El chavismo y su derrota en Barinas, el bastión de Chávez, ¿hay un acuerdo con EEUU?

Un analista considera que tras la captura de Alex Saab, el régimen de Maduro hizo un acuerdo con Estados Unidos para paralizar las investigaciones de fuga de dinero. Para otro politólogo, los resultados de la votación no fueron sorpresivos. ¿Cuál es el futuro del chavismo?
domingo, 16 de enero de 2022 · 05:00

Fernando Chávez Virreira

Sergio Garrido ha conseguido en Venezuela lo que parecía imposible: ganó la elección de gobernadores con 14 puntos de ventaja sobre el candidato del chavismo, el excanciller Jorge Arreaza en Barinas, el bastión del estado natal de Hugo Chávez, y el que gobernó por los últimos 20 años.

“El pueblo de Barinas se levantó y entendió que a través del voto podemos lograr cambios”, decía tras el triunfo Garrido, un político de 54 años desconocido en la política venezolana, pero un hombre que conoce cada rincón del estado donde nació.

Fue una doble victoria para la oposición tras la anulación de la elección de noviembre en Barinas, luego de que la justicia, con tinte oficialista, ordenó repetir los comicios e inhabilitó al candidato opositor Freddy Superlano. El Tribunal Supremo de Justicia alegó que estaba inhabilitando por investigaciones judiciales, impidiéndole volver a participar. En las elecciones de noviembre, el chavismo conquistó la alcaldía de Caracas y 19 de 23 gobernaciones.

Para el líder opositor Juan Guaidó, “Barinas es un ejemplo de resistencia, coraje y fuerza de nuestra gente, pero también una muestra de lo que es capaz de hacer la dictadura para tratar de silenciar a una mayoría que desde hace mucho tiempo exige cambiar. Esta vez no pudieron; la dictadura fue doblemente derrotada por la determinación de un pueblo que no se dejó amedrentar, forzando al régimen a reconocerlo”.

¿Qué significa esta derrota para el futuro del régimen de Nicolás Maduro, o del chavismo?

El analista político argentino Diego Raus recuerda que en las elecciones de noviembre, el régimen de Maduro perdió en Barinas por una diferencia menor que la de ahora, pero llamó la atención. Si bien el gobierno había ganado la elección holgadamente, perdió en la cuna de Chávez. Por lo tanto, “como tiene todos los resortes instituciones, la Corte Suprema, el Tribunal Electora, etcétera, anuló la elección”.

Lo llamativo, o “sospechoso”, según el análisis de Raus, es que después de haber anulado la elección y tener tiempo para preparar otra, en la que iban a ganar, otra vez perdió el gobierno y por un mayor margen que en noviembre. “Es muy extraño. Se suponía que con o sin fraude iban a ganar esta elección y sospechosamente la pierden”, dice.

“El régimen de Ortega en Nicaragua encarceló a los opositores, uno tras otro, para ganar la elección sin ninguna discusión; Maduro no actuó de forma tan grotesca, pero anuló una elección. Sacan de la cancha al candidato opositor que había ganado, vuelve a llamar a elecciones, con todo el Tribunal Electoral a favor, uno no comete todos esos actos, casi al margen de la ilegalidad, si después va a aceptar perder una elección. Ese escenario es muy extraño”, agrega el politólogo.

Un acuerdo Venezuela-EEUU

Para Raus, un escenario posible a partir de lo que pasó el pasado domingo es que haya un acuerdo entre el régimen venezolano y Estados Unidos, porque la justicia norteamericana extraditó y encarceló a Alex Saab, considerado un gran testaferro del régimen.

“Este es un personaje que debe saber mucho sobre los manejos financieros de los principales líderes de Venezuela. Uno puede imaginar que haya ese acuerdo entre EEUU y Venezuela, por el cual EEUU obviaría seguir investigando los retiros de dinero fuera de Venezuela a cambio de que el régimen vaya generando la salida del poder. La derrota en Barinas es importante y en las próximas elecciones presidenciales, con una oposición más articulada y no tan ‘perseguida’ posiblemente el régimen perdería la elección”, estima el analista.

Según dice Raus, es posible imaginar este acuerdo, “muy de atrás”, porque EEUU quiere sacar definitivamente al régimen de Maduro, considerando que está muy ligado a Irán y a China. “Venezuela es la cabecera de entrada de China a América Latina y, por supuesto también está el petróleo de Irán. Entonces, la salida del régimen de Maduro cortaría ese circuito Venezuela-China-Irán”.

Estados Unidos ofrecería no seguir avanzando en las investigaciones de la plata que va afuera, a cambio de que el régimen de Maduro, escalonadamente, acepte desalojar el poder.

Consultado sobre si este resultado es una lección para la oposición, de que sí se puede contra el régimen y sobre hasta qué punto se debilita el régimen con este revés electoral, el analista sostiene que se debe entender la estructura del poder en Venezuela una vez muerto Chávez.

Según analiza, el poder de Venezuela no es Maduro, el poder de Venezuela se compone con la cúpula militar, las FFAA cuyo líder es Diosdado Cabello y lo que en ese país se llama la “boliburguesía”, la burguesía bolivariana, un sector económico que hizo muchos negocios, primero con Chávez y después con Maduro y que concentra la riqueza venezolana, que ya no depende del petróleo, porque a PDVSA la quebraron, sino que depende de estos negocios, importaciones y exportaciones y por el otro lado geopolíticos, con la exportación de petróleo a China.

“Es una estructura de poder muy clara pero que se ha desgastado con el tiempo. La cúpula de las FFAA que apoyó al chavismo, se desgastó, además de que hubo un cambio generacional, por lo tanto es más difícil mantener esa estructura dentro de las FFAA”, estima.

Por otro lado, está este sector económico, “cuyos negocios están al límite de lo posible porque hay un más de un 80% de la población que está bajo la línea de pobreza. Los pocos supermercados que están abiertos ofrecen productos de lujo, de todo el mundo, que solamente los pueden comprar el 10 o 15% de la población”.

Es un sistema económico que ya no se sostiene. La economía que sostiene a esa boliburguesía ya no es sostenible, dice Raus y resalta que los dos grandes ganadores de esa estructura de poder, las FFAA y esa burguesía boliviariana, ya no se sostienen. “Es una cuestión de una descomposición absoluta de ese sistema, no es Maduro, ni el chavismo, sino un sistema de articulación descompuesto”.

“Si ese escenario fuera cierto, Maduro ya perdió. Antes de las elecciones, en dos años más, esta situación le da una oportunidad a esta gente, de ir sacando todo lo que pueden, tratando de encontrar lugares donde irse después”.

Algunas causales

Según el analista, comunicador y consultor Dardo Justino Rodríguez, si bien son varias las causales de esta inédita derrota del chavismo en su tierra natal, como el descarado nepotismo y la falta de recambio generacional, otras dos asoman como relevantes: la fallida intervención del gobierno nacional y el aumento de la participación.

“Si bien los resultados del pasado 21 de noviembre pudieron ser considerados un empate técnico, dada la escasa diferencia de votos, en esta ocasión hubo un 5,8% más de votantes que en aquel momento. Porcentualmente no parece mucho, pero que, en el lapso tan corto de un mes y medio, un poco más de 35 mil ciudadanos se hayan decidido a votar, no es un dato a desdeñar”, explica.

En noviembre, asistieron a las urnas 278.879 votantes (45,9%), en tanto el pasado domingo esa cifra aumentó a 314.697 electores (51,79%).  Ya desde hace meses, varios analistas advertían que un acrecentamiento de la asistencia a las urnas, implicaría un crecimiento de las posibilidades de la oposición.

En parte, según observadores independientes del proceso, este aumento se debió a la arbitraria anulación de los comicios del pasado 21 de noviembre.

“En cuanto a la intervención del gobierno del presidente Nicolás Maduro, aunque es moneda corriente en todos los estados del país en cada ocasión, en este caso, ante la derrota de noviembre, desde Caracas se volcaron ingentes esfuerzos para apoyar al nuevo candidato del chavismo, Jorge Arreaza. En el estado llanero se desplegó un mosaico de visitantes, desde diputados y ministros hasta presidentes de instituciones nacionales, de corporaciones y bancos oficiales, incluyendo cuerpos de seguridad, para beneficio de la campaña electoral de Arreaza. Todo ese despliegue pareció obrar más en contra que a favor de éste”, sostiene.

El futuro

Según este consultor argentino, que radica en Nicaragua, no se espera que el gobierno nacional y las huestes del chavismo en Barinas, se queden de brazos cruzados.  Por el lado opositor, habrá reacomodos, pues la gente del ahora casi olvidado “presidente encargado” Juan Guaidó, sufrió una tan aplastante como humillante derrota.

Dos candidatos ligados a la llamada oposición disidente, que responde a Guaidó, fracasaron de forma contundente. Claudio Fermín, el candidato de la Alianza Democrática, un bloque de grupos independientes y de partidos de oposición, sólo obtuvo 1,77% de los votos. Pasó de 44.999 votos en noviembre a sólo 5.565 el pasado  domingo.

Su pérdida en tan solo un mes y medio, puede atribuirse, en parte, a una intención de los votantes de no perder el voto apoyando a un candidato previsiblemente perdedor, pero también al hecho que Avanzada Progresista y Fuerza Vecinal, dos de los partidos que lo apoyaban en noviembre, se aliaron en esta ocasión con el candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), abandonando a Fermín. Una maniobra no exenta de oportunismo, pues sus dirigentes atisbaron posibilidades propias en un eventual gobierno del MUD.

Destino similar tuvo Adolfo Superlano, artífice de esta nueva convocatoria, pues fue quien presentó ante el TSJ la solicitud contra el comicio de noviembre, lo cual abrió la puerta para su repetición.  Este Superlano, respaldado por apenas dos partidos conformados por disidentes de la oposición mayoritaria, tan sólo logró 4.790 votos (1,53%).

“Es altamente probable que estos sectores, por lo menos a nivel estadual, se sumen al MUD, de una u otra forma. Ante esa probabilidad, hay algunas preguntas que responder: ¿serán aceptados? Si lo son, ¿en qué condiciones? Pero lo que más importa ¿sumarán o restarán? Sus referentes, al igual que Guaidó, han ido cayendo en su popularidad”, opina.

Por el lado del chavismo, se impone, antes que nada, una profunda reestructuración de las instancias organizativas partidarias, incluyendo, en primer lugar, el imprescindible recambio generacional y la democratización de sus estructuras, única forma de volver a crecer.

Según lo expresa el comentarista Enrique Ochoa Antich, ubicado a la izquierda del espectro político, pero opositor al madurismo, “de estos comicios salieron derrotados por igual los abusos de poder del gobierno y la prédica extremista abstencionista (...) Las diversas oposiciones deberían pactar desde ahora unas primarias para el 23 de enero de 2024 para la selección de un candidato presidencial unitario. Sin necesidad de ningún “parapeto” tipo MUD. De aquí a entonces, que cada una promueva sus programas, sus políticas, sus liderazgos”.

“Una propuesta más ingenua que realista, dado que la oposición ha dado escasas muestras de tener voluntad unificadora, pues casi siempre se han impuesto las ambiciones personales o de sector. Por otro lado, Ochoa traslada este resultado a un nivel nacional, algo también poco realista, pues si bien Barinas, como cuna del chavismo, contiene altas dosis de simbolismo, en el resto del país esta corriente ha mostrado tener fuerza suficiente como para seguir prevaleciendo”, concluye.

 

PUNTO DE VISTA
Dardo Justino Rodríguez
Analista y consultor
“¿Por qué una nueva elección? Una dinastía familiar”
Estos comicios se efectuaron por decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que había anulado los resultados del pasado 21 de noviembre, en los cuales Freddy Superlano, el candidato de la oposición, había superado por apenas un poco menos de 200 votos (0,39%) al aspirante oficialista a la reelección, Argenis Chávez, hermano del fallecido presidente Hugo Chávez.

Esa decisión del TSJ, basada en una inhabilitación ordenada por la Contraloría General de la República en contra de Superlano, fue calificada por la dirigencia opositora como un intento abusivo del oficialismo de aferrarse al poder en el estado.

Según estos referentes, la medida contra Superlano no fue comunicada con anterioridad a los comicios al Consejo Nacional Electoral (CNE). Ese argumento fue reforzado citando las inesperadas inhabilitaciones de la esposa de Superlano, Aurora Silva, y la de Julio César Reyes, exdiputado a la Asamblea Nacional, quienes pretendieron reemplazar al descalificado candidato en la nueva elección convocada.

Ante estas inhabilitaciones, el candidato de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) terminó siendo Sergio Garrido, un legislador opositor, electo al Consejo Legislativo de Barinas.

Garrido se impuso a Jorge Arreaza, el nuevo candidato del chavismo, quien desde 2011 ha ocupado diversos altos cargos, entre ellos el de vicepresidente ejecutivo y el de ministro de Relaciones Exteriores del gobierno nacional madurista.

El nuevo candidato logró aumentar la diferencia con el candidato oficialista y acceder a la gobernación de Barinas, generando un hecho histórico en ese estado llanero del suroeste venezolano.

Barinas ha sido gobernado por la familia Chávez desde hace 23 años. Hugo de los Reyes Chávez, padre del fallecido creador del movimiento chavista, ganó tres elecciones para esa gobernación, en 1998, 2000 y 2004, en tanto uno de sus hijos, Adán, obtuvo dos mandatos consecutivos, en 2008 y 2012. Por su parte, Argenis Chávez, derrotado el pasado 21 de noviembre, gobernó desde 2017.

Una sucesión que no pocos califican de nepotismo y otros de dinastía o monarquía familiar, incluyendo militantes y referentes del mismísimo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Careciendo el chavismo estadual de una política de recambio de cuadros dirigentes, la desazón y la consecuente deserción, eran esperables. Aunque este fenómeno no se produjo de forma masiva, sí fue suficiente para que el oficialismo se viera obligado a dejar el poder por primera vez desde 1998.
 

 

Fernando Chávez Virreira / Periodista

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