Inflación y perspectivas de crecimiento

Proyecciones del consumo después de la pandemia, ¿cómo será la economía?

Economistas estiman que a medida en que la vacunación avance, gradualmente la gente volverá a la normalidad y eso implicará un aumento del gasto, aunque muchos prefieren el ahorro y cautela ante un futuro incierto de la economía.
domingo, 25 de julio de 2021 · 05:02

Fernando Chávez Virreira
 Periodista

 

¿Qué sucederá con el consumo después de la pandemia? Luego de las restricciones, ¿la gente saldrá desesperada a gastar? Dos economistas estiman que en la medida en que la vacunación avance, la gente comenzará a sentir menos temor y saldrá a gastar, aunque pensando en el ahorro a futuro y previendo que la economía boliviana no se recuperará al ritmo de Europa o EEUU, que ya están comenzando a despegar luego de duros meses de recesión.

Antonio Saravia, director del Centro de Estudios de Economía y Libertad, Escuela de Negocios Stetson-Hatcher, de la Universidad Mercer,  cree que habrá un efecto positivo.

“La gente está cansada de estar en cuarentena, de no poder juntarse, de no poder ir a un boliche, a los mercados, y en la medida en que los porcentajes de vacunación se incrementen, la gente comenzará a salir y a gastar y puede haber un efecto positivo, pero las expectativas también son importantes.  La gente no es tonta y sabe que el país no tiene muchos visos de generar crecimiento sostenido en el largo plazo”, anticipa. 

La población, dice el especialista, recuerda y se pregunta: “¿cúando nos fue bien?, en la época de Evo Morales, durante unos 10 años, pero nos fue bien porque había un súper ciclo de materias primas, porque los precios eran altísimos, como nunca antes, recibimos un montón de plata, ¿pero volverá a suceder? ¿Podemos esperar que a partir del 2022, y por los próximos cinco o 10 años haya otro ciclo así? Probablemente no ¿Si no tenemos a la gallina de los huevos de oro, de dónde vendrá el ingreso?”, se pregunta.

Considera que aunque la gente va a salir a comprar y a consumir, en el mediano plazo también va a pensar en su ahorro y dirá “esto no va bien”, no creo que la economía tenga la musculatura para seguir avanzando, por lo tanto, tengo que cuidar mi ingreso. “No vamos a ver ese efecto tan fuerte como en Europa, donde la gente sale como loca a los estadios, a consumir, porque en esas economías las expectativas son que van a poder generar crecimiento en el largo plazo. Y también en EEUU. En Bolivia la gente tendrá un poco más de cautela”, estima. 

Según anticipa el economista Napoleón Pacheco, una vez que la vacunación avance y se vaya disipando esta “amenaza brutal” de la pandemia, poco a poco y gradualmente la gente volverá a la normalidad y eso implicará un aumento del gasto, aunque el impacto sobre la economía será relativo.

“La gente, aunque esté vacunada con una o dos dosis, está temerosa de poder contagiarse. Una vez que entremos a lo que se llama normalidad, gradualmente aumentará el gasto en consumo, pero ¿quiénes podrán hacerlo? Ese 20% de personas que trabajan en el sector formal, porque el 80% del empleo está en el sector informal y es ahí donde en la mayoría de los casos los ingresos que se obtienen son para pasar el día. Ahí no habrá un ahorro, esas personas seguirán generando ingresos y gastándolos como lo han hecho en la pandemia, porque si no, no comen”, explica.

Según el especialista, el impacto sobre la economía de la gente que ha podido ahorrar será relativo, no será un gran aumento porque 20% de empleo formal contra 80% del informal es una gran diferencia. “Habrá un aumento del consumo muy relativo”.

 

El crecimiento de la economía

Esta semana, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, dijo que la construcción y la minería son los sectores de mayor crecimiento en los primeros meses del año y lideran el repunte de económico en plena pandemia.

La autoridad  aseguró que “varios sectores de  la economía se están recuperando y  prueba de ello son los registros en la actividad económica, el empleo, los ingresos en varios sectores”. Asimismo, informó que, entre enero y abril, el crecimiento de la economía  fue del 5,3%, periodo en el que el sector de la minería  creció un 34,2%, la construcción  17,9% y se registró un  incremento de un 15 % en las ventas de restaurantes, hoteles, supermercados y en el flujo aéreo de pasajeros.

    Según   Antonio Saravia, la tasa de crecimiento de 2020 fue de -11% de acuerdo al gobierno y de  -9% de acuerdo a la Cepal. 

“Esa es una recesión brutal, en 1985 Bolivia sólo había decrecido solo un 4%, ahora estamos a -10. Lo que pasará es que en la medida en que comience a acelerar la vacunación y la gente se sienta más confiada en salir a trabajar y consumir, ir a un restaurante, y se comience a mover la economía, vamos a tener un efecto rebote, y comparado con lo que teníamos, el salto puede considerarse grande, pero aunque sea un crecimiento del 5,1% -que sería muy respetable-  en realidad no hemos llegado a la superficie porque estamos en el hoyo, a -10% y estamos tratando de salir hacia arriba pero solo vamos a caminar un 5%, no vamos a llegar todavía a los niveles que teníamos antes de la recesión”, explica. 

“A eso se le llama un efecto rebote y es natural porque la gente comenzará a salir, las industrias se moverán, pero si de verdad se quiere reactivar la economía que permita vislumbrar un crecimiento del 5% año tras año, hay que hacer muchas cosas que no estamos haciendo, estamos haciendo en realidad al revés, no se aplican políticas para hacer que ese rebote sea en realidad un crecimiento”, añade.

En el análisis de Napoleón Pacheco, según la estimación oficial, al primer cuatrimestre de este año hemos crecido en un 5,13%, “pero si se toma en cuenta lo que se ha perdido del PIB el año pasado (-11%), entonces   ese crecimiento no compensa el decrecimiento del año pasado”.

Esa  cifra positiva es un efecto rebote, coincide Pacheco. “Es lo que se dice en economía el  rebote del gato muerto, se cayó tanto que cuando hubo condiciones favorables, se empezó a crecer y esa cifra del 5% expresa ese hecho de un cambio en las condiciones económicas que ha permitido una ligera reactivación, pero de ningún modo compensa lo que se ha perdido en 2020”.

Consultado sobre cómo se puede lograr  la recuperación de la economía, Pacheco dice que no hay una “hoja de ruta”.  “El programa económico del MAS es un conjunto de buenos deseos pero no es coherente. No hay un programa mínimo que les permita tener un horizonte a corto o mediano plazo para saber lo que tienen que hacer y cómo. Si la economía se está recuperando es por efecto de los precios externos. El precio del petróleo, que en abril de 2020 era negativo, esta semana ha llegado a 75 dólares. Con los minerales ha sucedido lo mismo, un aumento de precios como efecto de la recuperación de la economía mundial y principalmente de China”, sostiene el economista.

En su análisis, esa recuperación favorece al país porque aumenta el precio del gas, de los minerales, pero el problema es que el país ya no tiene la  capacidad productiva que permita aprovechar ese aumento de precios. “Los campos de gas están en declinación. Por más que los precios continúen aumentando, no vamos a poder subir los volúmenes de producción para aprovechar los buenos precios”, apunta.

 

La inflación

Según explica Saravia, en Bolivia  ha pasado más o menos lo mismo, que en EEUU, “el Banco Central se ha disfrazado de Reserva Federal y también imprimió dinero, en 2020 imprimieron 7.000 millones de bolivianos, como un préstamo al gobierno y eso es emisión inorgánica”.

La inflación, dice el profesor de economía, se mantiene baja (a junio de 2021, según el BCB  es de solo 0,19%)  pero la razón es por el tipo de cambio fijo. “El BCB no tiene mucha cintura como en  EEUU, porque si se imprime mucho dinero, habrá mucha presión sobre el tipo de cambio, hay mucho boliviano y, por lo tanto, el precio del boliviano en dólares va a caer”. explica.

 “El peligro es que el tipo de cambio fijo puede salirse de control si nuestras reservas internacionales caen mucho. El BCB no está imprimiendo ahora dinero porque tiene el tipo de cambio fijo, pero por otro lado, en términos relativos, los dólares que hay en la economía han bajado tremendamente, el 2014 teníamos 14.000 millones de dólares en reservas internacionales netas, a la fecha tenemos 4.500 millones en reservas”.

 Y según sostiene Pacheco, con la recuperación del valor de las exportaciones el nivel de reservas no ha aumentado, el efectivo es de alrededor de 1.500 millones de dólares desde hace unos cinco meses. “El BCB dice que las reservas son de 4.000 millones de dólares, pero eso implica contar el oro, pero ese oro no está certificado y no se puede vender”, advierte. 

“Los datos oficiales de inflación nos muestran un porcentaje mínimo de 0,4 o 0,7%, tan leve que estamos cercanos a la deflación. La inflación es baja porque la economía está casi paralizada, no como el año pasado, pero aún hay poco movimiento. Cuando hay más movimiento económico entonces hay más transacciones, más demanda y, por lo tanto, eso aumenta el nivel de precios”, explica Pacheco.

Sobre la entrega de bonos a la población para reactivar el consumo, Saravia dice que “está bien, hasta cierto punto”. “Pero hay que pensar en la oferta, los dos gobiernos (Añez y Arce) se preocuparon por la demanda a través de los bonos,  pero nadie se preocupó por la oferta. Esa es la clave. Me refiero a la producción; que las empresas y los privados tengan incentivos para trabajar  producir, porque si no producimos no generamos ingreso y si no generamos ingreso no podemos consumir”.

En EEUU los precios aumentan en todas las áreas, ¿afectará a Bolivia?

Según un reporte de CNN Business, los precios de las viviendas estadounidenses subieron un 20% durante el año pasado. Los precios de los alimentos consumidos fuera del hogar aumentaron más del 4% en junio durante el año pasado, y los precios de la ropa aumentaron casi un 5% durante el mismo período. “Prácticamente todos los aspectos de la vida estadounidense se están volviendo más caros: una medida clave de la inflación acaba de alcanzar un máximo de 13 años. No hay forma de escapar”, informó ese medio.

“Al comienzo de la pandemia, las fábricas cerraron y la oferta de automóviles disminuyó drásticamente. Un año después, los cierres inducidos por covid siguen enviando ondas de choque a la industria automotriz; en mayo, el precio promedio de un automóvil nuevo alcanzó un récord de $us 38.255,  un 12% más que en el mismo período hace un año”, dice CNN Business.

El economista Antonio Saravia explica que la situación de Estados Unidos influirá en todos los otros países.

Lo que sucedió en EEUU, según explica el experto, fue que la Reserva Federal empezó a imprimir dinero para poner plata en los bolsillos de la gente; y el gobierno federal hizo lo mismo, mandó cheques a las personas que tenían un ingreso menor a 60 mil dólares al año, primero de 1.300, después otro de 1.400 para que la gente gaste.

“Por la pandemia muchas empresas no podían tener a sus empleados en las fábricas, o en los restaurantes, había tremendos cuellos de botella en la producción, entonces esa es la tormenta perfecta, la gente tiene cash, pero por el otro hay una restricción en la oferta porque las empresas trabajan a media máquina”, dice.

“Lo que sucedió es que mucho dinero perseguía pocos bienes y entonces la inflación comenzó  a subir”. El objetivo de la Reserva Federal es que la inflación no supere el 2% anual, pero según Saravia ese  índice ya está en un 5,4%.

“Los precios de las casas en algunos estados han llegado a subir hasta un 40%; eso es natural, porque el Gobierno y la Reserva ponen plata, cuando se imprime dinero el primer efecto es que la tasa de interés baja, en EEUU está al 0%, es decir no cuesta nada pedirse un préstamo, por lo tanto la gente se endeuda para comprarse una casa; todo el mundo está comprando casas y se está formando una burbuja inmobiliaria parecida a la del 2008”, advierte el experto.

Según anticipa, el próximo año la Reserva “deberá frenar, se acabó, no se puede dejar que la inflación siga subiendo, en ese momento vamos a entrar en una recesión porque si le quitas ese dinero a la economía los precios de las casas van a caer, algunas empresas pueden quebrar”.

Lo que está pasando en Bolivia, concluye Saravia es que teníamos muchos dólares y eran baratos y ahora tenemos muy pocos dólares y  pueden empezar a encarecerse. “Esto le pone presión al tipo de cambio y hay que tener cuidado porque si dejamos que las reservas caigan mucho, el tipo de cambio, que es el ancla que está manteniendo la estabilidad macroeconómica, puede dispararse y en algún momento se tendrá que devaluar el tipo de cambio fijo y ahí nos salta la inflación. Por ahora está controlada, mientras el tipo de cambio fijo también está controlado”. 

 

 

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