Bolivia en la hora clave para asumir protagonismo en el “boom” mundial del litio

Bolivia se enfrenta al desafío de industrializar sus grandes reservas de litio para ser parte del “boom”. Ocho empresas internacionales implementarán proyectos piloto en el salar de Uyuni, pero el país aún tiene tareas pendientes, como concluir las plantas en construcción y lograr un pacto político.
domingo, 9 de enero de 2022 · 05:00

Liliana Carrillo V.

En 2021, Chile produjo unas 150.000 toneladas de litio y Argentina, alrededor de 40.000 toneladas. A la zaga, Bolivia cerró la gestión con una producción de 700 toneladas de litio. Gran paradoja para nuestro país que posee las mayores reservas mundiales del metal. El asunto no es menor, en un contexto de crisis por el cambio climático que obliga al cambio de la matriz energética mundial. 

“La propulsión eléctrica mundial en la industria automotriz es una decisión que ya ha sido adoptada por las principales potencias económicas -China, Estados Unidos y Europa- y todos los vehículos eléctricos sin excepción utilizan baterías e iones de litio. Se va a requerir litio en grandes cantidad y Bolivia va a tener que producirlo si no puede venir una catástrofe  en el mundo”, asegura Juan Carlos Zuleta, experto en la economía del litio.

Según la consultora Canalys, durante el primer semestre de 2021 se vendieron 2,6 millones de vehículos eléctricos (puramente eléctricos e híbridos enchufables) a nivel mundial. Tal cifra representa un aumento del 160% frente al mismo periodo de 2020 y se prevé que la producción se duplique este 2022. Los celulares inteligentes y las computadoras portátiles también llevan iones de litio. Solo la pasada gestión, los precios de los compuestos de litio han subido más del 200 por ciento en varios mercados mundiales.

“Las presiones geopolíticas por el litio se van a agigantar en los siguientes años. Bolivia ya debería haber convocado a  todos los involucrados en el tema para que todos trabajemos en la misma dirección. Es una emergencia nacional y hay que tomar las mejores decisiones para el país”, recalca Zuleta.

“No es una exageración decir que Bolivia puede salvar al mundo. Estamos en una crisis enorme debido al cambio climático, y la única solución eficaz ahora es la transición hacia métodos de almacenamiento de energía que requieren litio. Bolivia tiene la mayor cantidad de litio del mundo, como lo sabemos desde hace mucho tiempo, pero solamente ahora existen las oportunidades reales para transformar a Bolivia en el eje central del medio ambiente mundial”, sostuvo el asesor presidencial Diego Von Vacano, en una reciente entrevista con Página Siete.

Según reportó en 2020, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) en su informe anual Mineral Commodity Summaries, Bolivia es el primer poseedor de litio con 21 millones de toneladas métricas. Esas reservas se concentran en los salares de Uyuni, Coipasa y Pastos Grandes.

Le sigue Argentina -que ocupó el primer lugar hasta 2019- con 19 millones de toneladas métricas. Y luego se coloca Chile que posee nueve millones de toneladas métricas de litio.

La vieja promesa

La industrialización del litio es una promesa que suena desde hace más de una década en discursos del gobierno del MAS. “Bolivia va a poner el precio para todo el mundo”, dijo Evo Morales en 2018 en uno de los varios anuncios que hizo en su gestión sobre el arranque de la era la industrialización del metal liviano.

Bolivia ya produce cloruro de potasio y carbonato del litio extraídos del Salar de Uyuni, la salina más grande del mundo. Además, tiene en operaciones una planta piloto para la producción de baterías. No obstante, la Planta industrial de carbonato de litio sigue en construcción y el litio boliviano aún no se explota según su alto potencia. Uno de las trabas para ello, coinciden los expertos, es la falta de una tecnología adecuada.

En abril del año pasado, el presidente Luis Arce retomó el tema y lo presentó como prioridad en  la agenda 2021-2025, “rumbo al bicentenario”. “Esta estrategia comprende ejecutar proyectos paralizados; pero se agrega un componente estratégico que consiste en adicionar una tecnología de extracción directa del litio (EDL) que nos permitirá innovar y acelerar sobre todo nuestra inclusión en la industria del litio a nivel global”, resaltó.

Ese mismo mes, Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) lanzó una convocatoria para que empresas internacionales presenten propuestas de proyectos EDL para la explotación de litio. A principios de noviembre el Gobierno firmó memorándums de entendimiento y confidencialidad con ocho firmas extranjeras seleccionadas.

Acuerdos y desacuerdos

Es el último capítulo de una historia de varios convenios internacionales suscritos por Bolivia con países de Europa y Asia en miras a la explotación industrial del litio, aún pendiente. Uno de los últimos acuerdos, firmado en la gestión de Evo Morales todavía gobernaba, fue con la empresa ACI Systems GmbH, que no se concretó debido a las protestas encabezadas por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) en demanda de mayores beneficios y regalías mineras por la explotación del litio del salar de Uyuni.

Evo Morales calificaría después que ésta fue una de las causas de su salida anticipada de la presidencia. “Fue un golpe por litio”, dijo.

La firma alemana presentó un arbitraje contra Bolivia por la anulación del contrato. Pero en abril, Arce anunció la reanudación de las negociaciones con Alemania para la industrialización de sus reservas de litio.

Para Zuleta, el contrato con la empresa alemana era desventajoso para Bolivia.  “Se establecía en el contrato que se debían entregar 1,8 millones de toneladas anuales de salmuera residual de una calidad específica durante 70años; si por ejemplo Bolivia en ese tiempo descubría una tecnología para desarrollar por cuenta propia, entonces se enfrentaría al grave problema de incumplir el contrato con los alemanes porque cualquier mejora en el proceso primario significaría un desmejoramiento de la calidad de la salmuera para el contrato. Bolivia se había pegado un tiro en el pie desde el inicio”, explica el experto que fue presidente de la YLB durante menos de un mes en 2020.

Comenta que recientemente una comisión de autoridades municipales de Potosí habría viajado a Alemania, a invitación de una empresa, para hablar de litio. “No tienen potestad para tocar el tema porque el litio pertenece al Estado; los recursos estratégicos no son potestad de gobiernos locales”, recalca el experto y apunta que aún queda por resolver la situación con ACI Systems.

En similar etapa se encuentra el acuerdo firmado por Bolivia con una empresa china para producir litio metálico.

Las ocho elegidas

A la última convocatoria de YLB para proyectos pilotos de explotación de litio se presentaron 20 empresas internacionales. Ocho fueron elegidas: las chinas Catl Brunp & Cmoc, Fusion Enertech, Citic Guoan/Crig y TBEA Group; las estadounidenses  EnergyX y Lilac Solutions; la argentina Tecpetrol y la rusa Uranium One Group.

“Las ocho empresas que han sido aceptadas para el proceso piloto tienen muy diferentes tecnologías, y eso es bueno, para probar diferentes maneras de trabajar con la salmuera boliviana. Al final, quizás cuatro o cinco puedan ser elegidas. Muchas son tecnologías relativamente nuevas, por eso es que no hay mucha información sobre los posibles resultados. Pero se debe empezar de una vez, después de 30 años de lamentos”, sostuvo Von Vacano, profesor universitario en EEUU.

Zuleta, sin embargo, observa que de las ocho empresas seleccionadas sólo cuatro reúnen las condiciones. “La convocatoria establecía una experiencia especifica de tres años y sólo cuatro cumplen este requisito”, apunta.

Von Vacano considera que el futuro es promisorio en el tema. “Una de las diferencias de la gestión de Arce es que es mucho más tecnócrata y cosmopolita que las anteriores. Las y los profesionales de YLB están muy bien preparados. Ministros y viceministros en áreas de energía son igualmente capaces. Desde el punto de vista técnico, los salares de Bolivia son recursos tan enormes y ricos que permiten que empresas chinas, rusas, argentinas, o de EEUU puedan trabajar al mismo tiempo. Sería un error fatal dar exclusividad a una sola empresa o a un solo país, porque ahí Bolivia perdería su importancia geopolítica”, dijo el asesor presidencial.

El tren del “boom”

Hay coincidencia general en la urgente necesidad de que Bolivia, dados sus recursos naturales, se convierta el protagonista de la nueva era del litio. 

“Bolivia tiene varias ventajas como el hecho de contar con grandes recursos de litio. aunque no convertidos en reservas todavía. Es el único lugar geográfico del planeta que tiene tanto en un solo sitio, lo que podría acelerar los procesos de producción en tiempo breve siempre y cuando se pueda resolver el problema tecnológico. Si las empresas pueden cumplir su promesa de producir con eficiencia superior al 80% es viable. A partir de ahí se puede planificar procesos de generación de valor agregado.  Se debía haber invertido al inicio de la década en formación profesional para investigar y posesionarnos en el mercado con paso firme, no se ha hecho y estas son las consecuencias”, evalúa Zuleta y plantea la creación de un hub sudamericano para la industrialización del lito en la construcción baterías y vehículos eléctricos. Todo, previo acuerdo nacional todas las partes involucradas.

El futuro ha llegado. El boom del litio es el nuevo reto y depende de las acciones Bolivia ser protagonista o actor de reparto en la “era del litio”.

 

PUNTO DE VISTA 
Juan Carlos Zuleta
Experto en Litio 
“No se ha usado la tecnología que precisa el país”
La situación del litio no es muy halagüeña porque se han cometido muchos errores en la última década.  En mi opinión, no se ha seleccionado la tecnología adecuada lo que ha traído como consecuencia una serie de problemas. Esto se ha traducido en que, hasta la fecha, pese a los montos invertidos y el tiempo transcurrido, Bolivia aún no se ha logrado insertar en el mercado internacional del litio.

Y esto tiene que ver con la calidad del producto que se obtiene en el salar de Uyuni, que es carbonato de litio de grado técnico que tiene una pureza de 98,5%, un 1% por debajo del carbonato de litio grado batería que requiere 99,5%. Este 1% es clave porque garantiza el uso del litio en baterías. Entonces, a la fecha, lo que se hace es producir de manera piloto.

La Planta industrial de carbonato de litio sigue en construcción, con una demora considerable de cerca de dos años: una primera demora atribuible al gobierno de transición y la pandemia de 2020; y una segunda atribuible al gobierno actual porque no olvidemos  que éste  ya ha cumplido un año de gestión.

Uno de los problemas  tiene que ver con que en su momento no se tomaron las previsiones debidas para construir una planta de tratamiento de aguas que debe estar acoplada a esta Planta industrial de carbonato de litio. Hay problemas de deficiencia de agua en la zona.

Cuando estuve de paso por YLB, en esos 23 días en enero de 2020, puse prioridad en este tema, pero encontré una serie de situaciones complicadas como el hecho de que el trabajo de perforación de pozos había sido entregado a otra entidad del Estado, Cofadena, y aparentemente habían problemas en el cumplimiento del contrato. Eso ha hecho que se demore la licitación de la planta de tratamiento de aguas.

Obviamente también hay un problema de política del litio, una camisa de fuerza, en mi opinión, impuesta en la Estrategia nacional de recursos evaporíticos de Bolivia, lanzada en octubre de 2010. Ésta establecía muy claramente que las dos primeras fases de la denominada industrialización del litio (extracción y procesamiento) deberían ser 100% estatales; dejando solamente la fase de transformación  en productos intermedios y acabados a la posibilidad de participación de empresas internacionales. Esta fue desde un inicio una camisa de fuerza que se impuso el propio gobierno incluso más allá de la Constitución Política del Estado, no había necesidad de ser más papistas que el papa.

También hubo un manejo retorico-político del tema y las consecuencias son que a la fecha Bolivia apenas ha logrado alcanzar una producción a nivel piloto de carbonato de litio grado técnico de alrededor de 600 o 700 toneladas al año. En Argentina en 2021 se habrían producido alrededor de 40.000 toneladas  y en Chile, con alrededor de 150.000 toneladas de litio equivalente. Bolivia está a la zaga de los competidores vecinos.

Eso tiene que ver con el tema tecnológico, en Bolivia seguimos usando una tecnología  obsoleta en mi opinión para el  tipo de yacimiento y las condiciones físico climáticas existentes. Esa tecnología requiere mucho sol y poca lluvia y puede ser aplicada en países como Chile o Argentina donde las condiciones físico climaticas determinan tasas más altas de evaporación solar y de precipitación pluvial. Eso no se da en el salar de Uyuni donde llueve cuatro meses al año y es poco probable que se pueda optar por una tecnología basada en la evaporación solar en esas condiciones. Eso hace que nuestra eficiencia sea muy baja; según los últimos cálculos que he realizado, la tasa de recuperación del litio llega sólo al 11%.

El litio  puede cambiar la imagen y el desarrollo nacional. Eso sí, el gobierno no puede seguir siendo tan poco transparente como lo ha sido hasta ahora. Es imperativo llegar a un acuerdo político entre todas las partes involucradas y quiero ser enfático al afirmar que el litio pertenece a todos los bolivianos.
 


Liliana Carrillo V. / Periodista

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