#unanuevaoportunidad.org

Problemas ambientales sin resolver y que el MAS empeora

Sorprende que no se hayan instalado adecuados sistemas de gestión ambiental. Seguramente no se lo hace porque se piensa que son instrumentos “neoliberales”.
domingo, 22 de agosto de 2021 · 05:00

A pesar de un discurso lleno de referencias a la naturaleza y a una hipótesis biológica muy manida, la de la “Madre Tierra”, el gobierno del MAS ha agudizado y deja sin resolver serios problemas ambientales, entre los que destacaremos algunos:                                                                                                                                                                                                                                                

1. La deforestación avanza descontroladamente. Durante los gobiernos del MAS se ha deforestado un total de 6 millones de hectáreas, pero la superficie cultivada ha subido en sólo 1,5 millones. Por consiguiente, se ha deforestado inútilmente 4,5 millones, que serán destinadas al engorde y tráfico de tierras. El MAS ha agravado el problema, no lo ha resuelto.

2. La emisión de gases de efecto invernadero (GEI) no ha dejado de subir. En 1960 Bolivia emitía 1004 kt de CO2e. El año 2005 emitía ya 10.070. Actualmente emite más de 22.710.  Por tanto el PIB es cada vez más contaminante (en 1960, por cada dólar del PIB, Bolivia emitía 0,273 kg de CO2; en 2005 había subido a 0,641 y actualmente excede el 0,781).

3. La contaminación atmosférica empeora. Algunas ciudades, como La Paz y Cochabamba, se encuentran entre las urbes con peores condiciones atmosféricas en  Latinoamérica. Por ejemplo, en Cochabamba la contaminación atmosférica se sitúa normalmente en los 73 u/m3 y ha llegado hasta 240 u/m3 en invierno, excediendo los límites máximos recomendados.  El 90% de esa contaminación es producida por el parque automotor  y el saldo, por la incipiente industria local, especialmente por las ladrilleras.

4. Se desperdicia agua y la contaminación del agua empeora. Ninguna ciudad mayor ha hecho ningún progreso en el mejoramiento de la red de distribución de agua para evitar pérdidas de agua, que son muy significativas, como en La Paz.  Los efluentes industriales y domésticos de las ciudades están aumentando la contaminación de los ríos. La deforestación de riberas, la extracción de áridos y el dragado de ríos están alterando el orden natural del cauce de los ríos, especialmente en tierras bajas. El vertido de sustancias contaminantes está aumentando, especialmente el de mercurio. Los lagos y humedales que reciben efluentes urbanos empeoran, como el Titicaca y el Poopó.

5. La degradación y contaminación de suelos agrícolas empeora. Los organismos técnicos que deciden el uso de los suelos están penetrados por intereses políticos y corporativos, los que logran que los criterios esenciales de asignación de suelos a diversos usos en los Planes de Uso del Suelo (PLUS) sean aflojados. Por ejemplo, en el PLUS de Beni, tierras que antes eran clasificadas como tierras forestales, ahora son clasificadas como tierras de uso agrícola, lo que permite su deforestación. Hay otros ejemplos.

Persisten la salinización en el altiplano, la erosión de diversos tipos en los valles y la deforestación principalmente en tierras bajas, aunque también ocurre en bosques de ceja y neblina. Se calcula que más de ocho millones de hectáreas están sujetas a erosión y degradación, una enormidad considerando que la superficie cultivada no excede los 4 millones de ha.  Ha aumentado la contaminación por fertilizantes (la urea puede causar desequilibrios nutricionales en la fertilidad de los suelos y los cultivos; el cloruro de potasio puede generar efectos salinizantes, interfiriendo con la germinación de semillas). Crece la importación de plaguicidas y con ella la contaminación de los suelos y el agua donde son empleados.

6. Las áreas protegidas están desprotegidas. Prácticamente todas las áreas protegidas nacionales, que fueron establecidas para proteger la biodiversidad, están siendo afectadas por actividades que causan, justamente, la pérdida de la biodiversidad: minería, exploración petrolera, apertura de caminos, plantaciones agrícolas y asentamientos humanos. El valor de esas áreas es incalculable. Al desproteger las áreas protegidas, el MAS las está vulnerando, y violando el derecho de las nuevas generaciones a recibir un capital natural en las mismas condiciones que lo recibieron las generaciones anteriores.

7. Los alimentos están contaminados por causas físicas, químicas y biológicas. Para la gestión 2020, la Red de Laboratorios Oficiales de Análisis de Alimentos encontró que del total de muestras analizadas, estaban fuera de norma: 10% respecto al contenido de coliformes, 3% respecto a Escherichia coli; 22% respecto a Staphylococus aureus; que hay contaminación pequeña pero importante por agentes químicos en aceites, grasas y productos de panadería; que 13% de los embutidos estaban contaminados por exceso de nitritos de sodio, 10% con Escherichia coli, y que 21% de los panetones contenía exceso de bromato. No sorprende que las enfermedades del aparato digestivo estén entre las primeras causas de morbilidad.

8. El gobierno no tiene capacidad para controlar sus propios impactos ambientales. Cualquier entidad  –Presidencia, Ministerio de Educación o de Salud; Comibol o YPFB–  genera impactos ambientales, pero el Gobierno no tiene ningún procedimiento para evitarlos o mitigarlos. A estas alturas del desarrollo de la ciencia ambiental, sorprende que el gobierno del MAS no haya instalado ya, a todo lo ancho del gobierno y en todos sus niveles, adecuados sistemas de gestión ambiental. Seguramente no lo hace porque piensa que son instrumentos “neoliberales”.

Por estos hechos, el Gobierno no podrá cumplir las metas acordadas para el Acuerdo de París. Las contribuciones nacionalmente decididas por el Gobierno para el cumplimiento de este Acuerdo son delirios doctrinarios no realizables. Por ejemplo, reducir a cero la deforestación ilegal al 2020, sin decir nada de la deforestación autorizada, que ha crecido. O incrementar la superficie reforestada a 4,5 millones de hectáreas al año 2030, que tampoco será cumplida, dados los flacos resultados de los últimos 15 años.

En resumen: los graves problemas ambientales que sufre Bolivia se han agravado durante la gestión del MAS, y las pobres soluciones que ha planteado requieren modificación urgente. Una condición esencial para avanzar sería archivar la ideología y decidir políticas basadas en evidencia. Por desgracia para nosotros eso es como pedirle peras al olmo.

Gonzalo Flores Plataforma Ciudadana UNO

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos