Evaluación de OXFAM

La paradoja boliviana: más iguales, pero más divididos

El informe “La igualdad posible: alternativas para imaginar la próxima milla en Bolivia”, ofrece un panorama sobre los avances y retrocesos en la búsqueda de un país más equitativo.

Ideas
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La Paz - domingo, 22 de enero de 2023 - 5:00

En Bolivia abundan las voces que aseguran tener la solución mágica a todos los problemas que nos aquejan como nación, las opiniones que casi invariablemente comienzan con “Lo que Bolivia necesita es...”; pero son contados los esfuerzos que se realizan para poder levantar datos duros confiables que nos permitan tener certezas y evidencia que nos ayuden a leerlo mejor.

Uno de esos pocos espacios suele ser el informe que OXFAM saca regularmente acerca de la situación de la desigualdad en Bolivia. Este año, bajo el título “La igualdad posible: alternativas para imaginar la próxima milla en Bolivia” ofrece un panorama sobre los avances y retrocesos que como país hemos enfrentado en la ruta hacia un país más igual.

Una de las conclusiones más paradójicas, que a mi entender reflejan con precisión la frecuentemente contradictoria experiencia que puede significar vivir en Bolivia; es que Bolivia, a pesar de experimentar uno de los momentos de mayor igualdad de su historia, está más dividida que nunca (o más dividida de lo normal. Dada la accidentada historia del país, es posible que decir que nunca hemos estado tan divididos como ahora sea fácilmente refutable por una buena historiadora o historiador).

Pero lo que sí es irrefutable es que, en nuestro momento de mayor igualdad como sociedad y nación, parecemos estar profundamente polarizados ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo es posible que, como lo afirma el informe, a pesar de que entre el 2006 y el 2019 la brecha que separa al 10% más rico de la población del 10% más pobre se redujera de 97 veces a 22 veces, estemos sumidos en una profunda polarización política y social? ¿Cómo es posible que en un país en el que, citando a los datos del Latinobarómetro utilizados en el informe de OXFAM, la sensación de que el país estaba progresando haya pasado del 15% a más del 60% entre el 2006 al 2015 haya sido el mismo país que cuatro años después sufriría una de sus peores crisis políticas y sociales? Considero que esta vez, no podemos achacar estas incongruencias a la particular naturaleza paradójica del país. En este caso, creo importante que levantemos la mirada de nuestro ombligo y veamos las tendencias mundiales. Considero que Bolivia está sumida en una ola global de relatos polarizantes que son altamente rentables políticamente pero socialmente catastróficos. No somos el primer país que está viendo como su tejido social se daña gracias a las diferencias políticas.

La democracia está en crisis, a nivel mundial, hace ya algunos años. Varios países han registrado un incremento en la violencia política y en la radicalización de sus ofertas electorales, esto acompañado por el crecimiento e importancia que tiene en nuestras vidas nuestra presencia digital, que se sostiene en redes sociales que, si bien son maravillosas para conectar con muchas personas y para conocer más del mundo, tiene el efecto secundario de encerrarnos en cámaras de eco que sólo nos muestran las opiniones y realidades que nos gustan o gustarían que existieran. Otra característica del mundo digital es que puede llegar a conocer y utilizar de forma muy efectiva nuestras emociones, frecuentemente mucho mejor de lo que podemos hacerlo nosotros mismos, en parte gracias a la pobre o nula educación emocional que hemos recibido dado que esta no era algo de lo que siquiera se hablaba sino hasta hace pocos años atrás.

En resumen: somos seres emocionales que aprendieron a pensar, pero no a administrar sus emociones que deben enfrentarse a un mundo que estimula constantemente justamente aquello que no sabemos administrar bien, nuestras emociones, pero a quienes se les exige que tomen decisiones complejas sobre la vida pública en un ambiente político tribalizado. Es decir, debemos ser altamente racionales en un mundo de sobreestimulación emocional. La pandemia ha sido quizás uno de esos momentos en los que más evidente se ha hecho lo complejo que es ser racional en un contexto de incertidumbre emocional. Con un “ambiente político tribalizado” me refiero a que la política ha dejado de ser una competencia productiva de ideas y se ha convertido en un campo de guerra en el que tribus enfrentadas se juegan su supervivencia: el objetivo ya no es persuadir a otros de que tus ideas son buenas, el objetivo es destruir al enemigo.

En un mundo así no hay espacio para realidades compartidas. La polarización destruye cualquier noción de realidad compartida ya que te orilla a afirmar que sólo tú y los tuyos conocen la realidad y que el otro vive “en un mundo paralelo”. O si no, ¿Cuántas veces hemos escuchado frases que empiezan con clichés tipo... “yo ya no entiendo cómo esta gente es capaz de...” “No es nuestra labor educarlos, hay que imponernos”, etc. El problema es que, sin realidad compartida no hay democracia, no hay nación, no hay convivencia. La clase política en Bolivia y en todo el mundo ha estado apostando por los réditos políticos inmediatos que da el fomentar la polarización, ignorando o siendo indiferentes a los efectos a largo plazo que esto genera al tejido social. Algo parecido a lo que sucede con la crisis ambiental: las ganancias inmediatas son tan atractivas que enceguecen sobre las consecuencias futuras, y cada vez menos futuras.

No hay democracia sin una noción básica de terreno común. Por muy pequeño que sea, este es el inicio de la voluntad de conformar una comunidad. Va, entonces, la lección para todas las tribus en pugna: vanos e inútiles serán todos los esfuerzos para generar mayor bienestar e igualdad con una mano; mientras que con la otra mano se enarbolan las banderas de la polarización. No tiene sentido esforzarse por construir una mejor sociedad para luego patear el tablero sobre el que se la construyó.

“En nuestro momento de mayor igualdad como sociedad y nación, parecemos estar profundamente polarizados ¿Cómo es esto posible?”.

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