Cuantificación natural

Discurrimiento de aguas del Silala a Chile

El autor plantea que se deben desmantelar las canalizaciones artificiales de la manera más profesional para evitar reclamos de Chile.

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La Paz - domingo, 15 de enero de 2023 - 5:00

Ante el hecho consumado luego del dictamen de la CIJ, y lo aceptado por ambos países, Bolivia deberá proceder a ejercer sus derechos sin afectar los intereses de Chile, desmantelando todas las canalizaciones artificiales hechas por la empresa de ferrocarril chilena con el fin de establecer de forma factual y precisa cuál el caudal de agua de los manantiales de Silala que fluiría hacia Chile sin la existencia tales obras de canalización, de distinto nivel de sofisticación técnica llevadas a cabo en el último siglo.

Una vez establecido tal hecho, no basado en suposiciones, negociar con Chile la venta de todo el caudal adicional que pudiera obtenerse reponiendo e incluso mejorando las obras de la empresa The Antofagasta (Chili)- Bolivia Railway Co. Ltd. y que por derecho le correspondería a Bolivia. A Chile le interesaría el poder obtener un mayor caudal de agua, mientras el país no encuentre usos para dichas aguas (la parte que le correspondiera) en su propio territorio. De lo contrario el país no estaría asumiendo responsablemente la defensa de sus intereses

¿Cuál la fuerza de la necesidad de ejercer tal acción? La misma está basada, por un lado, en el antecedente histórico que constituye la concesión otorgada por la Prefectura de Potosí ante la solicitud del 20 de julio del año 1908 por la empresa anglo-chilena The Antofagasta (Chili)-Bolivia Railway a esa entidad para la concesión de la utilización de las “vertientes” del Silala, la cual señala en sus partes pertinentes: “... existen unas vertientes que forman el rio Siloli, que corren en territorio chileno. Dichas vertientes, no muy abundantes brotan en terreno completamente erial (...) haciendo obras de captación y canalización , podrían utilizarse dichas vertientes aunque a un costo crecido la ampliación de su linea...”.

Tal antecedente obviamente crea muchas dudas sobre la importancia del caudal de los manantiales del Silala que pudieran fluir naturalmente hacia territorio chileno, si realmente hubiera sido tan importante el flujo natural, ¿por qué la empresa de ferrocarril tuvo la necesidad de efectuar la solicitud de una concesión para el aprovechamiento de las vertientes del Silala?, si tan solo un porcentaje muy bajo del caudal fue habría sido incrementado el flujo del agua, según las estimaciones de Instituto de Hidráulica Danés, duda histórica que además se apoya en la inexistencia de pruebas factuales, como fotografías, y mediciones del caudal del flujo natural de las vertientes del Silala del año 1908, que fluía hacia Chile, antes del inicio de las obras de canalización en dicho año.

Por otro lado, la envergadura de las obras llevadas a cabo para la captación y canalización de las aguas llevadas a cabo por la empresa de ferrocarriles durante la vigencia de su contrato, varía en su grado de complejidad o sofisticación, de acuerdo al periodo en que éstas fueron realizadas, lo que refuerza el convencimiento de la razón por la cual se solicitó tal concesión de las aguas del Silala, si dichas aguas eran un rio exclusivamente de curso natural.

Los trabajos de canalización que comprenden un recorrido de 2.500 metros hasta llegar a una toma o pequeña represa con capacidad de 11.000 metros cúbicos (represa ampliada por la citada empresa el año 1913), de la cual sale una cañería hasta llegar a 10 kilómetros en territorio chileno. En los trechos iniciales se puede observar obras de canalización más rudimentarias, de piedra, cal y concreto; luego existen otros tramos en los que la canalización es de concreto armado y finalmente existen sectores en los cuales la canalización se efectúa a través de la conexión de tuberías, todos constatados por la empresa Ductec a través de innumerables visitas, inspecciones y estudios a detalle a toda el área que comprenden los manantiales del Silala.

A lo anterior hay que añadir estos otros hechos: que la cuenca del Silala, al estar compuesta por 94 vertientes u ojos de agua distribuidas en una amplia área, hace poco probable que un alto porcentaje del caudal de agua siga un solo curso y no se insuma antes de llegar a territorio chileno; y por otro lado, las aguas del Silala por la misma permeabilidad del terreno, la topografía (gradiente) y tan largo trecho de recorrido que deben transitar, hace muy difícil presumir que por un simple proceso de derrame a campo traviesa la mayoría del caudal originado en los bofedales termine en territorio chileno.

Asimismo, importancia de los canales y cañerías construidos e instalados es que al tener un lecho (piso), impiden eliminar la posibilidad que el agua se insuma en el terreno.

La tarea de desmantelamiento de todos los trabajos de captación y canalización artificiales llevados a cabo exclusivamente por la empresa The Antofagasta (Chili)-Bolivia Railway debería llevarse a cabo con la mayor responsabilidad y profesionalismo, contratando incluso la supervisión de una empresa internacional especializada en cuidado del medio ambiente en este tema específico, que pueda dar fe del trabajo a fin de evitar cualquier reclamo de parte de Chile, país que de todas maneras ha actuado con una doble moral, cabe recordar cómo procedió con el rio Lauca.

Es importante recordar que ante la reiterada inexistencia de voluntad del gobierno chileno de llegar a una solución, luego de conformadas dos comisiones entre las cancillerías de ambos paises y llevadas a cabo múltiples reuniones a partir de septiembre de 2001, sin ningún éxito, dentro las cuales el gobierno boliviano propuso al chileno como una solución la realización de arbitraje para resolver este diferendo, planteamiento rechazado por Chile, conociendo también como resultado de sus propias gestiones cual la posición obstruccionista del gobierno de Chile, la empresa Ductec , antes de que se le revirtiera su concesión, solicitó al gobierno de Bolivia la autorización para desmantelar las obras de conducción y canalización de las vertientes del Silala en dos oportunidades, abril de 2001 y octubre de 2001, sin haber podido obtener una aprobación del gobierno,

El proceso de negociación referente a los manantiales del Silala, iniciado a partir de la decisión soberana del gobierno boliviano el año 1997 de dejar sin efecto la concesión de 1908, continuada en 1990 con el llamamiento a una licitación y posterior adjudicación de una nueva concesión, permitió a Bolivia tomar la iniciativa para lograr una solución, camino que debió haberse seguido de manera persistente con la misma dirección, estando ya Chile en una posición defensiva, sin propuestas más que la protesta, hubiera podido haberse resuelto este diferendo aproximadamente 20 años atrás, con Bolivia obteniendo, por tantos años, importantes recursos para el país y Potosí.

“A Chile le interesaría el poder obtener un mayor caudal de agua, mientras el país no encuentre usos para dichas aguas”.

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