Código penal y reformas constitucionales

Criminólogos tras congreso para proponer políticas

El autor trabaja en un abordaje de la violencia desde la filosofía política y jurídica, la historia, el constitucionalismo y el derecho penal, para concluir en una propuesta criminológica.

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Santa Cruz - domingo, 15 de enero de 2023 - 5:00

Como presidente de la Academia Boliviana de Ciencias Criminológicas (ABOCCRIM), tengo dos tareas fundamentales. La primera, consolidar un plan piloto en Santa Cruz de la Sierra, entre ABOCCRIM y universidades, para promover la investigación en las ciencias criminológicas, que pasan por un congreso nacional y debe concluir con propuestas de políticas públicas para los concejos municipales, asamblea departamental y la nacional: allí finaliza mi periodo de presidente; otro esfuerzo será llevar ese plan a toda Bolivia. Este plan incluye identificar a los profesores de criminología, medicina legal –y todas las materias que se imparten y se relacionan– como también a quienes elaboraron tesis de licenciatura o postgrado vinculadas a la criminología para invitarlos a integrarse a ABOCCRIM.

Simultáneamente, y en segundo lugar, estoy encarando lo que considero mi mayor investigación (no por la cantidad, sino más bien por su exquisita complejidad y reto), un abordaje de la violencia desde la filosofía política y jurídica, la historia, el constitucionalismo y el derecho penal, para concluir en una propuesta criminológica preñada de realismo latinoamericano y contextualizado en la crisis mundial; y, una vez concluida, abocarme a otra aventura: la propuesta de un nuevo código penal y la necesidad de reformas constitucionales y de políticas públicas que encaren desde otra perspectiva la violencia, ubicado en el momento histórico en que vive el mundo y nuestra región, proyectado al futuro.

Concluido esto, y si el cosmos sigue conspirando en mi favor, encararé mi manual de criminología. Esto puede llevarme cerca de una década.

Desde una visión criminológica, a Bolivia no se la puede aislar de la profunda crisis que el mundo vive desde hace varios años. La transición del unipolarismo al multipolarismo ha ocasionado una magnificación perversa de la ideología de la guerra, que transversaliza las ideologías políticas, que además no se han actualizado o reinventado o adecuado al momento vivido y menos a los ya más de 200 años de democracia (en el mundo occidental) y de otras formas de gobiernos (reinados, sultanatos, partidos únicos, etcétera). La ideología de la guerra lleva a la eliminación del enemigo: si no estás conmigo estas en mi contra y debo eliminarte.

Esta concepción perversa del enemigo produce un profundo debilitamiento de la institucionalidad estatal, con sus contagios en la no estatal y en las individualidades, y viceversa, creando círculos viciosos. Trump y la toma del legislativo o el cierre del parlamento por Castillo son expresiones de la ideología de la guerra que transversaliza la ideología política: se asemejan. La institucionalidad ya no satisface las necesidades y se acercan a la calidad de Estado fallido, generando un caldo de cultivo para la violencia e intolerancia, las mismas que ya se han convertido en valor y no en lo que es: un antivalor. Soy lo que somos.

Por otro lado, el conocido criminólogo Ramiro Llanos (profesor de criminología y exdirector de penitenciarías) señala que mi persona subió la cordillera para unir oriente y occidente, desde la criminología. Creo que es producto de una vieja amistad, la misma que surge en los encuentros de criminología que se realizaron en La Paz en los años 90. Ha llegado a decir que en dichos eventos participaba quien representaba a la vieja criminología (un pionero como lo fue don Huascar Cajías) y la nueva generación crítica, en alusión a mi persona.

Claro, Ramiro también pertenece a una generación de criminólogos que nos integramos en los años 90 al quehacer académico y yo era el único cambita que participaba en esos quehaceres. También el presenció nuestro accionar con el tema de la Granja de Espejos (centros de reclusión policial que denuncié por los homicidios y vejámenes que en ellos –Espejos, Miguillas y Chimoré– se hacían); y cada vez que yo publicaba algún libro sobre criminología, él me pedía conversarlo después de haberlo leído.

En estos últimos años, Ramiro tiene conocimiento de mis libros publicados fuera del país, como la primera edición de Discriminación. Lo que Michel Foucault no dijo del racismo (en 5 idiomas), la 2da edición de Granja de Espejos. ¿Aberración jurídica o lucha de clases? (en 6 idiomas) y la 2da edición aumentada de mis primeros 6 libros. También conoce de la 2da edición aumentada de Discriminación... y ya en 7 idiomas.

Aunque creo que las dos razones principales de su generosa afirmación son: haber creado el espacio para la ABOCCRIM, que presido (y no por ser de mi creación) y en la que él y muchos de detrás de la cordillera, la integran, no sólo cruceños; y, porque en ABOCCRIM se ha socializado la convocatoria para presentar trabajos sobre la “criminología del sur”, lanzada por la Universidad de Florencia, Italia, y en la que me señalan como uno de los cinco referentes latinoamericanos, creo que inmerecidamente porque no me considero de la altura de mi maestro Raúl Eugenio Zaffaroni, citado en primer lugar.

Y, por otro lado, gratamente sorprendido de haber recibido el doctor honoris causa por la UCEBOL, que deduzco fue por los trabajos y la investigación realizada sobre criminología durante los años 90, como de estos últimos 5 años. Viniendo de una familia muy humilde económicamente, he recibido mucho y soy muy agradecido. Y soy tan chichudo que el acto coincidió con el día internacional de los Derechos Humanos, que siempre ha sido mi norte de vida.

Creo que el haberme alejado de la vida política (2016), permitió reencontrarme con la criminología y he vuelto a producir, a reflexionar con lo viejo producido en una visión de autocrítica; y, tengo inmensa hambre de producir en esta última etapa de mi vida (con mis casi 64 años), en tanto tenga vida, obvio.

“Concluido esto, y si el cosmos sigue conspirando en mi favor, encararé mi manual de criminología. Esto puede llevarme cerca de una década”.

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