivianos han renunciado a intentar siquiera proveer algún producto de salud o algún servicio sanitario porque resulta muy complejo y arriesgado intentarlo. 

Incalculable la cantidad de jóvenes que no han seguido su vocación de estudiar medicina, enfermería, farmacología, etcétera, porque el MAS se ha enfrentado abiertamente con los profesionales de la salud, convirtiendo así una profesión de por sí ardua en heroica; ¿para qué estudiar una carrera larga y difícil si su ejercicio va a implicar una odisea? 

Un lector atento habrá notado que estoy evitando –a propósito y con cierto esfuerzo–, una palabra, porque sé que si la escribo se activarán una serie de prejuicios estatistas y nacionalistas. Por eso mi intento de hacerte pensar lo mejor que estaríamos si en Bolivia tendríamos más libertad para que los profesionales de la salud puedan emprender proyectos ambiciosos para proveer un servicio de calidad. Hacerte pensar cuánto mejor estaríamos los bolivianos si dejáramos que empresas y comerciantes importen vacunas, medicamentos y equipos médicos. 

Nuestro sistema de salud está en ruinas no tanto por lo que ha dejado de hacer el gobierno del Estado Plurinacional, ¡sino por lo que ha impedido hacer! Tenemos el peor sistema de salud de la región porque seguimos creyendo que el principal responsable de la salud pública es el Estado Plurinacional y no los miles de bolivianos creativos y emprendedores. Profesionales y comerciantes que entienden que mejorar la calidad de vida de sus prójimos implica siempre proveer, de manera rápida y eficaz, bienes y servicios, en este caso medicamentos y salud.

 

 

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