El derecho a la protesta frente a la protección del patrimonio

Sobre la polémica por los grafitis en Potosí, expresiones de lucha legítima y democrática, pero que atentan a veces contra el patrimonio
domingo, 5 de septiembre de 2021 · 05:02

Fernando Chávez Virreira / Periodista

La presentación en Potosí del libro Feminismo bastardo, de María Galindo, el fin de semana pasado en la Casa de la Moneda, derivó en expresiones de protesta con grafitis en las paredes de la ciudad en las que estos colectivos se pronunciaron contra las autoridades que no actúan frente a los casos de feminicidio. Este tipo de protestas han reactivado el debate sobre el derecho a la protesta frente a la protección del patrimonio.

“Fiscalía rima con porquería”, “M. C. P. tan machista y patriarcal al igual que los demás”, “Rosana Choque, igual que macho patriarcal” son algunas de las expresiones pintadas en las paredes del centro histórico de Potosí, que generaron la reacción de las autoridades municipales, nombrando “personas no gratas” a las integrantes de Mujeres Creando y Mujer de Plata, un colectivo feminista de unas 60 integrantes, creado hace cuatro años en Potosí.

Los edificios afectados fueron el ex Banco del Estado, Colegio Nacional Pichincha y la Fiscalía Departamental.  El alcalde Jhonny Llally dijo que instruyó al responsable de Seguridad Ciudadana que inicie una investigación “para identificar al o los responsables del daño al patrimonio. Vamos a sancionar drásticamente a la persona que afectó la imagen patrimonial”.

El pasado lunes, Galindo en su programa de Radio Deseo, al que tituló “Tormenta en Potosí por los grafitis”, dijo que “lamento mucho que el espray se me acabó antes de pintar ‘Potosí, ciudad hipócrita’. ¿Por qué los grafitis? Porque las paredes son las pizarras del pueblo; porque hay una mujer fiscal de distrito en Potosí que no está en absoluto respondiendo a los graves casos de violencia machista y los feminicidios. Por eso hay que grafitear la Fiscalía. Fiscalía rima con porquería”.

Según Evelín Callapino, del colectivo Mujer de Plata, las integrantes de ese movimiento están siendo “hostigadas y amedrentadas” por el gobierno municipal y dijo a Página Siete que ellas no son las autoras de los grafitis.

“Autoridades municipales se pronunciaron rápidamente, porque es un aspecto mediático. En una nota solicitamos al Alcalde que se ocupe de los temas de fondo, porque resulta que hay indignación por el cuidado del patrimonio; sin embargo, el Cerro Rico no llama la atención. Siendo un patrimonio de la humanidad, no hay gestión, parece que les importan más los mensajes de los grafitis que el cuidado del patrimonio”, dice Callapino.

Según la activista, todo el centro histórico de Potosí está en malas condiciones. “Hay mujeres que están en las calles, en condición informal, vendiendo, molesta que se tergiverse; nos sorprende que declaren a las integrantes de Mujer de Plata personas no gratas, desde el Concejo Municipal; también a María Galindo”.

“Esto está yendo muy lejos, parece que les incomoda el trabajo que realizamos, que es exigir que se trabaje;  las mujeres piden asesoramiento, llorando, a Mujer de Plata, sabemos cómo está el sistema judicial. Nos insultan y amenazan, pero estamos haciendo un ejercicio de contención porque es un abuso del Concejo Municipal, mediatizan un tema que ya está arreglado. El sábado  por la tarde las paredes ya estaban nuevamente pintadas con su color original. Nos alarma la celeridad de las autoridades para este tipo de casos, pero cuando hay feminicidios no dicen nada”, reclama.

“El patrimonio se tiene que cuidar en serio, el grafiti es un derecho a la protesta que ha acompañado a las movilizaciones durante décadas en toda la historia de la humanidad. Si van a seguir vulnerando los derechos de la ciudadanía y no existe una responsabilidad de los gobiernos con las demandas de la ciudadanía, las paredes van a seguir pintándose”, advierte.

Según dice Callapino, todo se trata de un tema de fondo, las autoridades no hacen nada con el Cerro Rico, pero los grafitis molestan porque “van contra el poder”.

Un instrumento de lucha

María Galindo resalta que “Mujeres Creando ha nacido grafiteando” y que  “los grafitis son un instrumento de lucha, son un texto gratuito de feminismo, son material de lectura popular, una contestación permanente e ininterrumpida a los mensajes permanentes e ininterrumpidos de domesticación y sometimiento de las mujeres, que lanzan los medios de comunicación y las instituciones del Estado”.

Para esta activista, los grafitis son legítimos como instrumentos de lucha. “Nosotros cuestionamos el concepto de patrimonio porque el concepto de patrimonio es patriarcal: patrimonio quiere decir ‘propiedad del padre’. Lo que se cataloga como patrimonio es únicamente lo que representa al vencedor. ¿Qué hay de la historia de las mujeres en este país? Nada, porque no pertenece al concepto de patrimonio”, reclama.

Protección de la sociedad

Consultado sobre este debate, Ovidio Salvatierra, director de Patrimonio Cultural de la Alcaldía de La Paz, sostiene que la acción de preservar es una función no sólo institucional sino de la sociedad, que se apropia, identifica y finalmente se empodera del patrimonio cultural.

“El derecho a la protesta es una cualidad legítima y reconocida constitucionalmente, siempre y cuando esté dentro de los límites permitidos por la norma y no exceda derechos de terceros”, opina.

“Quienes efectúan este tipo de protestas lo hacen desde la bandera de la reivindicación de algún derecho, intentando hacer visible su postura. Sin embargo, en general estos colectivos  sobrepasan los límites de la racionalidad y la legalidad, olvidándose de un deber primordial entre conciudadanos que es el de vivir en una convivencia armónica y pacífica”, agrega.

Sobre la expresión de Galindo, en sentido de que “las paredes son las pizarras del pueblo”, Salvatierra afirma que “las paredes de la ciudad no pueden ser consideradas pizarras de ninguna calidad, porque por un lado éstas le pertenecen al vecino que con mucho esfuerzo trata de mantener su fachada limpia, y por otro - en el caso de ser parte del ornato público- su mantenimiento supone la erogación de gastos públicos que son pagados con los impuestos del municipio”.

“Los colectivos ciudadanos deben encontrar maneras más creativas de expresar sus demandas. En el esfuerzo por encontrar estos espacios, el  municipio de La Paz  está efectuando un gran esfuerzo por lograr que los ciudadanos comprendan el significado de todos los elementos que componen nuestro patrimonio, legado de nuestros antepasados y el caso del monumento a Colón,   una obra de arte de espléndida calidad”, dice.

Destaca que, en coordinación con los folkloristas, se logró la declaratoria patrimonial material e inmaterial del Lienzo del Señor del Gran Poder y la Capilla en la que se encuentra ubicada esta imagen de gran significado para nuestra cultura. 

“Todos estas acciones están siendo desarrolladas a la par de una campaña de sensibilización en colegios y universidades respecto de valor del patrimonio y su preservación, entendiendo que sólo quien conoce su historia aprende a valorarla y consecuentemente a protegerla”, reflexiona.

“Los desafíos en el tema patrimonial son muy grandes;  sin embargo,  es una prioridad para la actual gestión impulsar su desarrollo, conservación y preservación, en el que la participación de todas las instancias y niveles gubernamentales es fundamental, así como la participación de la ciudadanía en su conjunto”, agrega el funcionario.

“Hemos desarrollado durante el mes de julio la revitalización y embellecimiento de la Tejada Sorzano, con el pintado de murales, que demuestran nuestra diversidad cultural”.

Las acciones de protesta utilizando paredes o monumentos históricos han sido una constante a lo largo de los años. La más reciente se registró cuando un grupo de ciudadanos agredieron la estatua de Colón, un hombre se subió en el monumento y le colocó una soga en el cuello. En el pasado, Mujeres Creando, además de sus conocidos grafitis, puso una pollera a la estatua de Isabel la Católica.

Protesta y normalidad democrática

Andrés Zaratti, exsecretario municipal de Culturas, recuerda que en una ocasión se instaló una expresión artística en el monumento al Soldado Desconocido, como una forma de interpelar el tema del consumo de bebidas alcohólicas, lo que generó una reacción de grupos conservadores, como los militares, que sostenían que se estaba afectando a un símbolo.

Según Zaratti, tiene que generarse un límite. “El derecho a la protesta hay que reconocerlo y se fundamenta en que algún grupo siente que algún derecho es violado o restringido; y sobre   esa percepción, ese grupo no puede violar el derecho de otros. En el caso de los monumentos, algunos pueden sentirse ofendidos por su significado, pero también se tiene que respetar la percepción de otros sectores de la sociedad”, considera.

Se puede  generar algunas intervenciones en estos monumentos pero sin causar un daño irreparable, excepto si implica un conflicto social más agudo, dice y recuerda también que cuando cayó la URSS todos los monumentos cayeron también, “pero en una acción colectiva de una mayor parte de la sociedad;  en cambio, lo que pasó con Colón no tiene un sustento. La protesta social debe tener ciertos límites, excepto en casos de convulsión”.

“La protesta se genera en el marco de una normalidad democrática, es parte de la vida cotidiana de la democracia, es un derecho, pero esa protesta no debe llegar, por ejemplo,  a quemar la casa de alguien. Debe autorregularse y también sancionarse cuando se generan excesos”, considera.

Y se debe considerar que estos daños tienen costos que salen de los bolsillos de los ciudadanos.

Haciendo un análisis del grafiti en el contexto de nuestra sociedad, Zaratti considera que estas expresiones se dan porque “estamos viviendo una coyuntura de muy poca tolerancia, en una lógica de amigo-enemigo, donde el diálogo, el respeto a la opinión del otro   y la empatía  no son prácticas comunes;  más bien se impone el desprestigio y la anulación de lo que el otro piensa o siente y esa práctica errada viene de ambos lados”.

“Esta polarización de la sociedad hace que cosas sencillas como el tema de Potosí se agranden. No importa qué se hace, sino quién lo hace, y eso no es correcto. Cualquier acto,   sea de izquierda, derecha; de un hombre o una mujer; de un indígena o extranjero,   deberían medirse con la misma connotación, y en función del grado de lo que se afecta; no es lo mismo destruir un bien patrimonial, o pintarlo, o hacer una intervención que no genera ningún daño”, afirma y aclara que lo que no se debe permitir son las expresiones sexistas y racistas.

“El grafiti viene desde la época de la Colonia, son formas de expresión. En las dictaduras los grafitis y murales también jugaron un papel importante en la resistencia; lo que se visibiliza es la intolerancia y los excesos. No es lo mismo poner una pollera a la estatua de la reina Isabel que romper la nariz a la escultura de Colón”, opina Zaratti.

Sobre las expresiones de María Galindo sobre Potosí, el director de Patrimonio Cultural de La Paz argumenta  que no considera correcto responder por el criterio de otra persona. “En mi criterio como profesional de la arquitectura, cuya formación me permite la valoración del arte arquitectónico como expresión misma de nuestras raíces, considero que Potosí es un ícono social y cultural, reconocido por la Unesco como patrimonio de la humanidad”.

Mientras tanto, en el criterio de Galindo, a las autoridades no les molesta el grafiti, sino el mensaje. “Lo que se ha desatado en Potosí es una caza de brujas y nosotras no nos vamos a dejar quemar en la hoguera, ni vamos a permitir que   compañeras feministas sean quemadas en la hoguera por ser anfitrionas de la presentación de mi libro”.

Ovidio Saltavierra dice que se está trabajando una  propuesta de preservación y conservación, abriendo un espacio para el debate con la participación de expertos en materia patrimonial e historia con encuentro presencial y virtual, que se desarrolló los días 30 y 31 de agosto, oportunidad en la que se trató justamente la situación de los monumentos y en concreto la del monumento de Colón y otros.

Afirma que el municipio de La Paz  ha implementado en varios espacios públicos paneles en los que  todos pueden no sólo promocionar su partido político, sino que son utilizados para publicidad urbana. “Lamentablemente, parece que no se ha logrado incorporar en la conciencia   ciudadana. Es por eso que es fundamental trabajar en todos los ámbitos para el respeto del ornato público, especialmente de aquel que tiene valoración y condición patrimonial”.

 

“Nos ha faltado espray;   porque hemos grafiteado con las almas de las mujeres  asesinadas y por las víctimas de  abortos mal practicados”.

María Galindo

 

“Esto está yendo muy lejos,    les incomoda el trabajo que realizamos, que es exigir que se trabaje.  Las mujeres piden asesoramiento llorando”. 

Evelín Callapino

 

“Quienes efectúan este tipo de protestas lo hacen desde la bandera de la reivindicación de algún derecho, intentando hacer visible su postura”.

Ovidio Salvatierra

 

“Vivimos una coyuntura de muy poca tolerancia, en una lógica de amigo-enemigo, donde  el respeto a la opinión del otro no es práctica común”.

Andrés Zaratti

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