Economías populares

Los nuevos desafíos de la globalización

La familias y las mujeres ejercen nuevos liderazgos en las organizaciones populares de América Latina: el caso boliviano.

Ideas
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La Paz - domingo, 04 de junio de 2023 - 5:00

En el coloquio internacional Economías Populares y Capitalismo Global. Reconfiguraciones socioeconómicas latinoamericanas, geografías emergentes y articulaciones globales, que se llevó acabo del 18 al 20 de mayo, organizado por el Instituto de Investigaciones Sociológicas (IDIS/UMSA), se discutió la necesidad de visibilizar a los nuevos actores de la economía popular frente a la globalización. Como por ejemplo las familias y el aporte de las mujeres, quienes ejercen nuevos liderazgos en las organizaciones populares de América Latina, con una intensa actividad que transforma el nuevo contexto, poniendo en cuestión las interpretaciones convencionales dentro de las ciencias sociales.

Entre los disertantes se destacó el sociólogo Carlos Alba Vega (México) con la temática “La política en el mundo de la economía popular en la ciudad de México”, mostrándonos tensiones dentro de las organizaciones de la economía popular, como la violencia. En este espacio urbano no solo ocurre la violencia vertical estatal, sino que también se ejerce una violencia horizontal que afecta a todos los actores involucrados, como el impactante dato de 800 mil vendedores ambulantes en Ciudad de México, quienes también se convierten en víctimas de la inseguridad, dando lugar al asesinato de líderes gremiales.

Es preocupante esta problemática por las mafias organizadas dentro del espacio urbano. La situación se agrava por la falta de presencia estatal en el control de la violencia. Alba muestra con claridad los conflictos de los mercados informales. Paralelamente se desarrolla el liderazgo femenino. Las familias se convierten en el eje central de estas economías, cxtendiéndose la práctica del madrinazgo y la vinculación con partidos políticos.

El sociólogo brasileño Carlos Freire da Silva señaló la necesidad de una reflexión en torno a las economías populares entre Brasil y China: rutas comerciales y agenciamientos migratorios. También el sociólogo boliviano Alfonso Hinojosa desarrolló el tema “Movimientos migratorios laborales y lógicas de regulación de la movilidad en el espacio sudamericano. El caso de la frontera Pisiga-Colchane”.

Este evento finalizó con la presentación del libro Globalización popular en América Latina: por una teoría etnográfica (La Paz: IDIS mayo 2023) de los investigadores Fernando Rabossi y Nico Tassi, quienes han analizado durante dos décadas el movimiento de los actores de estas economías populares, trazando una nueva comprensión de lo espacial y su vinculación con las transformaciones socioeconómicas. El libro señala que amplios sectores populares articulan formas tradicionales de subsistencia y de relacionamiento interpersonal con un ingreso muy original a los grandes circuitos de la economía globalizada.

Los circuitos económicos populares bolivianos se vinculan con las grandes líneas del comercio internacional, sobre todo con China, construyendo redes muy efectivas de confianza, relaciones a largo plazo y aprovechamiento inmediato de las oscilaciones de precios en el mercado mundial. Los sectores populares bolivianos, que persiguieron una lógica capitalista de dimensión modesta, se han transformado parcialmente en redes muy modernizadas que utilizan los sistemas modernos de comunicación, las modalidades del transporte intercontinental y las variaciones de precios y tendencias de consumo. Han logrado construir un modelo socio-económico y cultural muy original y al mismo tiempo muy efectivo.

Por ello los autores Rabossi y Tassi proponen una “teoría etnográfica” desde América Latina, que pueda dar cuenta de ese doble mecanismo: la preservación de las redes familiares de carácter tradicional y confianza con la utilización de los mecanismos contemporáneos más avanzados que predominan en el comercio internacional.

Lo interesante del libro reside también en la reconstrucción de “historias profundas”, que los autores recuperaron por vía de la investigación antropológica. Por ejemplo: jóvenes pertenecientes a la etnia aymara empiezan negocios muy modestos de importación de productos chinos, que ellos adquieren en los puertos chilenos del Pacífico y que los trasladan a los mercados bolivianos, mayoritariamente por la vía del contrabando. En los puertos chilenos estructuran contactos permanentes y sólidos con intermediarios chinos, que con los años se convierten en muy productivos para ambos lados.

En un momento los jóvenes bolivianos deciden viajar a China, y allí, mediante esos contactos personales, perciben otras dimensiones del negocio familiar, incrementando las listas de productos para adquirir y los volúmenes de las operaciones financieras. Con los años, los comerciantes bolivianos cierran acuerdos de largo plazo con los socios chinos, sobre todo con pequeños fabricantes locales, que gracias a estas oportunidades de exportación también aumentan su volumen de producción y ventas. Así, empresarios chinos pequeños y medianos se benefician directamente de las redes construidas por los bolivianos, al comienzo de manera azarosa. Con el aumento de estas actividades, se logra acceder a una escala importante a nivel mundial, porque las operaciones financieras que acompañan los intercambios, exigen la intervención de agentes bancarios y financieros en Estados Unidos y Europa Occidental.

Emigrantes bolivianos en Europa Occidental, parientes y amigos de los comerciantes que van a China, han construido redes familiares importantes en España y sobre todo en Italia, para la adquisición de productos mucho más sofisticados que ahora tienen una muy buena acogida en la China. Entonces, gracias a estas redes familiares internacionales, los comerciantes bolivianos ayudan también a vender productos europeos de alta calidad en la China, cuyos niveles de consumo se han incrementado en las últimas décadas.

Estas reflexiones nos permiten situarnos en perspectiva como bolivianos frente a la Nueva Ruta de la Seda desplegada por China y asimismo frente a las economías populares globales. Ante estos trabajos etnográficos me preocupan las siguientes preguntas: ¿Existe la posibilidad de que las naciones latinoamericanas nos convirtamos solamente en consumidores de productos chinos en desmedro de nuestra propia producción? ¿Sería viable a largo plazo un orden social en el que los latinoamericanos nos transformemos mayoritariamente en vendedores informales e intermediarios de los agentes económicos chinos, descuidando nuestro futuro económico en áreas importantes como el desarrollo tecnológico propio? ¿Podría la evolución de las economías populares conducir a nuevas élites sociopolíticas, con un fuerte debilitamiento de la institucionalidad y con la aparición de nuevas formas de violencia por el dominio espacial provocando anomia social?

“Los circuitos económicos populares bolivianos se vinculan con las grandes líneas del comercio internacional, sobre todo con China”.

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