Las redes sociales como medio de expresión

La fuerza política del meme

Las redes sociales se han expandido como un nuevo campo de disputa política, expresión y denuncia social y los memes son hoy “una arma política muy fuerte”. A propósito del libro La historia política en memes, expertos profundizan entre la relación de la comunicación con la ciencia política.
domingo, 11 de julio de 2021 · 05:02

Fernano Chávez Virreira
 Periodista

 

El meme ha llegado para quedarse. Se ha convertido en la voz de protesta y sobre todo sátira política de miles de voces en las redes sociales, parte de la era de comunicación digital que ha invadido la actividad política.

La socióloga María Teresa Zegada y el comunicador Marcelo Guardia, que en 2018 publicaron La vida política del meme, acaban de editar La historia política en memes, una colección-resumen de la infinidad de expresiones que saltaron a las plataformas digitales durante la crisis de 2019, el gobierno transitorio de 2020 y el triunfo del MAS en las elecciones de ese mismo año.

“La reciente crisis de 2019 y 2020, marcada por la confrontación política, la violencia social y el impacto de la pandemia de Covid-19 fue -y continúa siendo- devastadora para la población. Las formas virtuales de comunicación se han intensificado debido a las medidas de restricción sanitaria y las redes sociales se han expandido como un nuevo campo de disputa política, expresión y denuncia social”, sostienen los autores en la introducción a esta publicación, que ha sido ordenada cronológicamente por temas y actores.

“Los memes se han convertido en un arma política muy fuerte. En este segundo libro miramos la producción memética en la época de la crisis y cómo la población encuentra en los memes una catarsis, una especie de exaltación de las emociones por todo que habíamos vivido, y como una manera de protestar contra la política en general”, dice Zegada.

Los memes pusieron en la mira no solo a Evo Morales y Álvaro García Linera,  sino a los candidatos como Luis Fernando Camacho, Carlos Mesa y Luis Arce, la expresidenta Jeanine Añez, el exministro Arturo Murillo y Samuel Doria Medina, en una posición con respecto a la política.

Según resume Zegada, cuando estalló el escándalo Zapata-Morales y durante el  referéndum de 2016 es donde realmente impactan los memes. “Hubo una producción muy intensa de memes para satirizar los hechos hacia una figura como la de Evo Morales que hasta ese momento estaba blindada. Había críticas al MAS, pero Morales estaba por encima del bien y del mal”, afirma la coautora.

Según recuerda, a partir de 2011, durante la marcha del TIPNIS y no solo a través de los memes, sino de otras publicaciones, “se comenzó a verificar el impacto que tienen las redes para viralizar y posicionar temas políticos, en este caso como una demanda, una denuncia contra el poder sobre un tema controversial que era el movimiento indígena contra un gobierno indígena”.

“Ese momento, en 2016, cuando Morales insiste en su repostulación, empieza esta producción como una reacción espontánea de la sociedad. Tuvo un impacto tan grande que el gobierno creó la Dirección Nacional de Redes y contrató a los llamados ‘guerreros digitales’ para que reaccionen a esta producción memética”, dice la coautora.

Según la socióloga, la discusión se centra en qué medida los memes son una producción espontánea y una expresión de la sociedad. “Yo creo que en gran medida lo son, pero también hay quienes pagan por hacer memes, el propio gobierno generó este grupo de resistencia a los memes ciudadanos”.

Zegada explica que una de las características de las publicaciones en redes es que es muy difícil detectar el origen. “Nos hicimos esa pregunta, ¿de dónde vienen los memes? ¿Quién los produce? Sabemos que provienen de ciudadanos pero también pueden ser deliberadamente construidos. No se puede establecer el origen, pero más importante es cómo éstos se posicionan en el escenario de las redes por la cantidad de reproducciones: la reacción de los ciudadanos, de compartirlos, comentarlos y cómo se vuelven una parte de la opinión pública”.

Ante estas producciones, la gente se sensibiliza dentro de la corriente que los autores definen hoy como “la política de la emoción”. 

“La gente no se mueve por los grandes discursos y argumentaciones, sino por la emoción directa, la indignación, la rabia, el miedo, la solidaridad, eso es lo que justamente el meme provoca, llega a la emoción antes que a la racionalidad. El meme provoca, muchas veces no exalta temas nobles, en muchos casos son utilizados negativamente, como los memes racistas, o que destruyen a personajes. Tiene este lado riesgoso y oculto”, apunta Zegada.

“Los memes aprovechan los exabruptos y las debilidades de los políticos”, sintetiza.

 

Rapidez y simplicidad

Para Marcelo Guardia, coautor de La historia política en memes, en este contexto de crisis en el sistema político y democrático, los canales que debieran funcionar para que la gente se informe y comunique para formar opinión pública, “están contaminados”. 

“Los medios de comunicación tienen sus intereses y líneas ideológicas y además por su sistema vertical y unidireccional no le dan oportunidad al ciudadano de expresar sus ideas libremente. Las redes sociales han ocupado ese espacio en esa necesidad que tiene la sociedad de expresar libremente sus ideas, su posición política individual, no necesariamente partidaria; han encontrado en las redes un espacio importante para ejercer esa libertad de opinión”, reflexiona.

Guardia dice que el meme es un formato más dentro de varios. “Es muy rápido, simple, con un lenguaje elemental; solo es una imagen y un texto, a veces no lo tiene; hay memes que tienen una especie de narrativa y otros forman una secuencia, pero lo importante de este formato es que permite expresar ideas en relación al sistema político y lo hace a través de la detección de problemas y contradicciones sobre asuntos que preocupan al ciudadano”.

Como no se sabe el origen del meme, dice Guardia, hay que tomar en cuenta la viralización, que ocurre cuando una persona está de acuerdo con un contenido y le parece adecuado para rebotarlo, cuando le toca alguna sensibilidad o valor.  “Ese rebote (reaccionar y compartir) es un acto consciente, inteligente, una decisión”.

“Ese rebote ocurre en fracciones de segundo y cuando el meme dice algo importante, que está en la conciencia de muchas personas, se viraliza. Es como un virus que corre infinitamente y no hay cómo controlarlo. Conclusión: cuando un meme se viraliza es porque está diciendo algo importante que la sociedad capta y siente. Entonces, el poder del meme es que expresa algo que está latente en el pensamiento de las personas”, resume el coautor.

Según destaca, esta publicación es parte de una investigación que viene de 2017, cuando él y Zegada comenzaron a estudiar los fenómenos políticos dentro de Facebook. “Ahí descubrimos que el formato del meme era el más interesante y fuerte, el que generaba mayor atención. Llegaron los conflictos sociales y junto con la coautora intercambiamos memes, los acumulamos, y de pronto nos pareció una temática interesante para analizar”, explica Guardia.

 

Instrumento estratégico

Según Fernando Navia, docente e investigador en comunicación visual, corporativa, semiótica y heráldica, la publicación “es un acopio de memes convertido en un coleccionable; pero el título, La historia política en memes, es una expresión textual potente, de la historia política, pero reducirlo solo a memes es como el ‘meme de un meme’”.

Sobre el meme como un instrumento  político, explica que se trata de un recurso universalizado que cualquier persona con básicos recursos puede generar. “El meme es tan potente como un rumor y es muy popular, une estereotipos, creencias, vinculadas con imágenes; se toman fragmentos de imágenes y se unen a otros para crear una tercera imagen con un determinado propósito”, explica el experto.

Según Navia, en términos políticos, se puede utilizar como un instrumento bien dirigido, estratégico, planificado o en función del estado de ánimo de un sujeto que envía un mensaje, ridiculizando a alguien.

“El valor del meme está vinculado a una estrategia; es un medio y un soporte de comunicación para determinados fines políticos; ese es el meme profesional, el meme ideológico, político, estratégico, pero los memes del libro pertenecen a la cultura política popular; su calidad técnica en términos de articulación de imágenes es muy elemental”, considera.

La clave del meme, continúa, es que sea reconocible de inmediato por aquellos sujetos que comparten aquellos estereotipos. 

“El sujeto que no conozca esos estereotipos no podrá identificar el sentido de lo que está viendo. El meme político es potente, valioso y efímero, barato, popular”, destaca.

Comunicación y ciencia política

Esta semana, durante una de las presentaciones del libro, el periodista Rafael Archondo calificó la “alianza” entre Marité y Marcelo como muy productiva porque relaciona la ciencia de la comunicación con la ciencia política.

“Relacionar la comunicación con la ciencia política es una actividad interesante y genera resultados interesantes. El elemento que vincula a las dos disciplinas es que en la comunicación se producen las relaciones humanas, se interactúa, se intercambian ideas, se desarrollan las emociones y la intersubjetividad, que es un elemento también central en la política. La política no puede hacerse sin ese tipo de vínculos. La política tiene que ver con el poder y con el manejo de voluntades, por eso están muy ligadas”, destacó el comunicador.

En su análisis, Archondo resaltó las cualidades de la comunicación digital, la que carece de un “centro”, y en la que miles de millones de personas pueden ser activas en la producción de mensajes. 

“Ya no es solo una empresa o institución, ese es el alcance de internet, el precio es que como todos podemos generar mensajes, tenemos más voces de las que podemos escuchar. Antes escuchábamos a cinco o seis emisores, hoy tenemos una variedad enorme, infinita de mensajes”, reflexionó.

Archondo habló de un “caos” inherente a la comunicación digital, en un espectro en el que ahora los consumidores ya no son tales, sino que se convierten en “prosumidores”, es decir, en productores y consumidores de mensajes al mismo tiempo. 

Además, la comunicación digital ha roto las fronteras. “Internet ha roto la tradicional división política de los Estados; no existe una frontera, una aduana, una línea que impida que pasemos, la red es un espacio universal, por lo tanto estamos en la Aldea Global de McLuhan”, resaltó, pero advirtió que internet también es un “gran generador de fanatismos”.

Para Archondo, el meme es uno de tantos mensajes que circulan en las redes; se compone de una imagen y de un texto, anclados, que no se pueden entender de forma separada, la imagen refuerza el texto y viceversa. Tiene un mensaje breve, contundente, que depende mucho del contexto en el que se lee. Mucha de la información para comprenderlo, no está en él, sino  alrededor. “Si uno no entiende la imagen y la situación a la que se refiere, no se va a reír, no va a compartir y no va a viralizar el meme”.

Además, agregó que “el meme es un vehículo que evoca una serie de situaciones que están en el contexto y que en el momento en que se produce una sintonía entre el productor del meme y los lectores, se genera una corriente de pensamiento y de opinión, una manera de entender algún fenómeno. A partir de allí el meme se convierte en un emblema comunicacional, en una especie de marca que tendrá éxito en la medida en sepa interpelar ese contexto”.

El meme circula en un mundo en el que no hay centro y hay caos, en un mundo en que todos producen y consumen y hay “bulla”, un mundo en el que no hay fronteras y por tanto hay invasión; un mundo en el que la gente programa sus consumos y por tanto se cierra en sus gustos y preferencias.

Según el análisis de Archondo, al entrar el meme a la autopista de la comunicación digital, termina siendo una marca de polarización. “Ahí está el aporte de la comunicación a la ciencia política. Cómo estas formas de comunicarse hacen que la política sea más polarizada, más dogmática, más sectaria y menos interesada en lo que piensan los demás”.

El periodista cerró su visión de la publicación destacando que esta forma de comunicarse ha invadido la actividad política. “Ya no se puede hacer una campaña electoral sin utilizar el meme; ya no se puede ganar una elección o gobernar un país sin tener un experto en comunicación digital”, dijo.

 

 

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