La decisión de EEUU marca un fenómeno global de polarización

La contraofensiva conservadora que amenaza el derecho al aborto

Dos feministas dicen que hay un “achicamiento del espacio democrático” que socava los derechos de las mujeres, en un contexto mundial que alarma por la emergencia del conservadurismo en todos los niveles.

Ideas
La Paz - domingo, 03 de julio de 2022 - 5:00

El 24 de junio, la conservadora Corte Suprema de Estados Unidos enterró el derecho al aborto, una decisión que el presidente Joe Biden calificó como un “error trágico que “pone en peligro la salud y la vida de las mujeres”.

Activistas y feministas bolivianas ven una arremetida de las tendencias conservadoras en todo el mundo y una alarma general por la pérdida de derechos, conseguidos en luchas históricas de varios movimientos.

“Ha sido una decisión que ha tenido impacto no solo en EEUU y está marcando un fenómeno global de polarización entre la emergencia del conservadurismo a todo nivel, desde Trump a Bolsonaro y todos los íconos conservadores, pero también la emergencia solapada de aliados de este conservadurismo, como López Obrador, Evo Morales o Petro en Colombia”, estima la feminista y socióloga Sonia Montaño, para quien hay una tendencia global en la que existen muchos temas que dividen a la derecha y a la izquierda, y donde se ve que hay causas que están cortando transversalmente las distintas corrientes políticas.

“El hecho de que esto haya ocurrido en EEUU, que se supone es un país más liberal y que marcó la pauta cuando se empezó a penalizar la interrupción del embarazo, es una señal que ayuda a visibilizar las amenazas a los derechos humanos, particularmente los de las mujeres, como son los derechos sexuales y reproductivos”, afirma.

Y Elizabeth Peredo Beltrán, activista por los derechos de las mujeres, interpreta esa medida como “el resultado de una contraofensiva conservadora muy fuerte en EEUU y en general en todo el mundo”.

“Hay como una respuesta organizada de los sectores más conservadores de la sociedad hacia las demandas de los derechos de las mujeres en diferentes planos, siendo el del aborto uno de los más críticos. El caso de EEUU es muy claro, porque la composición del Tribunal Supremo cambió y hay más representantes de las fuerzas conservadoras cercanas a Trump. Este es el resultado de una estrategia muy pensada”, sostiene.

“Se está retrocediendo 150 años en términos de legislación y el resultado es la desprotección de las mujeres”, dice, al observar que muchas mujeres están protestando porque sin esta ley se está retornando a las existentes, que datan de 1800.

Y observa también que en la misma semana del retroceso en el tema del aborto, EEUU, paradójicamente, aprobó una ley para el uso de libre de armas.

¿Y Bolivia?

Según explica Montaño, en el caso de Bolivia hay una sentencia constitucional que se aprobó durante el gobierno de Evo Morales, según la que el aborto en caso de violación está autorizado y es legal. “En el caso boliviano hubo una especie de movida administrativa de algunas legisladoras, algunas militantes de ONG, pero nunca han marchado ni ha habido una demanda social, como las de Colombia o Argentina”, dice.

Cuando se aprobó esa sentencia, “fue una especie de picardía de las feministas de hacer que se apruebe algo que ya más o menos era legal. Eso nos podía haber puesto en los países del ‘medio camino’ en las políticas de igualdad, pero la justicia, si no es corrupta, llega tarde. Entonces en los casos de mujeres y niñas víctimas de violación, cuando ya ellas denuncian es demasiado tarde y se ha dejado en libertad de acción a los grupos fundamentalistas”.

Y agrega que a pesar de que en el país hay una norma “que no es la peor de todas”, la medida tomada en EEUU abre la puerta a estos grupos, sobre todo a hombres fundamentalistas que empiezan a decir qué es lo debe hacer una mujer.

“El aparato judicial es tan corrupto e ineficiente y tan poco creíble que cuando la Defensora del Pueblo salió a defender a una niña a que querían obligar a ser madre, nadie le creyó y poca gente la apoyó. Bolivia está en el peor de los mundos, porque tiene un movimiento social de mujeres, débil, fragmentado y muy cercano al gobierno. No hay un movimiento de mujeres que interpele y al otro lado hay una justicia corrupta e ineficiente que hace que por regular que sea nuestra sentencia constitucional no se cumpla”, observa.

La decisión de la justicia norteamericana puede también influir en Bolivia, “sobre todo en darles fuerza a los grupos políticos que se oponen, grupos en los que están desde Creemos hasta mucha gente de la oposición”.

Pérdida de derechos

Para Elizabeth Peredo, la medida de EEUU marca “una cadena de pérdida de derechos”, lo que se llama el achicamiento del espacio democrático.

“Cada vez más los derechos democráticos –que son fruto de luchas históricas, ya sea por el derecho de las mujeres al voto, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, que han tenido avances importantes en el siglo pasado– se están achicando y eso obedece a un fenómeno global más complejo, que es el de gran polarización que está enfrentando a un sector muy conservador con otro más democrático y abierto”, explica.

Observa que esta es una tendencia “de polarización salvaje que está dirigida a cortar y reducir derechos, y más bien plantear una posición conservadora, como una ideología de base que está detrás, donde los valores sobre el matrimonio, los hijos son intocables y en el fondo esconden una enorme hipocresía”.

El hecho de que prohíban el aborto, apunta, no significa que las mujeres dejarán de abortar; las que necesitan hacerlo seguirán buscando las formas y el riesgo sobre sus vidas y su salud y la criminalización es enorme.

Dice que se debe abordar este debate, porque como fruto del avance de la llamada ideología de género, como se la ha llamado, en contra de los feminismos y en contra de las corrientes de reivindicación se busca normalizar un pensamiento conservador.

“Si no quiere abortar, que no tenga relaciones sexuales, como si el tema del aborto fuese una cuestión de mujeres libertinas, de jóvenes desenfrenadas, cuando en realidad la mayoría de los casos tienen que ver con violencia intrafamiliar, casos de violación y de incesto. Eso pone en riesgo la vida de las mujeres”, advierte.

“Más allá de las consideraciones falsamente moralistas, un Estado tiene que proteger a la gente y un Estado tiene la obligación de brindar un servicio libre de juicio, eficiente y de cuidado a las mujeres que enfrenten una situación de este tipo. En el caso de Bolivia lo hemos visto hace poco, con las niñas del Chapare, embarazadas por violación o incesto y que las han obligado a tener sus hijos y uno de ellos murió. Ese es un daño enorme en la vida de una niña”, apunta.

Para ella, el Estado tiene que tener estas leyes, que son básicas y elementales, de salud pública, que tienen que estar complementadas de políticas de información sobre derechos sexuales y reproductivos y educación sexual para hombres y mujeres.

Y para Montaño, hay una o “postura religiosa”, que no es auténtica, pero que está marcando cómo mucha gente cree legitimarse. Pero detrás de eso está la idea de dónde deben estar las mujeres, que vuelvan al hogar”.

La sociedad tiene que reflexionar sobre las enormes diferencias en el tratamiento sobre la sexualidad de hombres y mujeres, que se miden con varas diferentes. “Esto abre las puertas a un debate, pero lo que da miedo es que hemos entrado a una vorágine de una arremetida conservadora”, concluye Peredo.

“Paradógicamente, el país que se suponía estaba a la vanguardia está tomando estas determinaciones, mientras países como Colombia van en otro sentido”.


Fernando Chávez Virreira / Periodista

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