Matasuegra

El arte de hacerse al opa

El contexto político determinó la movida política que recorrió el censo dos años, ya que al MAS no le conviene que los resultados del censo agiten el avispero, escribe el autor.

Ideas
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La Paz - domingo, 13 de noviembre de 2022 - 5:00

El gobierno del presidente Luis Arce aseguró que el censo iba a realizarse en 2022. De hecho, el entonces presidente del INE, Humberto Arandia, declaró que el censo estaba garantizado, lo cual quizá le costó el cargo, porque poco después renunció de manera inesperada aduciendo problemas de salud. Y ahí cambió el discurso.

Resulta que no solo era imposible realizar el censo este año, sino que tampoco se podrá en 2023, y se prevé que, con la buena voluntad del gobierno y el INE, el censo se llevará a cabo en 2024, claro que, como dice el adlátere Hugo Moldiz, toda declaración del presidente Arce debe ser considerada en un contexto y tiempo determinado, vale decir que, si él declaró que se podía hacer el censo en 2022, es porque en ese entonces sí se podía realizar en el año mencionado, pero que las cosas cambiaron. Pues bien, siguiendo la lógica moldiana, que el presidente Arce anuncie censo para 2024 no es garantía de que efectivamente se realice en ese año, porque el contexto puede cambiar.

De hecho, el contexto político es muy cambiante y eso es lo que determinó la movida política que recorrió el censo dos años, ya que al MAS no le conviene que los resultados del censo agiten el avispero, pues una reconfiguración de curules asignados por departamento, además que la reasignación de recursos puede rediseñar el tablero en el cual se está jugando la disputa del poder de cara a 2025. Vale decir que no es políticamente conveniente para el MAS que los resultados censales se conozcan y apliquen antes de las elecciones generales del Bicentenario.

Y quizá la orden vino del jefazo, aunque los brotes de rebeldía y autonomía que está mostrando Luchito no hagan pensar en tal situación. Lo que ocurre es que Luchito se está desvirgando políticamente, y claro, la orden del jefazo le abrió los ojos, le hizo caer en cuenta que él mismo se vería perjudicado si los datos del censo se conocieran antes de las elecciones, si decide ser candidato en 2025, claro.

Y según el máximo ata cordones, Héctor Arce, la suerte ya ha sido echada: Lucho y David volverán a candidatear, aunque no se sabe si en ese orden o si el binomio también entrará en pugna electoral.

Pero claro, el presidente evitó hablar sobre esos temas en su informe de gestión. Leyó durante horas los informes enviados por cada repartición del Estado. Obviamente, solo leyó lo bueno, o solo le enviaron eso; el caso es que tras escuchar ese informe muchos quedamos con la sensación de que vivimos en una Suiza grande o que Luchito vive en la Luna y lo que sabe de este planeta y este país se lo cuentan.

El censo ni lo mencionó, pese a que este detallito le está generando la peor crisis desde que asumió la presidencia. ¿Cree acaso que con ignorar el fuego las llamas se apagan? ¿O acaso sigue la escuela evista y opta por el ninguneo, el menosprecio? Pues no debería olvidarse que Evo tuvo que salir huyendo por menospreciar al movimiento ciudadano que reclamaba por el fraude cometido en 2019.

Su silencio solo hace evidente su necedad. Santa Cruz resiste, pese a todo, y ojalá pueda resistir lo suficiente. Mucho dependerá de las otras regiones, pues la lucha debe ser nacional, ya que solo así el gobierno comprenderá que tiene que sentarse a negociar de manera honesta y humilde, pues haber ganado las elecciones no los convierte en dueños del país, sino en servidores del pueblo, y pueblo somos todos.

Eso debería entenderlo el ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, quien pese a la cartera que ocupa, actúa como vulgar barra brava y lejos de generar espacios de diálogo o de intentar ponerse en los zapatos de quienes protestan, organiza grupos de choque para alentar al confrontación y violencia, sin contar el vergonzoso espectáculo que dio en la Asamblea Legislativa, donde incluso llevó un megáfono para “alentar” a Luchito. Este ministro cree que la Asamblea es la tribuna de cualquier cancha y se comporta como un hincha furibundo. No es de extrañar, entonces, que ese carácter violento y autoritario se traslade a las calles en forma de hordas.

Montaño distrajo y causó risa. Choquehuanca también, quien esta vez decidió estrellarse contra el Metaverso y las redes, que, según él, constituyen la “recolonización 2.0” (si esto fuera meme, en esta parte aparecería: “del creador del sexo de las piedras y leer las arrugas de los abuelos...”).

Chistoso el vice, ocurrente como siempre, pintoresco, folklórico podríamos decir, ese picantito que necesitamos para no sentirnos tan suizos, ¿no?

Pero distracciones al fin, porque el presi se dedicó a lo suyo, leyó y leyó todo lo bueno que le informaron por escrito. Del censo ni hablar. Ejerció el viejo arte de hacerse al opa.

El problema es que de tanto simular opería, pueda quedar inscrito así en el imaginario popular, y de ahí ya no se puede salir. Si el pueblo te cree opa, ni vuelta que dar, así lo pondrán en tú lápida. Por eso, ese viejo arte debe ser usado con medida y en ocasiones especiales, y no se recomienda hacerlo cuando tiene un incendio al frente, cuando tus pestañas se están chamuscando y ni así aceptas que el fuego podría quemarte. Total, si quieres quemarte, allá tú, pero en el caso del presidente, su tozudez puede hacernos arder a todos. No es momento de jugar al opa, Luchito.

“Edgar Montaño actúa como vulgar barra brava y lejos de generar espacios de diálogo o de intentar ponerse en los zapatos de quienes protestan, organiza grupos de choque”-

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