Elecciones en Brasil

Lula cerca de reconquistar el poder: analistas estiman que dará un giro al centro

El exmandatario brasileño lleva una ventaja de 16 puntos porcentuales sobre el líder de la ultraderecha brasileña Jair Bolsonaro. Cientistas políticos consideran que Lula liderará un gobierno moderado. Desde Bolivia ven señales positivas en el área comercial y del gas.

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La Paz - domingo, 25 de septiembre de 2022 - 5:00

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva está a un paso de retornar al poder; esta semana subió a un 47% de apoyo, mientras que el mandatario Jair Bolsonaro se mantiene estancado, con miras a} las elecciones del próximo 2 de octubre. De acuerdo con una encuesta del Instituto Ipec, Lula lleva una ventaja de 16 puntos porcentuales y en una eventual segunda vuelta el líder del progresista Partido de los Trabajadores (PT) vencería con el 54% de los sufragios, frente al 35% que obtendría Bolsonaro.

Para vencer en primera vuelta, un candidato en Brasil precisa el 50% más uno de los votos válidos (sin blancos ni nulos).

Con ese panorama previo, distintos analistas vaticinan un giro a la derecha del exmandatario, con relación a sus anteriores periodos y un boliviano estima que un retorno del líder brasileño al poder será una ventaja para Bolivia. “Para el caso de las relaciones de Bolivia con Brasil, será un escenario más favorable. Tenemos como uno de los principales socios comerciales a Brasil y vamos a tener quizá algunas ventajas para negociar o renegociar la venta de gas y otros aspectos”, considera el analista político Daniel Valverde desde Santa Cruz.

Según su análisis, todo indica que Lula ganará las elecciones, un Lula “que ha sufrido una metamorfosis” y no es el mismo Lula del 2002 o de hace 10 años, es más pragmático, está en otro momento y ha hecho una alianza con la élite económica brasileña, sobre todo la de Sao Paulo. “Su acompañante de fórmula (Geraldo Alckmin) era antes su adversario político y eso ha generado una especie de visión para darle confianza al electorado, que podría tener algunos temores si retornaba un Lula que podría haber generado incertidumbre, sobre todo en el plano económico para el poderoso sector empresarial de Brasil”, opina.

Según afirma Valverde, con Lula Brasil va a implementar políticas sociales, lo que ya había hecho antes con éxito, pero dará seguridad económica y jurídica al sector privado.

“Hay gobiernos progresistas que están abandonando los radicalismos de izquierda, con discursos cerrados y dogmáticos, y en esa línea será interesante ver cómo puedan coordinar Lula con Petro en Colombia y Boric en Chile. Van a sintonizar bien y van a generar una línea alternativa de los gobiernos de izquierda tradicional, una izquierda menos dogmática, que sepa interpretar los momentos, que tenga equilibrio y que deje la virulencia política que ha hecho mucho daño”, sostiene.

Según un perfil realizado por AFP, Lula da Silva ascendió de la pobreza profunda hasta llegar a ser el presidente más popular en la historia de Brasil entre 2003 y 2010, pero sufrió una espectacular caída en desgracia cuando fue encarcelado bajo acusaciones de corrupción (2018-2019), antes de que la justicia anulara sus condenas, aunque sin absolverlo.

Ahora, a los 76 años, puede estar a las puertas de un regreso por la puerta grande derrotando, si las encuestas aciertan, al presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

“Se ame u odie a Lula –y actualmente hay muchos brasileños en ambos lados– al menos existe consenso en su excepcional trayectoria”, escribe Joshua Howat.

En defensa de la democracia

Federico Finchelstein, profesor de Historia en New School for Social Research de Nueva York, dice que si las encuestas están en lo correcto, su lectura es que parecería que una gran mayoría de los brasileños expresarán su rechazo a esta persona que “ha atacado tanto a la democracia”.

“Lula formó una coalición de defensa de la democracia con distintos sectores y su candidatura está siendo apoyada por un amplio espectro de electores. Habrá que analizar el resultado de las elecciones y ver qué es lo que pasa. Lula tiene el apoyo en muchos estados que no tenía en el pasado y esto tiene que ver con el rechazo hacia Bolsonaro”, opina.

Lo que se espera de él, dice, es que actuará en defensa de la democracia y las instituciones.

¿Qué pasará en Brasil si gana Lula da Silva? Para Finchelstein, esta elección va más allá de Lula: “una derrota de Bolsonaro implicaría un realineamiento en la región de estos sectores tan autoritarios representados por Bolsonaro que se alejan de la democracia para decirlo francamente, y acercarse al fascismo y a posturas extremadamente autoritarias, pero también reaccionarios en muchos sentidos, por ejemplo, en un machismo grosero y vulgar; una vulgaridad en la política. Este exceso de antipolítica vinculado a posturas autoritarias sería rechazado sin las encuestas son correctas y gana Lula”.

En su criterio, Lula se presenta como un candidato “moderado”. “Es difícil hablar del futuro, pero del presente podemos decir que su candidatura es moderada y de defensa de las instituciones”.

Correlación de fuerzas en el Parlamento

Consultado sobre el futuro de Brasil si gana Lula, Hugo Borsani, cientista político y profesor de la Universidad Estatal del Norte Fluminense de Brasil, dice que lo más probable es que Lula gane las elecciones. Ganaría en primera vuelta, porque todas las encuestas prevén ese resultado, con mayor o menor variación entre los dos candidatos. Explica que dos encuestas, las más tradicionales, dan como ganador a Lula en la primera vuelta y otras dos más recientes le dan una diferencia menor, en torno al 15% y ocho o nueve y esa es la principal incógnita que podría definirse en estas semanas.

“Creo que haría un gobierno más de centro, pero eso depende del porcentaje de diferencia que pueda ganar no solo Lula, sino el apoyo que pueda cosechar el Partido de los Trabajadores en el Parlamento. En principio, es posible que se dé un gobierno más de centro por la importancia que Lula le ha dado a su compañero a la vicepresidencia, Geraldo Alckmin, del Partido Social Demócrata de Brasil, un político pro mercado y el vínculo de Lula con las grandes empresas”, explica. Eso hace prever que en materia económica será en un gobierno de centro.

La izquierda en la región

Consultados los analistas sobre el impacto que podría tener una victoria de Lula en la tendencia de los gobiernos de izquierda que se afianzan en la región, coinciden al señalar las distancias marcadas entre esos gobiernos progresistas. No son iguales Lula que Boric, o Lula que Maduro y el kirchnerismo en Argentina.

Daniel Valverde considera que se trata de una nueva izquierda. “No se puede poner a Lula en la misma bolsa con Maduro o Fernández; Lula nunca se peleó con el sector privado y fue reconocido por haber luchado contra la pobreza, pero también por haber promovido riqueza para el sector empresarial”.

Añade que se trata “de una nueva izquierda menos retórica y más pragmática y eso es lo interesante; una izquierda que pone el tema ambiental en la agenda pública, una izquierda que no quiere pelearse con Estados Unidos; Lula y Biden ya están dialogando. Hay señales de que es una izquierda más madura y que ha aprendido de sus tropiezos. El hecho de que Lula esté acompañado por su antiguo rival es un mensaje profundo, que el electorado lo ha interpretado positivamente”.

En la misma línea, Finchelstein afirma que primero que hay que hacer distinciones entre lo que son las izquierdas y las derechas.

“En Brasil no es un gobierno de derecha, es un gobierno de extrema derecha que se acerca al fascismo. Si las encuestas son correctas, lo que se derrotará no es la derecha o el conservadurismo, sino una postura bastante cercana al fascismo y con respecto a las izquierdas, hay una gran diversidad en las izquierdas latinoamericanas y Lula es moderado, no se puede comparar, por ejemplo, con el kirchnerismo en Argentina, o con Bolivia. Me parece que es importante ver esas diferencias. La fórmula presidencial en Brasil es de entendimiento y coalición entre izquierda y de sectores conservadores”.

En su criterio, el marco para pensar esta elección es bastante parecido al estadounidense, donde estaba el extremismo de Trump que fue rechazado por sectores de izquierda, de centro y también de derecha. Una colación antifascista.

“En Brasil hay una opción entre democracia, representada por la coalición que encabeza Lula, y por otra parte un proyecto fascista que es hacia donde quiere avanzar Bolsonaro, un proyecto que se caracteriza por su autoritarismo y discriminación”.

Y Hugo Borsani apunta que los gobiernos de izquierda en la región son bastante diferentes entre sí; en Chile, tras los resultados adversos en la Constitución, todo parece indicar también que Boric dará un giro al centro y se ha distanciado de Venezuela y Nicaragua.

“La cuestión sobre si hay una consolidación de los gobiernos de izquierda en la región me parece simplista; las diferencias entre todos los gobiernos de izquierda son importantes. Hay una tendencia más hacia la centroizquierda, pero todo indica que buena parte de estos gobiernos se preocupan más por la gobernabilidad que lo que fueron los gobiernos del llamado socialismo del siglo XXI, Correa y Morales entre ellos”, concluye.

Bolsonaro en la mira

Según un despacho de la AFP desde Río de Janeiro, la imagen, embarazosa decía mucho del aislamiento del Brasil de Jair Bolsonaro: durante una recepción en el G20 en Roma el año pasado, mientras líderes mundiales conversaban amablemente, el presidente, solo, hablaba con los meseros.

Brasil, un país gigante en tamaño y hasta ahora respetado, ha visto declinar su estatura mundial durante los cuatro años del mandato del presidente ultraderechista, coinciden analistas.

Las causas: su enfoque ideológico de las relaciones internacionales, su desdén por las prácticas diplomáticas, sus traspiés y sus insultos.

“El país vive un relativo aislamiento internacional y una grave crisis de prestigio”, dice Fernanda Magnotta, coordinadora de relaciones internacionales de la fundación FAAP, en Sao Paulo. “Pocas personas quieren salir en la foto con nuestros líderes”, asegura.

“Las decisiones están centralizadas en la presidencia”: Bolsonaro, “sus hijos y sus más cercanos asesores que conforman el ala más ideológica del gobierno”, explica.

Este presidente, que ha viajado muy poco, se ha distanciado de parte de la comunidad internacional por sus posturas sobre el medio ambiente o los derechos humanos y ha chocado con China y el mundo árabe, especialmente con la promesa –finalmente trunca– de trasladar la embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén.

Se acercó a países con gobiernos autoritarios y autoaislados: Hungría, Polonia y sobre todo Rusia, donde se reunió con el presidente Vladimir Putin una semana antes de la invasión de Ucrania, en una visita justificada por Brasilia por la necesidad de garantizar el suministro de fertilizantes.

La diplomacia de Brasil ya no era vista “un medio para el avance económico, sino como un medio para forjar alianzas de extrema derecha para ganancias políticas internas”, explica Rodrigo Goyena Soares, profesor de historia de la Universidad de Sao Paulo.

China, el mayor socio comercial de Brasil, se sintió ofendida por declaraciones agresivas.

En noviembre de 2020, por ejemplo, la embajada presentó una queja debido a unos tuits de Eduardo Bolsonaro, diputado e hijo del presidente, en los que acusó a Pekín de querer realizar espionaje a través de la tecnología 5G.

“Veo con el retorno de Lula la posibilidad de un Brasil que retome un liderazgo regional; Latinoamérica está en un proceso de reacomodo y en él Brasil es muy importante”.

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