Historia

Los tarijeños que fundaron Buenos Aires

Juan Ortiz de Zárate y su sobrino, el capitán y gobernador Juan de Garay, pese a que eran españoles, pueden ser considerados como “tarijeños”.
domingo, 20 de junio de 2021 · 05:00

Mario Barragán Vargas
Médico, docente emérito de la UMSA

Dos personajes estrechamente ligados al acontecer histórico de Tarija y el Alto Perú, hoy Bolivia, tuvieron un papel protagónico en la colonización y desarrollo del Paraguay, Uruguay y Buenos Aires, de la actual República Argentina, conocidas en su momento como “las provincias del Plata”.

El de mayor relevancia, Juan Ortiz de Zárate, soldado en la conquista de Perú, Tarija y Chile desde 1534, encomendero de la provincia de Tarija y empresario minero de enorme caudal y prestigio en Potosí y Charcas, resultó siendo nombrado gobernador del Río de La Plata por el presidente de la Audiencia de Lima en 1567. El rey Felipe II no solamente confirmó este nombramiento en 1569, sino que le añadió el título de Capitán General y Adelantado del Río de La Plata en enero de 1570. 

Juan Ortiz de Zárate partió de Charcas a España a firmar la capitulación correspondiente con el Rey siendo atacado y desvalijado de todas sus pertenencias por piratas en el Caribe. En virtud a la capitulación que firmó subsecuentemente,  Ortíz de Zárate se obligaba a montar a sus expensas, con dinero proveniente de sus minas y propiedades en Potosí, una flota de 4 barcos con 500 hombres para efectuar la conquista y colonización de la zona que le fue asignada, a fundar 5 ciudades y a introducir 8.000 animales desde sus haciendas en la provincia de Tarija. 

En cumplimiento de esos compromisos, sus lugartenientes fundaron las ciudades de Villa Rica del Espíritu Santo en la región del Guayrá en 1570 y la de Santa Fe en 1573, en las márgenes del Paraná. El adelantado partió de España del puerto de San Lucar en septiembre de 1572 y llegó a la desembocadura del Río de La Plata en noviembre de 1573. En abril de 1574 recibió la ayuda de su lugarteniente y sobrino, el capitán Juan de Garay, quien llegó en su auxilio desde Asunción con un barco cargado de alimentos, soldados y caballos. 

Con Garay, el adelantado funda, en 1574, la ciudad de San Salvador, en las márgenes del río Uruguay. Llega a Asunción en 1575, donde fallece a consecuencia de una disenteria en enero de 1576. Pese a que, por esta última circunstancia, no pudo cumplir personalmente con la fundación de Buenos Aires, ese fue sin embargo su propósito inicial y sentó las bases para ello al haber proporcionado los fondos, las armas, el material  y el personal indispensable para ese cometido.

Su sobrino, el capitán Juan de Garay, quien deambuló  durante largos años por las tierras del valle de Tarija y de los chiriguanaes con Andrés Manso y Juan Núñez del Prado, siendo luego uno de los fundadores de la ciudad de Santa Cruz con Ñuflo de Chavez, quedó como su apoderado en Asunción con el objetivo no solamente de administrar a las provincias a su cargo y fundar, en última instancia, la ciudad de Buenos Aires, sino también de asegurar la sucesión del “adelantazgo” haciendo casar a su única hija: Juanita, quien se encontraba en Charcas. 

Juanita era considerada en esos momentos como una de las “herederas” más ricas del planeta debido a que tenía posesiones que iban desde las Guayanas hasta el Cabo de Hornos. Se encontraba, por consiguiente, llena de pretendientes, entre ellos a parientes de Juan de Matienzo, presidente de la Audiencia de Charcas y del propio Francisco de Toledo, virrey de Lima. En contra de esos intereses, Juanita eligió a Don Juan Torres de Vera y Aragón, con quién casó el 3 de diciembre de 1577.

Juan de Garay fue designado teniente de gobernador por Torres de Vera y Aragón y recibió confirmación del título de alguacil mayor, general y comandante de flota y tierra en el Río de La Plata y, como tal, emprendió su retorno a los territorios que debía administrar.

En el camino pasó por Tarija a recoger las 4.000 cabezas de ganado que Ortiz de Zárate había comprometido en su capitulación con el rey. Efectivamente, Abreu, entonces gobernador de Tucumán, trató de obstaculizar su paso con el pretexto de que “estuviera sacando ganado”.

Pese a todo, llegó a Santa Fé y Asunción y se hizo cargo de toda la gobernación que le había sido encomendada. Por último, el 11 junio  de 1580, procede a cumplir con el  fundamental designio de la refundación de Buenos Aires en el emplazamiento de la que primitivamente fue la ciudad de Nuestra Señora del Buen Aire, fundada por Don Pedro de Mendoza en 1536, en lo que constituyó la segunda  y definitiva fundación de la actual ciudad Buenos Aires. Tres años más  tarde Garay sería asesinado en las inmediaciones  de esa ciudad por los naturales. 

Aunque resultaría un eufemismo afirmar que alguien hubiera podido ser considerado como “tarijeño” puesto que por entonces no existían los límites geográficos que ahora conocemos, en los hechos, tanto Juan Ortiz de Zárate, tercer adelantado del Río de La Plata como su sobrino, el capitán y gobernador Juan de Garay, pese a que eran españoles, pueden ser considerados como “tarijeños” dado que el primero fue encomendero de la Provincia de Tarija por más de 27 años y Garay estuvo en esos territorios por varios otros años, adquiriendo con ello un profundo compromiso regional, por lo cual resulta que, en definitiva, Buenos Aires se fundó a partir de Tarija y fueron “tarijeños” quienes la llevaron a cabo.

En realidad, este acto no vino a ser más que la consolidación del gran papel jugado por Tarija y los “tarijeños” en la conquista de todos los territorios que se encontraban en su extremo sur que comprendían tanto los del actual noroeste argentino como de las llamadas provincias del Río de la Plata y, especialmente, conforme vimos, por la segunda fundación de Buenos Aires, 

No es inoficioso resaltar el hecho de que todos los intentos que condujeron al desarrollo de regiones por entonces incultas e inexploradas, fueron llevados a cabo a partir de Tarija. Habría que  recordar la incursión que realiza a Tarija Pedro de Candia en 1539 buscando una salida al “mar del sur” y luego, la de Diego de Rojas, con el mismo objetivo, en 1543,  por el Tucumán, junto a Nicolás de Heredia y Francisco de Mendoza, en un largo periplo que duró algo más de tres años a través de de lo que son hoy las provincias de Jujuy,  Salta, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, La Rioja y San Juan en territorio de Juríes, Diaguitas y Comechingones. 

Demás está recalcar asimismo las bases sentadas para la colonización de los extensos territorios del norte argentino por diversas otras personalidades que también partieron de Tarija, como la de Juan Núñez del Prado quien, en junio de 1549, es comisionado por Pedro de la Gasca a comandar una expedición al Tucumán, fundando la ciudad de El Barco, en 1550, rebautizada en 1553 como Santiago del Estero  y calificada como “madre” de muchas de las ciudades que se fundaron posteriormente en el norte argentino.

La historia no comenzó sin embargo, con Juan Ortiz de Zárate ni terminó con la de Juan Núñez de Prado en lo que toca a las estrechas relaciones que se establecieron entre Bolivia y Argentina.  El acontecer de estos dos países estuvo siempre íntimamente ligado por sus poblaciones originarias, que tuvieron los mismos orígenes, miles de años antes de la historia conocida, por lo cual es necesario preguntarse si valdría la pena alguna vez hacer intentos que no sean integracionistas entre ambos países...

 

 

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