Cuestionamientos para buscar el progreso

La universidad, diseñada para pobres resultados

El sistema de cogobierno es obsoleto y hay que revisarlo y modificarlo. ¿No será hora de revisar el proceso de elecciones e ir por la vía del concurso de méritos?, analiza el autor.

Ideas
Manuel E. Contreras
Por 
La Paz - domingo, 12 de junio de 2022 - 5:00

¿Por qué nos sorprendemos de dirigentes de profesión (como Max Mendoza) o de docentes sin títulos profesionales? La crisis de la universidad boliviana data de mucho tiempo atrás. Los hechos recientes, son síntomas de un sistema corporativista que ha capturado las universidades públicas para sus propios intereses.

Autoridades universitarias, docentes, administrativos y estudiantes tienen sus propias agendas y administran sus feudos y privilegios a su conveniencia. ¡Ay que alguien se atreva a pedirles cuentas: son autónomos y se rigen por el cogobierno paritario docente estudiantil! El resto de la sociedad se pregunta dónde queda la rendición de cuentas sobre el uso de recursos públicos y su resultado. Recordemos que Bolivia gasta dos puntos del PIB en sus universidades. ¡Por encima de todos los países de América Latina! ¿Cómo hacemos que sea una inversión?

Hace tres décadas, escribí sobre el pacto de la mediocridad en las universidades y, a todas luces, éste continua. Es un pacto en dos niveles. En el ámbito interno, se expresa así: “yo hago como que te enseño y tú haz como que aprendes”. De cara a la sociedad, dice: “yo hago como que enseño e investigo y tú, a la luz de la autonomía, tienes que creerme.” Mientras nadie diga nada, todo tranquilo. Las complicaciones surgen cuando los graduados ingresan al mercado laboral y no tienen los conocimientos ni las destrezas necesarias o, peor aún, nadie necesita lo que dicen que tienen para ofrecer.

El problema es complejo y tiene muchas aristas. No pretendo dar soluciones, porque no las hay en el corto plazo. Planteo preguntas para buscar progreso. Para ello, presento cinco asuntos centrales a discernir. Primero, el de la gobernanza. El proceso de toma de decisiones y las estructuras que lo conforman están quebrados. El actual sistema en el cual se eligen autoridades y se administra con “paridad de decisiones” entre docentes y estudiantes, no está funcionando. Seguir de esta manera solo nos llevará exactamente a lo que ocurre ahora. ¿No será hora de revisar el proceso de elecciones y más bien ir por la vía del concurso de méritos? Afirmo que el sistema de cogobierno es obsoleto. Hay que revisarlo y modificarlo. Para ello en la UMSA, por ejemplo, se ha solicitado un referéndum y convocar al segundo congreso (el primero fue a fines de los 80). A ver si la UMSA está a la altura del desafío.

Segundo, el de la docencia. Hay que reconocer que gran parte de la universidad boliviana (publica y privada, en este caso) está construida sobre el tiempo marginal y la buena voluntad de profesionales para quienes la universidad no es su principal ocupación. Además, no hay claridad sobre las obligaciones de los docentes a tiempo completo, muchos de los cuales nunca han realizado publicaciones y no hay quien se las exija. ¿Es esta modalidad de un ejercito de docentes a tiempo parcial y docentes titulares sin investigación y publicaciones una que conlleve a la calidad?

Tercero, el de la eficiencia interna. Si bien es cierto que los problemas de calidad de la educación secundaria repercuten en la calidad del alumnado universitario, mejores procesos de nivelación y selección pueden lograr avances en la eficiencia interna de la universidad. A la vez, ¿será que la rigurosidad académica requerida en la formación universitaria es para todos? Seguramente habrá quienes serán mejor servidos en institutos o escuelas técnicas, y mejor que lo sepan cuanto antes. Hacerles creer lo contrario es un engaño. Bolivia tiene la tasa más baja de graduación y la más alta de abandono en América Latina y el Caribe (ver cuadro).

Cuarto, el de la acreditación. Para que la asignación de recursos públicos sea una inversión en la formación de capital humano, necesitamos saber no solo cuántos profesionales están siendo formados, sino también la calidad y el tiempo que demora. ¿Cómo se le puede exigir rendición de cuentas sobre resultados a la universidad pública? No es a través de la revisión contable de la Contraloría, sino mediante la acreditación de las carreras y facultades. Es decir, empecemos a abordar el problema de calidad en cada una de esas instancias, antes que en la universidad en su conjunto.

Quinto, la deficiencia en la gobernanza externa por una ausencia de políticas y supervisión desde el Estado. Requerimos una política de educación superior que establezca otras reglas del juego. Por una parte, que mínimamente exija que las universidades y sus instancias de coordinación (CEUB, en el caso de las publicas, y ANUP en el de las privadas) publiquen información sobre su eficiencia interna y carreras acreditadas. Por otra, que asigne recursos públicos en función a criterios de calidad y no solo per cápita según la capacidad de presión de las universidades. El desarrollo e implementación de un sistema de acreditación de universidades lleva más de 25 años de retraso.

Una máxima del desarrollo organizacional plantea que los sistemas, están perfectamente diseñados para lograr los resultados que arrojan. Precisamente por eso los producen. Por tanto, si queremos resultados distintos, tendremos que hacer las cosas de manera diferente, caso contrario: lo mismo que igual. No realizar cambios implica repetir los errores y abusos que ahora hacen olas momentáneas y nos estimulan a echar tinta sobre el tema. De no hacerlo, nos seguiremos enterando de escándalos en las universidades publicas.

Las universidades bolivianas están perfectamente diseñadas para lograr los resultados que ahora criticamos. Pensemos en rediseñarlas con sistemas de gobernanza renovados que velen por el bien de la universidad en servicio al país y no por el bien y al servicio de los intereses de cada uno de sus gremios. Callar, es tapar el sol con un dedo. Es ser parte del pacto de la mediocridad que corroe a la actual universidad publica en Bolivia.

“La universidad está construida sobre el tiempo marginal y la buena voluntad de profesionales para quienes no es su principal ocupación”.

Manuel E. Contreras Fue docente de la UMSA, UCB, UPB, Andina y el CIDES. Analiza temas de educación superior

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