Protestas contra el régimen

#SOSCuba: ¿Es posible la transición hacia una democracia?

La frustración y la desesperanza por las carestías y la crisis en la isla impulsaron la segunda gran protesta en los últimos meses; primero hablaron los artistas y ahora la sociedad. ¿A dónde puede conducir este descontento?
domingo, 18 de julio de 2021 · 05:02

Fernando Chávez Virreira
 Periodista

 

“Este 11 de julio demostramos al mundo y a nosotros mismos que somos muchos más que quienes nos aplastan”. Yoani Sánchez, periodista.

Patria y vida versus patria o muerte… Las masivas protestas del 11 de julio en Cuba, acalladas un día después con el corte de internet en la isla, son el resultado de un hartazgo de los cubanos ante las carestías, pero no hacen vislumbrar, según algunos analistas, cambios en el sistema político en el corto plazo, aunque según otras visiones, son “el comienzo de un proceso irreversible”.

Las repercusiones de la inédita protesta inundaron las redes sociales con hashtags como #SOSCuba, #PatriayVida y muchas otras, en las que organizaciones internacionales y activistas denunciaron el fallecimiento de al menos 20 manifestantes y la desaparición de otros 150. 

Al día siguiente de las protestas la periodista Yoani Sánchez, del portal 14ymedio, denunciaba: “El acceso a internet prácticamente cortado en todas partes.  Publicar una letra es un suplicio, pero continuaremos reportando desde las páginas del diario”.

A través de ese medio, Sánchez narró cómo las calles cubanas hablaron “alto y claro”. 

“Salieron los jóvenes, esos que crecieron con la dualidad monetaria, la falta de sueños, los apagones y el lavado de cerebro constante en las escuelas. Salieron las amas de casa, cazuela en mano para al menos hacer sonar unas ollas en las que apenas hay algo que echar. Salieron los padres de familias y sus nietos; los primeros, parte de una generación que ayudó a construir el actual modelo autoritario, y los segundos, potenciales balseros en el Estrecho de Florida. Salió la gente.

Escenas inéditas y hermosas por todo el país, como si la chispa de San Antonio de los Baños hubiera prendido en la hierba seca del encono social. El Capitolio de La Habana estremecido con los gritos de ‘libertad’, las calles de Cárdenas con un cordón humano que desafiaba a las tropas de choque, Palma Soriano sacudido por las manifestaciones, Alquízar volcada a sus callejones sin asfaltar y Camagüey con un río humano en sus plazas”.

Mientras, el presidente Miguel Díaz-Canel advertía en un mensaje televisado: “Habemos muchos revolucionarios en este país que estamos dispuestos a dar la vida, no por consigna, sino por convicción. Tienen que pasar por encima de nuestros cadáveres si quieren enfrentar a la Revolución. Estamos dispuestos a todo y estaremos en las calles combatiendo”. 

Durante la semana, el régimen mantuvo un despliegue policial en las calles para evitar nuevas manifestaciones.

También a través de las redes, el secretario de la OEA, Luis Almagro, denunció que “el régimen de #Cuba es responsable de los asesinatos de manifestantes que están ocurriendo en la isla. Condenamos la violencia en contra del pueblo cubano y exigimos el cese inmediato de la intimidación, la persecución y la represión de la dictadura en contra de la gente”.

Gisela Derpic, abogada y defensora de los derechos humanos, está muy ligada al Movimiento San Isidro, conformado por un grupo de artistas e intelectuales contrarios al régimen. En su visión, lo que está sucediendo en Cuba “es el inicio de un proceso irreversible”.

“No es pensable una salida violenta de parte de la gente; lo que ha pasado y está pasando es un estallido por el hartazgo, el cansancio, por la carestía brutal, lo que significa el fracaso rotundo desde el punto de vista económico y social de un proyecto que debía haber construido un paraíso de igualdad. Ese paraíso no puede ser de igualdad en el hambre y la desesperación, tenía que ser una igualdad que garantice al menos una vida mínimamente humana y digna”, dice la activista.

Asegura que en Cuba hay una muy fuerte conciencia política, porque la gente no sólo se preocupa por lo material. “Ha salido a gritar por su libertad, por esos otros derechos y esto tiene que ver, qué paradoja, con que esta dictadura impostora en el fondo ha hecho lo posible por normalizar sus relaciones con el imperio norteamericano y para lograrlo ha hecho concesiones, desde mi punto de vista, sin pensar en las consecuencias políticas”.

La activista explica que esas concesiones tienen que ver con dos medidas, la primera es haber accedido a la “sugerencia” de Obama de poner internet en los celulares. “En 2018 llega el internet a los celulares de la gente y se abrió una gran ventana en la que especialmente los jóvenes comenzaron a mirar un mundo que no conocían, pero al mismo tiempo ese mundo empezó a mirarlos a ellos”, afirma.

“El resultado es esta conciencia, de que se puede vivir mejor, de que somos personas y tenemos derechos ha sido el caldo de cultivo para el estallido de esa rebeldía de los artistas, que empiezan a luchar por la libertad de expresión y luego se dan cuenta de que esa libertad está vinculada con las otras y surge el Movimiento San Isidro y el 27 de Noviembre. Es ya una cadena de organizaciones, con nombres y rostros concretos, pero que tiene   la virtud de que no se agota en personas, sino en colectivos”.

La otra medida, agrega, fue la reforma de la Constitución, que da como resultado “un engendro desde el punto de vista jurídico”. “Esta Constitución de 2019 es una mezcla, porque mantiene rasgos profundos de la Constitución de 1976, que es de corte estalinista, la copian de la Constitución de Stalin de 1936, de la ex-URSS, y mantienen esos rasgos, pero aumentan derechos que no estaban declarados, desesperados de conseguir la normalización de las relaciones con EEUU”, describe.

Por ejemplo, dice Derpic, declaran que la norma suprema del Estado es la Constitución y, sin embargo, no hay un organismo de control constitucional, y por lo tanto mantienen sus anteriores disposiciones, como el Código Penal de 1987, que es también de corte estalinista y “una aberración desde el punto de vista de la doctrina del derecho”.

Según explica la abogada, no hay ningún mecanismo institucional que resguarde esos derechos que proclama la Constitución y el control reside en la Asamblea del Poder Popular, que se reúne dos o tres veces al año y el resto del tiempo ese legislativo desaparece y sus funciones pasan al Consejo de Estado, es decir, al Poder Ejecutivo, que es un pequeño órgano del buró del Partido Comunista Cubano.

“El artículo 5 establece que el órgano supremo de dirección es el Partido Comunista, eso quiere decir que ese partido no está sometido a la Constitución. Tienen una Constitución que en realidad es una ley orgánica, no es una Constitución en el sentido estricto”.

“Ese acceso a internet, aún con esa Constitución incongruente, abre la posibilidad de que la gente comience a rebelarse, comience a utilizar el discurso y las escasas acciones que le permite el resquicio que se abre con el texto constitucional”, explica.

En su análisis, el régimen cubano no tiene posibilidades de solucionar los problemas económicos y sociales, “aunque probablemente esto podría suceder si las familias privilegiadas de ese sistema podrido renunciaran a sus inconmensurables ganancias”.  “En el fondo, de lo que se trata no es de salvar al socialismo del que tanto cacarean, sino de salvar sus negocios que son extraordinarios”, concluye.

“La economía en Cuba se está cayendo y Díaz-Canel tuvo la oportunidad de liderar lo que yo creo que va a venir, una transición hacia la democracia; porque lo que ahora está en disputa son las cuotas de poder; la sociedad exige que le reconozcan sus derechos y libertades y la gente quiere soluciones sociales y económicas”, dice Derpic.

 

El bloqueo de EEUU

Según la activista, EEUU no intervendrá en Cuba. “Es una mentira, es igual que el bloqueo, que en realidad es un embargo, habría que estudiar si el embargo es la consecuencia de semejante crisis, yo no creo. Es el fracaso, el fracaso que ha sido de la Unión Soviética también”.

Para el analista y consultor internacional José Rafael Vilar, la situación es crítica, aunque el Gobierno  ha querido decir que éste es un período especial, parecido a la década de los años 90, con muchas dificultades económicas a partir de la caída económica de Venezuela y la pandemia, que ha terminado de hundir al turismo. Hay grandes carestías, eso es innegable. 

“No creo que estas manifestaciones tengan una repercusión, pero son resultado del gran desbalance económico y la pandemia”, destaca y aclara que el bloqueo sólo existió durante la crisis de los misiles, luego vino el embargo, que se mantiene. “Desde la época de Clinton, Cuba es un gran importador de productos alimenticios; todas las restricciones que impuso Trump no afectaron las importaciones, aunque esas restricciones  sí cortaron el turismo norteamericano”, explica.

Vilar no cree que lo que está sucediendo en la isla sea una revolución;  dice  que ha sido la convergencia de dos elementos: la crisis económica y la pandemia.

En esa línea, el politólogo mexicano Jorge Catañeda opina que “culpar al bloqueo de la espantosa situación que padece hoy la población cubana es pura demagogia”. “No hay comida, ni medicinas, ni luz ni gasolina porque la isla no exporta ya nada y por tanto no tiene divisas; no produce nada y por tanto no consume. Si mañana la Virgen de Guadalupe levantara el bloqueo, Cuba seguiría igual: la isla es un páramo económico completo”, escribió el también excanciller en una nota en su blog Nexos.

Aunque según Catañeda, un punto de no retorno para el régimen aún es lejano, incluso si las protestas siguen y se extienden.

Y desde el punto de vista de Gisela Derpic, “la ciudadanía de Cuba ya rompió el miedo y el silencio; habrá que ver cómo se puede organizar políticamente. Es difícil después de 60 años, pero no imposible y cómo se ayuda desde afuera, con presión moral para que se abra ese proceso de transición”.

Para un futuro próximo, algo clave, según anticipa Derpic, es la mirada y la palabra internacional. “La gente en Cuba no tiene armas, no tiene esa tradición de lucha; ha estado en la calle y sigue en la calle totalmente desvalida”, dice. 

 Y mientras tanto, en ese confuso panorama, medios como 14ymedio, de Yoani Sánchez, intentan  seguir informando. “Ahora, el oficialismo hará su versión de los hechos y culpará al vecino del Norte, pero todos sabemos que fue la espontaneidad y la masividad el signo distintivo de estas protestas. Se veía venir, sólo había que tener el oído atento a la realidad para notar el ruido interno que crecía y que ayer se sacudió la mordaza”, publicó ese portal.

En el mundo, los disidentes cubanos, los organismos y muchas voces que defienden la libertad están pendientes de la isla.

Punto de vista

Pablo StefanonI  Periodista y columnista
 Predominan los intereses del PCC

Desde el socialismo democrático no se puede apoyar la represión de regímenes autoritarios/totalitarios a la población que protesta de forma pacífica, más allá de lo “confundidos” o “manipulados” que se suponga que estén. 

Obviamente, las protestas contra los llamados “socialismos reales” benefician, al menos en lo inmediato a la derecha, simplemente por un problema de péndulo. Pero eso es fuente de un chantaje estalinista clásico.

La razón por la que no hay alternativas de izquierda es básicamente que esos regímenes las prohibieron, silenciaron y persiguieron. En Cuba las iglesias pueden actuar legalmente pero no, por ejemplo, fuerzas socialistas de ningún tipo por fuera del PCC.

Y a eso se suma la emergencia de una “razón cínica” -como forma de supervivencia en los socialismos reales- que bloquea cualquier proyecto igualitario. La restauración capitalista-mafiosa en el bloque soviético la pusieron en marcha las élites “comunistas”.

Lo que Katherine Verdery llamó transición del socialismo al feudalismo. Sumado al crecimiento de la extrema derecha xenófoba y anticosmopolita en el exbloque del este... en la ex-RDA se ve esto muy claro respecto al oeste.

En Cuba hubo momentos, en los 2000, para pensar una transición no catastrófica hacia un modelo más abierto pero que mantuviera lo que funciona de su sistema social. Pero predominaron los intereses de la burocracia del PCC.

Hoy la mezcla de los efectos de la reunificación monetaria, el endurecimiento del bloqueo de EEUU, los efectos de la pandemia (turismo), el impacto de los teléfonos celulares y ausencia de un Castro en la cima del poder dio lugar a una nueva ola de protestas bastante inédita.

Responder a eso con un “patria o muerte” en piloto automático deja a quienes lo pronuncian del lado de la seguridad del Estado y de la “libertad para qué”. Igual que en el pasado del lado de los invasores de Hungría o Checoslovaquia o de la represión de Tienanmen.

De la retórica sobre gusanos y mercenarios; de la lógica de la resistencia infinita y la fortaleza sitiada que ahogó a la isla. No es cierto que no se pueda discutir Cuba hasta que no termine en bloqueo. Hay que rechazar el bloqueo y discutir Cuba.

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

11