Pedro Castillo presidente

(In) Feliz 28 de julio

¿Qué le espera a Perú en los próximos años? Castillo ya se encargó de generar incertidumbre. El autor anticipa inestabilidad política.
domingo, 1 de agosto de 2021 · 05:00

Oscar Antezana Malpartida
 Economista

En Perú hay una simpática costumbre ciudadana – desear “feliz 28” cada julio, celebrando la  independencia del país. Pero, como diría un columnista de un periódico local peruano, “desear un ‘feliz 28’ es humor negro”. Es más, es una gran pena porque este año Perú celebra el bicentenario de su fundación.  

Pedro Castillo asumió el gobierno el pasado miércoles jurando por una nueva Constitución y por un país sin corrupción. Tratándose de un gobierno satélite de Cuba y Venezuela, esta última promesa sí es de humor negro. 

Su discurso ante el Congreso fue revelador por lo menos en dos sentidos. La primera parte desnudó el carácter populista del ahora presidente. Cual si fuera una campaña electoral, ofreció un rosario de intenciones y miles y millones de soles en gasto público. Fue un discurso adornado con todo lo imaginable cual arbolito de navidad, incluyendo la creación de ministerios, y afirmando que no gobernará desde el palacio de gobierno.

 Éste se convertirá en museo porque es “símbolo de la Colonia” (ese edificio fue construido en plena República por el presidente Leguía). Lo gracioso es que no dijo desde dónde gobernará y todo el mundo se preguntaba lo mismo. 200 años después, se sigue echando la culpa a los españoles. 

La segunda parte del discurso fue la reafirmación de crear una nueva Constitución. Muy notorio, importante e interesante que en un discurso de más de una hora y en un país como Perú, no hizo referencia al narcotráfico ni al terrorismo. Raro.

En gran medida, su programa de gobierno fue una calca sutil de aquel que ejecutó Evo Morales a partir del año 2006. Es un “refrito” de lo que ha acontecido en Bolivia como veremos a lo largo de los próximos párrafos. Ejemplos, PetroPerú será el protagonista central de la cadena del sector de hidrocarburos , desde la exploración, hasta la explotación, pasando por la fiscalización.  Se hará la revisión de los contratos mineros (el sector más importante en la generación de divisas) con la inversión privada, la mayoría de ella extranjera. 

No se da cuenta el señor Castillo que acaba de sembrar la incertidumbre en Perú y todavía promete la generación de más de un medidas políticas demagógicas para obtener apoyo de grandes segmentos de la población en miras a la reforma de la Constitución: ingreso libre a las universidades, que no hará otra cosa que bajar la calidad de la educación y albergar a “estudiantes profesionales”, otorgar recursos del Estado a radioemisoras rurales, y transferir directamente 700 soles a cada familia vulnerable del país. Como diría un amigo, “todos estos comunistas/ castristas son cortados con la misma tijera”. 

A propósito, Castillo copió, más que sutilmente, el traje de Evo con cuello de “chino” y ribetes con motivos andinos. Un accesorio que destacar, el sombrerito cajamarquino. 

A diferencia del primer gobierno de Evo, su bancada consta solamente de 37 curules de un total de 130 en el Congreso. La ausencia de la conformación del gabinete y su postergada juramentación hasta dos días después de asumir   Castillo la Presidencia (al momento de escribir esta nota), deja entrever pugnas de poder en el Ejecutivo, inclusive antes de ser constituido. 

Por un lado, Perú Libre, el partido radical de izquierda que cobijó al entonces candidato y cuyo jefe ha sido formado como médico en Cuba por más de una década y se reporta haber recibido formación ideológica. 

Por el otro, el entorno de aliados compuestos por izquierdistas y oportunistas de toda gama. Ambas partes se disputan por la influencia sobre el presidente Castillo que carece de experiencia política y técnica. El partido Juntos por el Perú le suma cinco curules más a la bancada de Perú Libre, al igual que cuatro del partido Somos Perú y tres del Partido Morado, para un total de 49. Por ahí uno que otro se desbanda o se hace engatusar con prebendas y/o favores, pero no pasarían de 55 congresistas. 

Pero tal cual Evo, se debe hacer lo que “el pueblo” quiere, como si los miembros del flamante Congreso no hubiesen sido elegidos por “el pueblo”. Es más, en su campaña electoral, anunció directamente el cierre del Congreso si es que éste no colabora con el gobierno. La otra diferencia es que el Congreso está presidido por una directiva opositora. Pero parece que los comunistas/ socialistas/ castristas se las saben todas y seguramente verán cómo se las ingenian. 

Después de todo, son más de 60 años que los comunistas cubanos han dedicado sus esfuerzos, a tiempo completo, a montar una estrategia de comunicación formidable que culpa de todo “a la derecha” y que miente descaradamente, a estudiar cómo hacerse del poder total y a explotar a la población. Ya preparó el terreno afirmando que “tenemos que “potenciar” la Contraloría, la Fiscalía y todo el sistema judicial anticorrupción”. 

A propósito, cual Evo Morales, el presidente Castillo también prometió en su discurso volver a ser profesor en su natal Cajamarca cuando termine su mandato; sí, claro.

¿Qué es lo que espera a Perú en los próximos meses o años? El presidente Castillo ya se encargó de generar incertidumbre. El cuestionado gabinete generó desazón. La inestabilidad política será el pan de cada día lo que inevitablemente traerá conflictos sociales en pos de ganar “la madre de todas las batallas”, la reforma de la Constitución. Esta situación no hará otra que disminuir la inversión privada nacional y extranjera, resentir la generación de empleos tan urgentes en este contexto de pandemia, y generar una menor actividad económica. 

Por otro lado, tal cual sucedió en los primeros diez años de gobierno de Evo Morales, los precios internacionales de las materias primas que exporta Perú, especialmente el preciado cobre, nuevamente ha registrado récord: $us 10,7 la tonelada, rompiendo el récord del año 2011 de $us 10,1, y se proyectan mayores alzas. Esta situación sería esperanzadora para la economía y el bienestar de Perú, pero seguramente   Castillo continuará los pasos de Bolivia a rajatabla y malgastará los recursos fiscales. 

Esperemos que Perú no se convierta en una película ya vista en Bolivia, que no se convierta en “Volviendo al Futuro II, versión Perú”.

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

58
49