Imperios andinos

El solisticio de invierno
y las especulaciones

Por razones académicas y políticas, lamentablemente poco o nada se sabe sobre los legados de los imperios tiwanacota e inca, explica el autor.

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La Paz - domingo, 19 de junio de 2022 - 5:00

Cada año se realizan en Bolivia y en los países andinos celebraciones en torno al fenómeno solar llamado solisticio de invierno, que cae esta vez el próximo martes 21 de junio. El solisticio de verano se celebra el 21 de diciembre Todas las culturas y tribus del norte y del sur del mundo, desde edades tempranas, los han celebrado. El nombre solisticio viene del latín sol y sistere, permanecer quieto. El solisticio de invierno marca la máxima incidencia de los rayos del sol sobre el polo sur y la mínima sobre el ecuador, puesto que el eje de la tierra se encuentra inclinado respecto a su órbita alrededor del sol.

Para el mundo aimara, la fiesta del Willka Kuti, o “retorno del sol”, se celebra el 21 de junio en particular en la sede del imperio de Tiwanacu en el templo de Kalasasaya. Para miles de turistas de Bolivia y del extranjero que se congregan ese día en el templo significa ser bendecidos por los primeros rayos del dios sol, del dios inti (inti significa sol en el idioma pukina, la lengua del imperio Tiwanacota). Ese día se celebra también el cambio del ciclo agrícola en las comunidades del altiplano, de los valles y en algunas partes del trópico.

En el mundo de los incas al solisticio de invierno se lo denomina la fiesta del Inti Raymi o fiesta del sol, que marca el año nuevo del imperio. Los emperadores hablaban inicialmente el idioma pukina porque ellos eran originarios de Tiwanacu y su fiesta principal era desde entonces el Inti Raymi en honor del dios sol.

En Machu Pichu, la piedra tallada llamada en quechua Intihuatana significa piedra para atar al sol, o para que no se escape. Esta piedra existía en todas las poblaciones del incario en honor al dios Inti. Los colonizadores españoles terminaron por destruirlas hasta 1572 con el fin de eliminar el culto al dios sol. Solo podía existir el culto al cristianismo.

Antes, los incas destruían símbolos religiosos de los pueblos conquistados. Actualmente, desde hace algunas décadas, el Wilka Kuti y el Inti Raymi son fechas para celebrar todo tipo de actos políticos y religiosos supuestamente “ancestrales”. Algunos políticos aprovechan estas fechas para celebrar sus matrimonios, cumpleaños y para hacerse bendecir por el sol y por amautas indígenas. En algunas culturas y tribus de la antigüedad o contemporáneas, la celebración de estas fiestas venía precedida por algunos sacrificios personales y sociales, como la abstención del sexo, de comer carne y de tomar alcohol durante 40 días y otras costumbres.

Las fiestas del Inti Raymi, celebradas por los emperadores cada 21 de junio en el Cusco, eran diferentes a las actuales. En ese tiempo se congregaban todos los curacas del imperio en la ciudad del Cusco, la capital del Tawantinsuyu. En ese momento, además de los actos religiosos, los curacas entregaban al emperador diferentes regalos para él y su familia y el Inca, en retribución, les regalaba miles de yanaconas hombres y mujeres, capturados por el ejército en los pueblos periféricos conquistados.

Cuando el Inca entregaba los cautivos a los curacas, aquellos se volvían yanaconas, es decir, esclavos de los curacas. Algunos curacas recibían 100 yanaconas, hombres y mujeres, mientras que otros 200, 300 o más, según sus méritos. Los curacas solían tener más hijos con las mujeres yanaconas para tener más mano de obra para el trabajo (ver mi libro Economía y sociedad del imperio Inca, en Amazon).

Los curacas enviaban a los yanaconas a diversos lugares donde tenían tierras de labranza. Muchos fueron enviados al valle de Cochabamba, donde cultivaban maíz para alimentar al ejército y a la sociedad. Varios pueblos actuales de ese valle llevan nombres de origen puquina, aymara o quechua.

Antes de los incas, los emperadores tiwanacotas hacían lo mismo. Regalaban los yanaconas conquistados a los nobles tiwanacotas y éstos a su vez los mandaban a diferentes lugares para cultivar las tierras. Muchos fueron enviados al valle de Cochabamba, donde había tierras fértiles para cultivar maíz. Es por eso que muchas zonas llevan nombres puquinas como Ayopaya, Tiquipaya, Tupuraya, Omereque, Tiraque. También llevaban nombres que terminaban en chi, como Cotapachi en Quillacollo, o Sopocachi y Achacachi en La Paz.

Los yanaconas distribuidos por los incas no eran utilizados en la pequeña agricultura. Una gran parte se dedicaba a la minería, metalurgia y ganadería, otras grandes actividades productivas de nuestros antepasados. Gracias a ese trabajo, los ingenieros mineros y metalúrgicos de estos imperios lograron producir herramientas de bronce para aumentar la producción agrícola. Los campesinos de Tiwanacu y del incario cultivaban papa y maíz con arados de bronce, más productivos que las herramientas de madera y de piedra. Por eso Tiwanacu fue la primera civilización de América en acceder a la edad del bronce, seguida por los incas.

Lamentablemente poco o nada sobre los legados de los imperios Tiwanacota e Inca. En estas cuatro últimas décadas el oscurantismo casi total cayó sobre nuestras universidades y facultades. Existen razones académicas y políticas por las que no se conocen muchos aspectos de nuestros imperios.

Una de ellas es que llegó de manera aplastante la teoría funcionalista –o “culturalista”– por la cual en el estudio del pasado solo se deben tomar en cuenta a algunos aspectos culturales como los idiomas, algunas costumbres, las cosmovisiones, las comunidades campesinas y se ignoran otras actividades productivas importantes. De ahí que se atribuye gran importancia en Bolivia a algunas costumbres como la sexualidad, la vida en las pequeñas comunidades campesinas, la religión, las razas y las etnias, la naturaleza y la religión.

“Los emperadores hablaban el idioma pukina porque ellos eran originarios de Tiwanacu y su fiesta principal era desde entonces el Inti Raymi en honor del dios sol”.
“Los emperadores hablaban el idioma pukina porque ellos eran originarios de Tiwanacu y su fiesta principal era desde entonces el Inti Raymi en honor del dios sol”.

Bernardo Corro Barrientos / Doctor en Economía y máster en Antropología

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