Enfrentamientos en La Paz

Cobardes todos

Para muchos, las ideas se defienden en las calles. Es la consigna del MAS. Ellos tienen claro algo: no tienen miedo al enfrentamiento físico y defienden el proceso, mostrándose bravos.

Ideas
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La Paz - domingo, 22 de enero de 2023 - 5:00

Vivo en un cerro soleado desde donde se ve la residencial zona de Calacoto de La Paz. Pocas veces hay algo con qué entretenerse por allá si se trata de conflictos sociales, lo último fue en 2019. Desde Chasquipampa, Pedregal y zonas como Ovejuyo los pedidos eran de defensa a un exmandatario mientras que las zonas mejor acomodadas, cuando salieron a marchar, lo hicieron para pedir que el entonces presidente renunciará.

Pero el 10 de enero, la clase media volvió a hacer una excepción. Las marchas convocadas para defender la democracia iban a ser simultáneas en varias ciudades. Calacoto tuvo algunas escenas que aportar a una serie de imágenes de violencia que se desataron en todo el país.

Cerca a las 19:30 de ese martes 10 de enero tuve que pasar la zona de conflicto junto a mi hija. Los petardos no dejaban de sonar. Puse los 22 kilos de mi hija sobre mis hombros y caminé a paso vivo para volver a casa a sabiendas de que esas manifestaciones daban para largo.

En días anteriores vi varias publicaciones que llamaban a “defender la democracia”, atribuidas a Luis Fernando Camacho. Todo lo que desató su cuestionada detención. Con todo y mensajes por Facebook y WhatsApp, vi muy pocos manifestantes del grupo de los “defensores de la democracia”. Algunos defendían a Camacho en sus estribillos.

Para mi insólito, si pensamos que el sujeto tiene que responder a la justicia. Para quienes la convocatoria sirvió mejor fue para los grupos de choque del Movimiento al Socialismo (MAS), ellos sí llenaron varias calles. Seguí caminando mientras veía la performance de los movilizados. Violencia por aquí, rostros cubiertos más allá, verborrea y algunas caras de “por favor no me vean, yo no quería venir”.

En un par de cuadras de esta acomodada sección de La Paz, varios cafés se amontonan. Las whiphalas se han vuelto el distintivo del MAS, no digo que esto implique una representación de las personas indígenas porque si fuera el caso ellas y ellos serían los protagonistas; y las banderas de Bolivia se han vuelto distintivo de los sectores pititas. En mi camino vi a dos mujeres con banderas de Bolivia en mano retirándose. ¿Prudentes o cobardes?

Una de ellas dijo a su amiga o familiar: Sí, eran muchos (los del MAS). Mejor era irse ¿Vas a querer un capuchino o un expreso? Fin del tema, están a salvo y se evitan problemas. Otras se quedaron y fueron agredidas con prepotencia.

Alerta. Aquí vamos a tener muchas diferencias. Para muchos las ideas se defienden en las calles. Es la consigna del MAS. Ellos tienen claro algo: No tener miedo al enfrentamiento físico, defender el proceso y mostrarse bravos. Mientras más violento más laureado en el grupo.

Esa violencia quedó en evidencia ante mis ojos y los de cientos de personas gracias a los medios de comunicación en el lugar, pero sobre todo a los mismos transeúntes y militantes de uno y otro bando que mostraron cómo fueron las agresiones.

Ojo por ojo y quedaremos tuertos. Vaya pérdida la que vamos a tener. ¿Cómo se nombra al ultra de izquierda? ¿Fascista? Convengamos que las consignas no se implantan a palos. Ninguna diferencia con la derecha que tanto critican. Algunos responderán que no hay alternativas y que no van a defender su proceso con flores ¿Con balas sí? El grupo del MAS que llegó a la zona Sur de La Paz tenía la venia de la Policía para patear, escupir y lanzar petardos. La justicia no tiene nada que ver con eso.

Pero del otro lado tampoco están libres de pecado y de críticas, porque la clase media no sabe gastar zapatos y muy difícilmente van a dejar sus comodidades para luchar por un “bien común”. El individualismo es la consigna tácita del otro lado y una prueba es ver papeletas en elecciones con varias opciones, todos dispersos, débiles y hasta ingenuos.

En 2019, cientos de personas salieron a las calles, pero apenas lograron un objetivo se volvieron a diluir y en el gobierno de Jeanine pudimos ver que el único norte fue el dinero.

En menor medida y porque las fuerzas no les dan, los “defensores de la democracia” también dieron algunos golpes a los afines del MAS como pasó con una reportera de Abyala en San Miguel. Así como se lee: a golpes buscan entenderse. Bienvenidos a la selva.

A esta altura del trayecto, cerca de la avenida Roma, mis hombros no dan más. Mi hija caminará. En este lugar ya todo es MAS y MAS y más del MAS. Los rostros siguen siendo furibundos. Estamos temporalmente a merced del estado de su humor, pero la marcha, a medida que se aleja de Calacoto, se calma. Felizmente y por un breve momento hasta que nuevamente sean convocados y no por justicia. Justicia es otra cosa y esto sí es venganza.

¿Es el MAS mejor que la derecha racista y discriminadora? Cualquier partido tiene como función gobernar para el 100%. Si nuestra democracia es tan débil es porque tenemos gobernantes solo para militantes (y para unos cuantos fanáticos).

Los familiares de las víctimas de Senkata ¿qué ganan cuando se patea a mujeres con banderas de Bolivia que marchan en San Miguel? Si alguien debe rendir cuentas es la Fiscalía, que tampoco es una instancia en la que se pueda confiar.

La justicia es una y no tiene matices. No se cobra con la sangre de otro grupo ni se usa como bandera de algo siniestro: defiendo mi proceso porque no estoy dispuesto a dejar el poder y lo voy a ostentar cueste lo que cueste.

“Ojo por ojo y quedaremos tuertos. Vaya pérdida la que vamos a tener. ¿Cómo se nombra al ultra de izquierda? ¿Fascista?”.

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