Investigación

La dimensión de género en los conflictos socioambientales

Como consecuencia del modelo de desarrollo extractivista y de los patrones insostenibles de consumo, se agravan las desigualdades existentes entre géneros.

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La Paz - domingo, 27 de noviembre de 2022 - 5:00

¿Por qué analizar la dimensión de género en los conflictos socioambientales? Es uno de los cuestionamientos que aborda el estudio de Rojas, M.E. y Jasser, M. et al., 2021 con apoyo de la Liga por la Defensa del Medio Ambiente (Lidema), la Universidad NUR y la Cooperación Alemana (GIZ) en el marco de su programa “Servicio Civil para la Paz”.

Los conflictos socioambientales junto con el progresivo deterioro ambiental y los efectos del cambio climático que enfrenta Bolivia se han incrementado. Como consecuencia del modelo de desarrollo extractivista y de los patrones insostenibles de consumo, se agravan las desigualdades existentes entre los géneros.

Esta situación también ha aumentado el riesgo que las mujeres corren de ser víctimas de distintas formas de violencia basada en su género (VBG), por parte de agentes estatales y no estatales; y más aún cuando se trata de mujeres de áreas rurales, en tanto que están expuestas a un riesgo mayor, habida cuenta de la persistencia de roles subordinados en que todavía se las encasilla en muchas comunidades rurales y territorios indígenas. (Silva, 2017).

Si bien, como Estado, Bolivia ha realizado diversos avances y tomado medidas importantes respecto a la violencia basada en género, los conflictos relacionados a este tema continúan presentes. Factores adyacentes tienden a empeorar la situación de las mujeres en Bolivia, por temas como: el covid, el creciente deterioro ambiental, que incide en el aumento de la pobreza; y el crecimiento de la población, que provoca cambios en la distribución demográfica y deriva en migraciones y problemas interculturales que desembocan en la negación de derechos democráticos y en violaciones de los derechos humanos.

Uno de estos factores adyacentes es el medio ambiente, factor que ha sido poco estudiado en relación con el tema género en Bolivia y que amerita especial atención cuando se lo vincula al tema social, puntualmente de género. En la bibliografía existente, se reportan casos anecdóticos, sin que se evidencien las causas que los provocan. Sin este análisis es difícil plantear esquemas de diálogo y propuestas de solución adecuadas (transformativas) a contextos específicos y que garanticen la participación y ejercicio de derechos de hombres y mujeres por igual.

En general, la situación actual nos muestra que el cambio climático amplía los eventos meteorológicos extremos, provocando tormentas, inundaciones o sequías que devienen en otros desastres ambientales, como los incendios, que afectan de manera directa las formas y medios de vida de un creciente porcentaje de la población.

En Bolivia, tanto el deterioro ambiental como el cambio climático están ligados a un modo de producción y violación sistemática de los derechos humanos y no humanos; que se conoce bajo los términos de extrahecciones y extractivismo respectivamente. Estas formas de explotación y transgresión han tenido continuidad desde la época colonial y casi dos siglos de vida como Estado independiente, constituyendo fuente constante de riqueza, pero también de generación de conflictos socioambientales sobre el acceso, control, uso, beneficios y conservación (sostenibilidad) de los recursos naturales. (Jasser, M., et al, 2021)

Los proyectos extractivistas han traído consigo consecuencias adversas para el medio ambiente: violando los derechos de la madre naturaleza y de las personas que viven en el lugar; han sido una de las fuentes principales de conflictos entre la sociedad civil, empresas y el estado. Conflictos emblemáticos, como, por ejemplo, la resistencia indígena contra la carretera en el TIPNIS (Delgado, 2017), de actores locales contra la planta hidroeléctrica Rositas (Chávez & López 2018), o las protestas nacionales en torno a los incendios masivos de la Amazonia, la Chiquitania y el Chaco, son expresiones de esas disputas. Pero en los conflictos socioambientales no solo se negocia el acceso y uso de recursos, éstos pueden representar también un choque entre diferentes formas de vida, abarcando tanto los modos de producción, como de reproducción, así como de diferentes cosmovisiones y relaciones con la naturaleza (Tapia, 2013).

Los conflictos socioambientales no son fenómenos neutrales al género, aunque a menudo se presentan como tales. Por ejemplo, los impactos de proyectos extractivistas, como la minería o el extractivismo agrícola (más conocida como agroindustria), afectan de manera diferente a hombres, mujeres y personas con otras identidades de género.

Las mujeres, especialmente pobres y/o indígenas, son las más perjudicadas por actividades mineras. Las actividades extractivas pueden estar directamente relacionadas con un aumento de la violencia de género y especialmente de la violencia sexual, la trata de personas y la prostitución (Muñoz &Villarreal 2019). Además, la contaminación está relacionada con la salud y afecta en particular a las mujeres rurales e indígenas en lugares donde ellas se encargan principalmente de la agricultura de subsistencia (Jenkins, 2015).

El despojo por contaminación, es decir, la separación o pérdida de hecho o de acceso a las tierras cultivables; o a los recursos hídricos en lugares donde la agricultura se vuelve inviable, también se ha asociado con las actividades de minería (Leifsen & Hogan, 2017). Efectos negativos para la salud, tanto en hombres y mujeres, son frecuentes en el contexto del extractivismo agrario, sobre todo por el uso de agroquímicos (Leguizamón, 2019) que se aplican de manera cada vez más intensa en las tierras bajas de Bolivia.

Así, en las últimas décadas el análisis de las violencias fue profundizado en el contexto de resistencias contra proyectos extractivistas, donde colectivos de mujeres indígenas y feministas han desarrollado la noción de cuerpo-territorio que pretende repensar y replantear las relaciones entre personas y también las relaciones de los humanos con la Tierra.

“En Bolivia, tanto el deterioro ambiental como el cambio climático están ligados a un modo de producción y violación sistemática de los derechos humanos”.

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