Balotaje

Perú al borde de un gran infierno

Ojalá esa mitad de los peruanos anti-fujimoristas apuesten por la libertad y la democracia, afirma el autor.
domingo, 6 de junio de 2021 · 05:00

Oscar Antezana Malpartida
 Economista

Venezuela puede quedar chiquito en comparación a lo que pudiese ser Perú en el próximo futuro, una combinación del infierno que fue Sendero Luminoso y la época de Abimael Guzmán y el otro infierno del chavismo y la Venezuela de hoy. Es decir, un gran infierno.

A diferencia de otras elecciones, este 6 de junio las cosas son o blanco, o negro, no hay grises.

Keiko Fujimori tiene como legado ser hija del controversial ex-presidente Alberto Fujimori (1990 -2000). Así como en algún momento Augusto Pinochet dividió al país casi quirúrgicamente en dos  o estabas a favor o en contra, pero no había medias tintas– lo mismo sucede con el expresidente Fujimori y, por tanto y sin mucha explicación, con su hija Keiko. 

Desde mi punto de vista, ella peca por haber sido nombrada primera dama del Perú cuando tenía apenas 19 años por problemas conyugales que su padre tenía con su esposa Susana Higuchi. A esa edad, poca ascendencia puede alguien tener sobre los asuntos de Estado y de gobierno de un país, pero se la ve como cómplice de los errores o delitos que haya cometido su padre. 

También se le acusa de que sus estudios en Estados Unidos fueron financiados con dinero del Estado, de lo que “robó” su padre. Si esto fuese así, que no está probado, la persona culpable sería su padre, no ella como hija ni protagonista de cualquier malversación de recursos que hizo el presidente. 

Si de algo ella tiene responsabilidad y se puede juzgar su accionar, es de haber ejercido un liderazgo muy pobre como jefa de su partido cuando el mismo obtuvo 76 escaños congresales, de un total de 130, en las elecciones del 2016, y no supo contribuir a la gobernabilidad del Perú. Su representación se encogió a ser la quinta fuerza del Congreso. 

Enfrenta, desde hace años, una acusación fiscal por lavado de activos y fue enviada a la cárcel por dictamen de 18 meses de prisión preventiva. Purgó 13 meses y salió con un hábeas corpus. Como muchos otros candidatos, no declaró todos los ingresos para financiar sus campañas de los años 2006 y 2011 y, de acuerdo con ley, esta es una falta administrativa.  Pero todos los políticos, principalmente el gobierno que tiene alcance muy amplio hacia los otros poderes del Estado, se ensañaron con ella. 

Pedro Castillo es un profesor del área rural que trabaja hace 26 años en la misma escuela. Saltó a la palestra nacional cuando lideró en 2017 la facción del sindicato de maestros que maneja el Movadef (Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales), el brazo político de Sendero Luminoso. Una parte de sus congresistas electos son del Movadef, otros son terroristas que ya purgaron su pena.

 Ha expresado que, de salir presidente, indultaría a Abimael Guzmán y a Antauro Humala (hermano del expresidente Ollanta Humala que está en la cárcel por la tentativa de golpe de Estado y asesinato de cuatro policías cuando Alejandro Toledo era presidente).

Fuerza Popular, partido de Keiko Fujimori, tiene una estructura partidaria consolidada, tal vez la más sólida, al presente, inclusive más que el APRA del fundador Haya de la Torre y el expresidente Alán García. 

Pedro Castillo ha postulado por el partido Perú Libre cuyo “dueño” es Vladimir Cerrón que fue sentenciado a cuatro años de cárcel por delitos de corrupción. Tan débil, improvisado y perdido es este partido y este señor que no se puede acceder a su página web con el mensaje de “temporalmente cerrada”. 

Fuerza Popular, tildada como un partido de derecha populista, ha participado en el balotaje de las anteriores dos elecciones presidenciales, perdiendo contra Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski. En ambos casos, el voto anti-fujimorista fue más claro que el voto a favor de los otros contrincantes. 

Así de polarizado es el electorado peruano.  Vladimir Cerrón, que fue gobernador por el departamento de Junín, sostiene que “el mensaje que tiene que aprender la izquierda es que tiene que ir a quedarse en el poder y eso es lo que ha hecho en Venezuela. En la teoría del poder uno va a quedarse”. 

Esa afirmación lo dice todo. No tienen una ideología o propuesta clara más que seguir los pasos del chavismo, entre ellos: llamar a una Asamblea Constituyente (primer punto en la “receta” de todos los “sucialistas” como Chávez, Correa, Evo, Ortega, etcétera) y, si el Congreso no lo permite, cerrarlo para dar paso a la asamblea, nacionalizar industrias, medios de comunicación, entre otros, prohibir las importaciones y otras propuestas descabelladas. 

Las encuestas indican, al presente, un empate técnico. En mi opinión, Keiko tendría que ganar fácilmente estas elecciones. ¿Por qué esta afirmación? Porque Sendero Luminoso fue el infierno mismo y los padres y abuelos deberían haber contado   a sus hijos y nietos  lo que fue esa época. Porque abuelos, padres, hijos y nietos saben lo que está sucediendo en Venezuela, otro infierno. 

Pero el anti-fujimorismo es tan grande que los peruanos son capaces de preferir esos infiernos a tener a Keiko de presidente. Para sorpresa de muchos, el gran anti-fujimorista y rencoroso Mario Vargas Llosa, felizmente la tiene más clara y ha apoyado a Keiko en esta ocasión. 

Ojalá esa mitad de los peruanos piensen bien las opciones –ya expresaron su anti-fujimorismo en dos elecciones nacionales– esta vez la apuesta es por la libertad, la democracia; por el Perú.

 

 

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