Centenario de Freire: la educación es política

Ante la arremetida dogmática, es importante establecer diferencias de conceptos, trabajo que se observa en las obras de este pensador.
domingo, 19 de septiembre de 2021 · 05:00

Este 19 de septiembre del 2021 se recuerdan los 100 años del nacimiento de Paulo Freire, uno de los pedagogos y analistas de la educación más importantes de la región. Su recuerdo no solo retorna al mundo actual sus ideas y enseñanzas (mundo en el que muchos lo creen superado), sino que nos mantiene atentos a continuar con los aportes en una realidad cambiante. Ratificando el repesamiento de la educación en un contexto poco favorable en cuanto su a avance y atención.

La educación es una actividad en constante (co)relación con la sociedad y por ende es política. Si bien existe un trabajo a nivel individual, es el individuo que se subjetiviza por su realización en sociedad. Para Freire, pensar la educación desde una mirada política es entender el proceso histórico al que todos los seres humanos estamos sometidos por nuestra naturaleza mortal y temporal. Realidad histórica en donde las verdades son cambiantes pero que los sectarismos impiden entender dichos cambios.

Es por eso que Paulo Freire ratifica el papel de la subjetividad en la historia, porque la educación es ante todo una actividad que enfrenta y reacciona contra las certezas. Esto lo explica en función de lo que denomina educación permanente.

“La educación es permanente no porque lo exija determinada línea ideológica o determinada posición política o determinado interés económico. La educación es permanente en razón, por un lado, de la finitud del ser humano, y por el otro de la conciencia que éste tiene de su finitud”.

Sin embargo, la educación no solo es política por ser/hacer en sociedad ni la naturaleza temporal del humano, sino que porque responde y refuerza la idea de democratización en función la cual intenta existir en todas las áreas y esferas de nuestra realidad social. Es por esta razón que la educación muchas veces fue relegada de algunos sectores sociales o instrumentalizada con intenciones político-partidarias.

Ante la arremetida dogmática de la educación, es importante establecer diferencia de conceptos, trabajo que se observa en las obras de Freire. La educación es política, permanente y radical, mas no dogmática, sectaria ni partidaria; consecuencias muy comunes y perceptibles en la instrumentalización política de los símbolos y el conocimiento. “La sectarización es siempre castradora por el fanatismo que la nutre. La radicalización, por el contrario, es siempre creadora, dada la criticidad que la alimenta”, explica el pedagogo brasilero.

Esto nos lleva directamente a tener conciencia de otro concepto, muy importante en la obra de Freire, el de la crítica. Ninguna democracia funciona sin la posibilidad de la criticidad. Paulo Freire expone este carácter esencial para el funcionamiento de cualquier actividad democratizadora o que se tilde como tal.

La realidad no solo cambia de manera constante, sino que debería ser cambiable en medida de las posibilidades, por medio de la educación dialógica. “La sectarización en tanto mítica es irracional y transforma la realidad en algo falso que, así, no puede ser transformada”.

Es importante que el concepto de educación no solo quede en una idea, sino que responda a la realidad histórica, porque todo trabajo educativo es un trabajo para la existencia. La actividad del dialogo es indispensable para accionar la conciencia y Freire pone crucial atención en el dialogo como la principal acción de la educación. La finalidad es el de entender la diversidad de posiciones del pensamiento para enfrentar las verdades únicas, y la diversidad de existencias para el refuerzo de la moral que busca la solidaridad y el bien común.

El entender el diálogo como una herramienta educativa y para el trabajo de la conciencia no solo nos ayuda a observar la actividad pedagógica dentro de la institución escolar, sino en el desarrollo social en general. La educación bancaria es utilizada por Freire para explicarnos cómo el acto pedagógico es solo el depósito de información y conocimiento sin entender las muchas veces problemática realidad y situación de los estudiantes. Es por eso que observamos tantos obstáculos y ausencia en la implementación de la educación sexual o financiera, conocimientos que no distinguen profesiones ni oficios, sino a cualquier ser humano.

De la misma forma, la extensión como categoría, que utiliza Freire, nos expone el fracaso de muchos emprendimientos o proyectos de desarrollo, en  los que,  en su mayoría, se extiende información y material con objetivos altruistas y de apoyo, sin tener en cuenta las verdaderas necesidades del sector social que se quiere ayudar. Esto por falta de comunicación y diálogo.

¿Superado? Parece ser que los planteamientos de la obra de Paulo Freire son cada vez más necesarios en frente a un mundo que presenta problemáticas tan remotas que nunca encontraron una solución sostenible, entre ellas la educación. La subvaloración de los derechos humanos y el compromiso con la democracia hacen necesarias más que nunca las ideas de Freire, quien consciente de la diversidad, siempre intenta ratificar la criticidad como el más importante carácter ciudadano.

 

José Luis Durán / Analista social

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