Entrevista

Democracia radicalizada vs. democracia institucional

Walter Guevara Anaya describe el ataque de la llamada democracia radicalizada contra la democracia institucional y habla de la “idea de la democracia” y cómo se aplicaron estas ideas sobre democracia en el país. Dice que Cuba encontró en Evo Morales al caudillo perfecto para instrumentalizar esta radicalización.

Ideas
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La Paz - domingo, 14 de agosto de 2022 - 5:00

Walter Guevara Anaya, consultor en desarrollo democrático y especialista en análisis de ideas, está impartiendo una cátedra rectoral en la UMSA sobre los tipos de democracia, y dentro de ellos, lo que llama la democracia radicalizada.

Guevara plantea dos proyectos de democracia, uno que no acaba de nacer y otro creado solamente para matar al primero. El que no acaba de nacer se puede llamar democracia institucional y el que lo está matando es la democracia radicalizada.

La democracia es un proyecto en marcha, dice el analista, no es un producto que haya sido acabado en ninguna parte ni en ningún tiempo. Hay varias formas de democracia, cada una adaptada a una determinada sociedad. Todas cumplen un mismo propósito: la democracia sirve para que un pueblo numeroso resuelva de manera pacífica sus diferencias sobre cuestiones que son de peso para toda la colectividad, como la elaboración de leyes, la determinación de políticas públicas, la selección de los gobernantes y las grandes cuestiones de la guerra y de la paz.

Página Siete conversó con Walter Guevara para conocer su idea de estos dos tipos de democracia y cómo se han manifestado, y se manifiestan, en la política boliviana.

¿Qué significa democracia radicalizada?

El origen son estos dos autores, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, habría que preguntarles a ellos, pero no es difícil imaginarse; en el momento en que tambaleaba la Unión Soviética, la idea central fue no esperar la transición, como dice Marx, de la democracia burguesa hasta que las condiciones estén dadas para la revolución comunista, y su idea es “ahí están las democracias, ¿para qué vamos a esperar?, están debilitadas”. Entonces, el término que acuñaron para esta toma, para esta infiltración parasitaria de las instituciones democráticas mediante un caudillo populista, lo bautizaron como la democracia radicalizada.

Eso sería lo opuesto a la democracia institucional, como usted la llama.

Ese concepto es mío y hubiese sido muy complicado hablar de democracia representativa, democracia liberal, democracia esto o aquello; entonces decido usar una etiqueta para lo que no es democracia radicalizada, para las democracias que son el blanco de... que son aquello contra lo que... a ese objeto de la radicalización he llamado democracia institucional, por la sencilla razón de que una democracia de verdad gira en torno a instituciones.

¿Cuántos tipos de democracia hay?

En esta cátedra habló José Luis Exeni, que conoce de estos temas, e hizo varios trucos retóricos para disimular el ataque de la democracia radicalizada y uno que usó es que hay más de 520 tipos de democracia, o 520 adjetivaciones de la democracia, apoyándose en Boaventura de Sousa Santos, que habla de una “generosa amplitud de democracias”.

La respuesta es clara, yo hablo de la idea de la democracia y no sobre las prácticas que empíricamente se encuentran en la ciencia política, en la sociología y en la historia. A nivel de análisis de ideas en tiempos modernos, dejando a Roma y Grecia fuera, hay tres ideas de democracia; la primera es contable y agregativa, porque cuentas votos y eso determina políticas y gobernantes.

Una segunda idea es la del alemán Jürgen Habermas, que la democracia es un proceso deliberativo en el que actores calificados para una deliberación racional emprenden un diálogo sobre qué se debe hacer y quiénes deben ser los gobernantes; y después de un intenso debate llegan a una decisión; no es numérica, es dialogal, deliberativa.

Y la tercera, yo digo supuesta definición de democracia, es de la de Chantal Mouffe, lo que ella llama la democracia agónica. La idea central es que la democracia sucede, se constituye, vive exclusivamente en el momento en que hay una pugna entre contrarios; si es que hay una tregua, un acuerdo, un pacto o una reconciliación, deja de haber democracia, para Mouffe. Es el momento bélico en el que la democracia surge instantáneamente. En esta idea de democracia agónica, para distinguirla de la guerra de verdad, hay un marco de la pugna en que los adversarios se ponen de acuerdo en respetar. Pero ese marco es enorme y flexible, uno que otro Bakovic, uno que otro Aramayo... qué más da; todo vale, guerra sucia, y la ética mira de palco todo esto.

La justicia es el derecho del más fuerte.

¿Y quién es el más fuerte?

Una pregunta de fondo y la respuesta es sencilla, es el que puede armar una correlación de fuerzas que le favorezca. Radicalizar es agarrar la democracia en el estado en que está y convertirla a este proceso de pugna y después, cuando tienes la correlación de fuerzas que te favorece, llevar eso donde quieras. “Vamos a poner de pie lo que estaba de cabeza”; “hay una élite decadente que se agarra toda la riqueza, porque quien debe estar arriba es el pueblo humilde, la mayoría”. “Vamos a invertir los valores de los de arriba, la educación, formación y competencia abajo; y los ineptos arriba”.

La idea de democracia agónica es un término médico que precede a la muerte, pero aunque Mouffe no se haya dado cuenta, es bien aplicado porque en esta lucha hay unos que ganan y otros que pierden.

¿Hasta antes de 2006, cuando asume Evo Morales, había una democracia institucional en Bolivia y luego se instaló una democracia radicalizada?

Esa es una pregunta sobre la historia de la democracia. La democracia se fundó en 1825, con las ideas liberales de Bolívar, era elitista (...). Saltaremos hasta el 52, cuando se decreta el voto universal, el desafío para esa democracia ampliada era crear ciudadanos y la gran falla del MNR es que los trató como rebaño. Con el pasar de las décadas ese gesto (el voto) comenzó a adquirir un significado, a tal punto que los que hoy votan están eligiendo, que no era el caso en la primera elección del MNR.

Luego de las dictaduras, Siles Suazo es elegido en el Congreso. La elección de 1985 es ya competitiva, con la elección de Víctor Paz. La democracia pactada.

Ese sistema de partidos fue auspicioso, pero estos actores se excedieron en los ataques mutuos. Eso fue llevando a un cansancio del electorado, que rechazaba no solo a los políticos, sino a la política.

Para el 2005, cuando gana Evo Morales, el electorado rechazó lo que fue la etapa más liberal, constructiva y más institucional de la democracia boliviana. Hubo una confusión innecesaria de esa democracia pactada con el neoliberalismo económico, no son hermanos siameses, puede haber una democracia liberal y representativa con un sistema económico diferente.

Evo, un plebeyo, fue elegido por voto popular, confiable y transparente, pero detrás de eso había un proyecto que no era ideológico, había un proyecto geopolítico, me refiero a Cuba. Aislada por décadas por EEUU, Cuba ha recurrido a todo lo que ha podido para reducir ese aislamiento. Hasta que dio con la idea de Chantal Mouffe: “esta es la nuestra, debemos tener un caudillo propio, radicalizar la democracia y convertir país tras país, si no en un aliado íntimo, por lo menos alguien que reduzca ese aislamiento”. No lo hicieron para avanzar la causa del socialismo, no fue ideológico, fue geopolítico y tuvieron un éxito brutal.

¿Y la ola izquierdista en América Latina, va por ahí?

Esos gobiernos supuestamente de derecha, tipo Bolsonaro, son populismos de derecha, es Le Pen en Francia y Trump en EEUU. La derecha se dio cuenta de que había esta estrategia. El asesor de Trump hace lo mismo, radicaliza la democracia, pero con un objetivo diferente. No estamos hablando de una derecha liberal; Banzer y Tuto lo intentaron, una derecha democrática, pero estos otros son las autocracias neopopulistas de una supuesta derecha. Se ha polarizado el escenario en América Latina, la democracia liberal representativa ha quedado atrás y la pugna se da ahora entre la izquierda populista y la derecha populista. La verdadera democracia quedó atrás. En Chile hay muchas tendencias para seguir el guion de Mouffe, se dice que Boric es admirador de García Linera.

¿Evo Morales instauró la democracia radicalizada en Bolivia?

Evo fue el instrumento. Cuba buscó varios candidatos y uno de ellos fue Jaime Paz y el MIR, pero ese MIR era demasiado democrático, liberal y tibio. Entonces cultivaron a Evo desde que era dirigente cocalero en el Chapare; por décadas lo han capacitado, lo llevaron a Cuba una infinidad de veces, lo han armado para su propósito y le han armado su estado mayor, donde su jefe fue Álvaro García Linera, que resultó ser un magnífico comandante de ese estado mayor de Evo. Fue el que armó todo para el proyecto geopolítico de Cuba.

Ese proyecto tiene otros brazos, como el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla. Los cubanos están jugando geopolítica de una manera brillante y han logrado reducir el aislamiento de EEUU. A ellos poco o nada les importa la cuestión ideológica en Bolivia. Este proceso usa a la democracia, se autodenomina democracia lo que en realidad es un proceso de tránsito hacia una autocracia neopopulista y Evo ha sido el ariete de eso, el que tenía el atractivo de masas, tenía la persistencia, las agallas.

Ese proyecto geopolítico teledirigido desde La Habana ha tenido mucho arraigo en Bolivia porque la política democrática es muy deficiente; hay victimismo, prebendalismo, rentismo, en todas las clases sociales. Esta democracia radicalizada tiene un terreno más fértil acá. La democracia pactada fue a contrapelo, esa etapa de 1985 a 2005 fue a contrapelo de la cultura democrática dominante y en 2005 ese resorte saltó y nos trajo 20 años de Evo y de populismo autocrático.

Evo no fue el genial estratega, hubo un guion filosófico brillante; Álvaro y su entorno de izquierdistas desplazados que captaron la idea, encontraron su caudillo y lo lanzaron al estrellato.

Comentaba que en su texto para la cátedra no incluyó el papel de la oposición: ¿cuál es ese papel?

Hay tres importantes cegueras, o impedimentos que dejan a la oposición en el estado lastimero, raquítico y marginal en que se encuentra ahora, y además útil para el proyecto autocrático porque lo legitima, les permite decir que ésta es una democracia porque hay oposición.

Uno de los tres taparrabos del régimen actual es la falsa democracia, el otro es el falso indigenismo, porque de indigenista no tiene nada; y el otro es el falso socialismo.

Esa oposición no acaba de tragar lo que ha sucedido. Ha sucedido, puede que no te guste, pero Bolivia ya no es lo que era antes del 2005, la democracia radicalizada ha cambiado la realidad económica, política y social del país. Algunas cosas maravillosamente buenas, como una mayor inclusión; en otras espantosamente dañinas, como el desperdicio, el fraude, o el reforzar los rasgos más odiosos de la cultura democrática. Pero es otro país.

En la oposición hay algunos que creen que es una pesadilla y que van a despertar en 2005, o mejor en 1985, con el doctor Paz y Bolivia volverá a ser lo que ellos querían. Es una venda que tienen en los ojos y los que se han dado cuenta de lo que ha pasado no lo procesan, no lo digieren, y no tienen una crítica profunda.

Con esa oposición, el MAS está feliz y una de las vendas que tienen en los ojos es el origen de las ideas de democracia. Una idea que ha cambiado el mundo fue la lucha de clases, nadie puede negar que esa idea de un filósofo de gabinete ha cambiado el mundo. En Bolivia, la idea de la alianza de clases que pensó mi padre (Walter Guevara Arze) ha tenido una gran influencia; la idea del entronque histórico de Jaime Paz también; y esta idea del proceso de cambio está teniendo una gran influencia y la oposición no estudia sus raíces, sus orígenes y alcances, porque está tan espantada de lo que le ha pasado, que no se puede esperar mucho de ellos.

Mi artículo es una contribución para que abran los ojos con respecto al origen de esa idea, la democracia radicalizada que está detrás del proceso de cambio es una idea política que ha tenido y sigue teniendo una influencia enorme.

Eso les tapa los ojos, no aceptar lo que ha pasado y no poder ver de dónde vino. Es una lágrima esa oposición. No tienen la idea de que, bajo esta concepción bélica, todo se trata de una guerra en la que pueden perder. Chantal Mouffe lo dice claramente, se trata de que nosotros ganemos, porque lo que se está planteando es que se trata del derecho del más fuerte. Gobernar es el derecho del más fuerte, la justicia es el derecho del más fuerte, y el más fuerte es el que arma esa correlación de fuerzas; ¿y quién la arma?, pues el que la arma y de repente el 2019 se armó un entramado de correlación de fuerzas que tumbó a Evo, y el MAS admite que ese entramado de fuerzas superior puede derrotarlo. Entonces está en una guerra total contra que suceda eso y la oposición no tiene idea de que lo que tiene que hacer es armar una correlación de fuerzas opuesta. Hacen falta ideas.

“Los proponentes de la democracia agónica la entienden como un campo de batalla en el que los contendientes deben imponer su voluntad los unos sobre los otros”.
La democracia institucional se debe comportar como si fuera un juego diseñado para que todos los jugadores aprendan a competir dentro de reglas respetadas por todos”.
Radicalizar es convertir la democracia en un proceso de pugna y con la correlación de fuerzas después llevar eso donde quieras.
Evo fue el instrumento. Cuba buscó varios candidatos y uno de ellos fue Jaime Paz y el MIR, pero ese MIR era demasiado tibio.
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