Tecnología e internet

Mayor conectividad, menor comunicación

Las nuevas tecnologías han reconfigurado las maneras de socializar, lo que produce un mayor estrés, ansiedad, sensibilidad, o desgano.
domingo, 11 de julio de 2021 · 05:00

Claudia Escobar
 Comunicadora social

 

En una era digital, en la que frases como: “lo vi en internet”, “me enteré por Facebook”, “me han pasado al WhatsApp”, cobran relevancia, expertos consideran que, si bien existe mayor conectividad, también se evidencia menor comunicación, lo que a futuro ocasiona importantes cambios en la actitud y el comportamiento, tanto a nivel personal como social.

Tecnología en la cotidianidad

Marcelo Durán Vázquez, director de Bithumano y experto en tecnología, asevera que la historia de la humanidad siempre estuvo acompañada por la tecnología, y, que ésta en los últimos 20 años, ha pasado de ser una herramienta de la cotidianidad a un mecanismo de incidencia en la manera de ver la vida. 

Tras la pandemia de la Covid-19, se ha intensificado el uso de diferentes tecnologías y procesos de digitalización, tanto en el hogar, en el trabajo y en la educación, propiciando escenarios, que, para la médico psiquiatra, Yesenia Molleda Lopera, son dañinos. “Nos encontramos en una etapa en la que nuestro cerebro desarrolla nuevas conexiones neurológicas, sin embargo, también desorganiza nuestros neurotransmisores, esto sucede, debido a que estamos recibiendo estímulos constantes que nos hacen dejar de lado tareas cotidianas y hábitos relevantes como comer y dormir en horas adecuadas”, advierte. 

Pero estos desórdenes no sólo se dan a nivel neuronal; según Molleda, el humano es un ser social por naturaleza, pero tras la aparición de nuevas tecnologías, además del aislamiento general, han empezado a reconfigurarse las maneras de socializar, produciendo otro tipo de estrés, en el que los pensamientos intrusivos son cada vez más comunes, generando una mayor ansiedad, sensibilidad, desgano e irritabilidad, que repercute en síntomas a nivel físico: dolores de cabeza, taquicardia, falta de aire, contracciones musculares y desórdenes de sueño y apetito.

Comunicación y discernimiento

Para Lirio Fuentes (Tikita Wara), periodista y socióloga especializada en cultura digital y uso de redes, es evidente que existe una mayor apertura e interconexión desde las que surgen nuevas necesidades de adaptación, re-educación, re-estructuración y revisión de estrategias de información y comunicación, esto, debido a la convergencia entre revolución digital y revolución cultural, que altera los paradigmas de interrelación desde la palabra y la manera en la que se expresan las ideas. “Es cierto que estamos más conectados, pero menos comunicados; más atentos, menos informados; rompemos las barreras físicas y generamos barreras de conocimiento”, postula. 

A la par de ello, Marcelo concuerda en que existe un acceso irrestricto a la información, lo que es positivo y a la vez negativo, puesto que, se privilegia el concepto de información y se deja de lado la producción de conocimiento. “Lo que le falta a la sociedad es la capacidad de discernir y absorber la información de manera responsable y precisa; este es un tema que se debe trabajar desde la educación media”, afirma.

Con la llegada de la cuarta revolución digital, los seres humanos han pasado de ser consumidores a productores de contenido, lo que ha permitido medir la opinión pública de una manera completamente diferente a cómo se hacía. Sin embargo, en un mundo digitalizado, para el director de Bithumano, las dos habilidades más importantes, además de manejar herramientas digitales, son: la capacidad de aprehender a aprender (seguir nutriéndose de conocimientos continuamente) y filtrar (saber qué ver, leer o escuchar). Además, tanto Marcelo como Tikita Wara, comentan sobre la importancia de la capacidad de adaptación, que no implica un tema generacional, sino que es una transversal a nivel social.
 

 
El nuevo analfabetismo

En esta nueva era, se dice que una persona analfabeta es aquella que no se adapta a las transformaciones, aspecto que debe ser considerado en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Mientras que, en años anteriores se veía a la tecnología como un medio distractor, hoy es la principal aliada para la formación de estudiantes, sobre todo, tras la pandemia. Según los expertos, el problema radica en que se debe dar un enfoque diferente al uso de tecnologías para entender el rol de éstas, si sólo se las usa para el juego y la diversión, pero no para resolver problemas de la vida cotidiana o incrementar el nivel de conocimientos, se estarían formando analfabetos.               

Un claro apunte desarrolla Marcelo Durán, cuando dice que, para hablar de desarrollo cognitivo es necesario entender la “regla de los tres”, en la que cada tres años se debe introducir la tecnología paulatinamente; al menos, así tendría que formarse a los seres humanos desde pequeños: a los tres años no deberían manejar nada que tenga que ver con tecnología; a los seis recién podrían interactuar con algunos elementos; a los nueve sería factible darles una consola de videojuegos; y a los 12 años recién un celular conectado a internet.

 
La realidad tras la pantalla

De acuerdo con diferentes estudios, con el paso de los años, los problemas mencionados ocasionan conflictos de relacionamiento, falta de análisis crítico y desconocimiento de límites, debido a que la realidad no es la misma que se presenta tras una pantalla del móvil o computador. Es plausible decir que alguien que vive en Bolivia accede con mayor facilidad a información proveniente de China, gracias a la digitalización, pero, muchas veces, aquel que se mantiene anoticiado de lo que pasa al otro extremo del mundo, puede no saber qué sucede en su hogar o en su círculo de amigos. 

Al respecto, Tikita Wara menciona lo siguiente: “(…) nuestra necesidad por lo fast, genera conflicto en las relaciones interpersonales, ya que los amigos, la pareja o la familia, no son aplicaciones de delivery o de cuentas bancarias que deban satisfacer nuestras necesidades con un clic”; añade que, “(…) el nivel de ‘infoxidad’, al que nos sometemos a diario provoca un estrés, debido a manipulaciones mediáticas”. 

En el paso a una “evolución digital”, es fundamental que las fronteras entre seres humanos se difuminen. La médico psiquiatra reafirma la necesidad de mantener relaciones interpersonales, cuidar al organismo y ser precavidos con todo tipo de información que se encuentra en la web y que se convierte en un detonador de estrés.

 

 

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