Sobre el Sergeomin y la Comibol

Industrialización y minería

El país requiere una minería responsable, planificada, tecnificada, racional, con financiamiento, eficiente, rentable y con responsabilidad social y ambiental, dice el autor.

Ideas
La Paz - domingo, 31 de julio de 2022 - 5:00

Las pasadas semanas se conocieron algunos criterios referidos a la minería, que nos mueven a comentarlos. El primero: el presidente Luis Arce, durante la celebración del décimo aniversario de la Empresa Minera Corocoro, dijo que “el horizonte hacia donde debemos ir es la industrialización, rumbo de la política minera del país”. Ratificaba así su declaración cuando era ministro de Economía y Finanzas y decía que “el principal reto en un futuro inmediato es consolidar la industrialización”, “que las materias primas se industrialicen y exporten al mundo entero.

El presidente añadió que “tenemos que ver las tierras raras, de gran demanda en el planeta”.

Todos en Bolivia consideramos que la industrialización es una urgente necesidad, lamentablemente el planteamiento del presidente de encomendar la industrialización al Ministerio de Minería y Metalurgia y a la Comibol repite un error de concepto expresado en diversos niveles, especialmente políticos; la industrialización no es parte de la cadena productiva minera.

La minería termina con la fundición o refinación del mineral que presenta el lingote, la placa del metal o el alambrón de cobre; estos productos finales son materia prima. El presidente estuvo acertado al decir que “las materias primas se industrialicen” ya que industrializar es transformar la materia prima en bienes o productos de consumo, pero en la industrialización no participan geólogos, mineros o metalurgistas porque ya no hay más minería; actúan los ingenieros industriales, químicos o expertos en fabricar algún producto especial.

Los operadores ya no son mineros, sino fabriles y la empresa fabril no reportará su actividad al Ministerio de Minería sino al ministerio encargado de promover la industrialización de los recursos naturales del país. Por esta razón, nos sorprendió la creación del Viceministerio de Minerales Tecnológicos, dependiente del Ministerio de Minería y Metalurgia con el objetivo principal de industrializar minerales, un Viceministerio fuera de lugar. Si el Ministerio de Minería y Metalurgia se interesa en los minerales tecnológicos, como el indio, galio y otros y las tierras raras que se mencionaron, debe tomar en cuenta y fortalecer al Servicio Geológico Minero (Sergeomin), que justamente debería tener como tarea prioritaria definir áreas de interés para prospectar y explorar por dichos minerales.

Sorprendió también el secretario general de los trabajadores de Corocoro, señalando se encontraban en labores de gestión para industrializar el cobre de Corocoro, para ellos era una orden del presidente que deben de cumplir y trabajar con ese objetivo. Lo correcto era señalar que incrementarán las reservas positivas de cobre para garantizar materia prima a las futuras fábricas que industrialicen cobre. La Empresa Minera Corocoro no debe realizar ninguna industrialización, no le corresponde ingresar en ese campo.

Otro concepto expresado por el presidente Arce y por el nuevo presidente de la Comibol, es el referido a las tierras raras. Se ignora que su prospección y exploración es una tarea específica del Sergeomin, hasta el presente prácticamente ignorado. Un país con el potencial mineralógico que tiene Bolivia, debería contar con un Sergeomin bien equipado, con profesionales bien remunerados y calificados, con especialistas en minerales tecnológicos como el indio, níquel y otros, y en la búsqueda de tierras raras.

La Comibol no debería, por encargo del presidente, dedicarse a la industrialización y a la búsqueda de tierras raras. La estatal minera tiene gran cantidad de concesiones (término apropiado) en todo el territorio nacional y su primera tarea debería ser evaluar y explotar sus minas que han sido ignoradas cuando muchas de ellas muestran buen potencial.

Comibol debe buscar ser una verdadera corporación minera aplicando la cadena productiva minera en sus concesiones, según corresponda, con tecnología, eficiencia, racionalidad, rentabilidad con normas sociales y ambientales.

Considerando las tierras raras, pareciera que el presidente Arce ignora la existencia del Sergeomin; su exiguo presupuesto y sobrevivencia con regalías ajenas, mueven a plantear si el objetivo es la prospección y exploración de minerales industriales o tecnológicos y de tierras raras, debe fortalecer el Sergeomin, equiparlo con instrumentos y equipos especiales para la detección y laboratorios para la determinación de los mencionados minerales y tierras raras en muestras sin tener que enviarlas al exterior.

La pregunta es si tendremos el capital necesario para avanzar más allá de la exploración. La creciente demanda de estas tierras debe ser aliciente para encarar seria y responsablemente esta tarea.

Nos referiremos nuevamente, a lo expresado por Arce: “No solamente queremos extractivismo en minería, queremos la industrialización de nuestros minerales”. Preocupante declaración; quien la hizo no sabe que hay una gran diferencia entre minería y extractivismo.

El extractivismo es una explotación minera sin normas, obviando reglas de la minería, con recuperaciones bajas, destruyendo los yacimientos, evitando impuestos, reduciendo regalías, ignorando la seguridad de trabajadores y de la mina, sin generación de reservas, ignorando la protección ambiental, descartando estudios de pre-factibilidad y factibilidad, desconociendo la economía minera, y buscando solo beneficio grupal o personal.

Lo que necesitamos es una minería responsable, planificada, tecnificada, racional, con financiamiento, eficiente, rentable, con responsabilidad social y ambiental. Esa minería, con incentivos, facilidades y seguridad jurídica es la que queremos para encarar la racional, apropiada y oportuna explotación de nuestros minerales.

“La primera tarea de la Comibol debería ser evaluar y explotar sus minas que han sido ignoradas, cuando muchas de ellas muestran buen potencial”.
“La primera tarea de la Comibol debería ser evaluar y explotar sus minas que han sido ignoradas, cuando muchas de ellas muestran buen potencial”.

Guillermo Cortez A. / Geólogo minero, consultor en minería y medio ambiente

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