Falta de cohesión y liderazgos

Sentencia contra Añez: ¿vivimos en una sociedad adormecida y amedrentada?

Analistas y activistas ven que el principal problema de la sociedad es la falta de liderazgos contundentes y estrategias claras. Las clases medias están luchando sus propias batallas, mientras que la expresidenta recibe pocos apoyos y fue abandonada por todos.

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La Paz - domingo, 19 de junio de 2022 - 5:00

Sola contra el mundo. Después de su condena a diez años de cárcel por el supuesto “golpe de Estado II”, la expresidenta Jeanine Añez ha recibido pocos apoyos. Una clase media distanciada y preocupada por otros asuntos, no se ha pronunciado de manera contundente. Dos tímidas convocatorias, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y del Conade, esta semana, reunieron a un puñado tímido de personas.

La Unión Europea y otros actores que participaron en la transición de 2019 no se han pronunciado; sí lo hizo Carlos Mesa y un grupo de juristas independientes, liderados por Juan Del Granado, que denunciaron, una vez más, que la administración de justicia está “peligrosamente secuestrada” por el poder político.

También se expresó la Conferencia Episcopal Boliviana. Su vicepresidente, Ricardo Centellas, dijo que “es de conocimiento general que en 2019 no hubo golpe (de Estado), hubo fraude”, por lo que la Iglesia considera “lamentable” la sentencia que fue dictada contra la expresidenta.

Integrantes del Observatorio Jurídico Electoral “del revés al Derecho” observaron que a la expresidenta Añez “se le ha vulnerado el derecho al debido proceso y al juez natural que consagra la Constitución, al haber sido sometida a tribunales que no poseen ni la jurisdicción ni la competencia para juzgar a una expresidenta, sea cual fuere la vía por la que accedió a ese cargo”.

Dictada la sentencia, ahora la intención del MAS es someter a la expresidenta a otro juicio, por la vía ordinaria, por las muertes en Senkata y Sacaba.

¿Por qué la ciudadanía ha tomado esa distancia?, ¿por qué el silencio? Analistas y activistas coinciden en señalar en que uno de los factores clave es la falta de liderazgos claros y de estrategias para enfrentar el abuso y el amedrentamiento.

“Bolivia tiene que dejar de pensarse a sí misma como una sociedad con miedo, cuando nuestro día a día demuestra la valentía de nuestra población al hacer su vida en un país donde no se garantiza el Estado de Derecho ni la justicia. La valentía de los 21 días sigue latente en expresiones de trabajo diarias, en el mismo periodismo boliviano que sigue interpelando al poder y en personas como Carolina Ribera, que continúa defendiendo la libertad de su madre y otros presos políticos”, dice Jhannise Vaca Daza, activista por los derechos humanos y cofundadora del colectivo Ríos de Pie

Vaca dice que reducir esa inacción actual frente atropellos del gobierno es simplificar en un factor emocional e incalculable una desarticulación que tenemos que reconocer y que sí es tangible: la falta de unidad y organización. “Desde la fragmentación de la oposición para las elecciones del 2020, no hay una verdadera unidad de liderazgos políticos y de grupos ciudadanos que debería reflejarse en una organización y estrategias claras de cómo afrontar abusos del gobierno, en calle y en instituciones”, explica.

“¿Cómo puede llevar esa valentía a la acción cuando ningún liderazgo político tiene un plan claro a seguir, ni tampoco une a las distintas partes de nuestra sociedad para hacerlo?”, se pregunta, en una situación que, dice, no solo aplica a los partidos políticos.

“Por un lado hay esfuerzos para hacer una reforma judicial, por otro el sector médico sigue con su propia lucha, por su parte los grupos ambientales seguimos en un trabajo de defensa de áreas protegidas que poco avanza, pero seguimos sin articularnos en conjunto, cuando el 2019 vimos que esa articulación fue la que logró un cambio tangible”, recuerda.

“En cuanto a los partidos políticos, mucho de lo que hemos visto desde el 2020 hasta ahora es que reaccionan al gobierno con la poca capacidad de poder real y recursos, sin marcar su propia agenda ni una visión de país concreta, por lo tanto, el MAS sigue imponiendo su agenda política a gusto y amedrentando a esos mismos partidos”, añade.

Jhannise dice que liderazgos de algunos que se mostraban profundamente rebeldes al gobierno, se han apaciguado notablemente, y hoy que son autoridades en función, parecen tener sólo roles administrativos.

“Los partidos de oposición, en la práctica, siguen sin lograr ver más allá de diferencias ideológicas y regionales entre sí.

Esa falta de unidad y organización es la que nos está costando caro: el ejemplo más claro es nuevamente el de Jeanine Añez, basta ver la ausencia de su propio partido a la hora de defenderla para entender la fragmentación que hay en la oposición”, explica.

Y apunta que “es obvio que el MAS tiene un proyecto de gobierno profundamente autoritario, pero no es invencible. La reflexión y reconocimiento de estas debilidades en la oposición, su división y falta de estrategia conjunta, es necesaria si deseamos verdaderamente estar a la altura de los derechos que queremos defender”.

Las clases medias eligen sus batallas

Según el analista Carlos Cordero, la sociedad ha seguido este proceso judicial “que ha sido como una agonía muy lenta” y considera que sí hay un amedrentamiento del gobierno. “Esto se nota en la oposición; quienes deberían salir en su defensa no lo han hecho y la única voz que se ha escuchado es la de Carlos Mesa, precisamente porque ahora irán detrás de él en una especie de efecto dominó y por otros líderes opositores, que habrían participado en este supuesto golpe”, sostiene.

En su criterio, que coincide con el de Vaca, no hay un liderazgo con legitimidad que movilice a la ciudadanía. “Los apoyos internacionales son declaraciones que no apuntan a una movilización más activa porque está ganando espacio el temor en la ciudadanía. Las clases medias eligen sus batallas, cuando creyeron que era absolutamente necesario, salieron a las calles en 2019 y fueron las calles las que derrotaron a Evo Morales; las clases medias tienen sus propios problemas: salud, economía y nadie las convoca. Vieron el proceso contra Añez como una historia con un final cantado; entonces la ciudadanía está guardando sus energías para el momento del voto. La ciudadanía, que está amedrentada, está eligiendo el momento de dar la batalla, y eso será en 2025”, estima

“La sociedad tiene muy claro que Añez cometió un error y ese fue postularse como candidata a la Presidencia y el segundo error fue renunciar a esa candidatura; ella debió haber convocado a elecciones y no involucrarse como candidata”, sostiene.

El déficit es la falta de liderazgos

El politólogo Gonzalo Rojas Ortuste afirma que aunque Carlos Mesa se ha expresado con claridad y firmeza, “no siempre está dispuesto a asumir los costos del liderazgo”.

“El gran problema es que no hay un partido, o un conjunto de partidos, articulados con organizaciones sociales; el masismo las ha dividido, las ha cooptado y sobornado. La idea ciudadana es importante, pero tiene que estar articulada también organizativamente. Los partidos formales se enfrentan a un MAS que tiene la idea de partido único, pero partidos únicos no garantizan un sistema plural y democrático, a lo sumo estas disputas internas en el masismo se subordinan cuando se trata de golpear a los que ellos ven como el enemigo”, explica.

Para Rojas, Jeanine Añez ha sido muy valiente en el momento que asumió la Presidencia, “porque era una papa caliente que ahora sabemos respondía a una estrategia del MAS de generar vacío de poder y como eso no sucedió, dio pie al odio del MAS hacia Añez”.

Considera también que hay un desaliento en la clase media. “Algunos de sus colaboradores, o no hicieron caso a la normativa que tenía que seguirse para el caso de la emergencia sanitaria, o tenían unas voces atrabiliarias de algunos personajes, como el ministro Murillo, que desalientan las convicciones democráticas; entonces la gente se pregunta ‘¿para eso nos hemos movilizado?’, para un gobierno más cercano pero con las mismas mañas”. “Su postulación fue el acabose de su gobierno”.

Y recalca que este desaliento se debe a la carencia de liderazgos. “Mesa es un hombre intelectual, pero no hizo lo que tenía que hacer un candidato presidencial, oponiéndose a un MAS que estaba buscando recobrar su situación de poder; y Creemos también tiene su responsabilidad y la intrascendente gestión de Camacho lo ha quitado del escenario de liderazgo”.

Según Rojas, “se esperaría una reacción más fuerte, porque esto se trata del intento de consolidar la versión del golpe y, por tanto, invalidar la rebelión ciudadana, como yo la llamo, del 2019 ante los abusos del masismo”.

“Lo que hace falta ante la política de amedrentamiento, son liderazgos, no hablo de un Mesías, sino de liderazgos ciudadanos con ciertos grados de articulación social; ese es el déficit de la oposición democrática en el país”, concluye en su análisis.

El sumun de un país roto

El abogado corporativo Pablo J. Maldonado hizo una interesante reflexión en sus redes sociales, considerando que Jeanine Añez “no es solo una víctima más, sino que su caso es el resultado un país roto por donde se lo mire”.

En un post que generó diversas reacciones, escribió:

“A Jeanine la dejó sola una Asamblea Legislativa incapaz de plantear lo impensable: el vacío de poder.

A Jeanine la dejaron sola un grupo de cobardes en una mesa de negociación, donde junto a masistas, éstos, los buenos para nada de siempre+1, se planteaban acordar quién sucedería en el poder vacío.

A Jeanine la dejaron sola toda la clase política, infestada de parásitos, de todas las veredas.

A Jeanine la dejaron sola ese nido de cobardes que sabían que si todo salía mal, no los iban a tocar, ella ponía la cara, el pecho, todo.

A Jeanine la dejaron sola cada uno de esos imbéciles que le exigían que desde el Poder Ejecutivo arremeta contra los demás órganos, que someta al Judicial, que someta al Electoral... Ella, por suerte, no lo hizo.

A Jeanine la dejaron sola todos estos dictadorcillos de teclado descontentos porque no ‘hizo lo que debía hacer’.

A Jeanine la dejaron sola todos esos cretinos que, ante la opción de que sea candidata, se le apegaron en su estilo parásito, y no tuvieron la decencia de decir: no, candidata no.

A Jeanine la dejaron sola todos aquellos “actores políticos” que arropados en casa solo esperaban un desenlace cantado para recién salir a hablar ‘indignados’ y ‘de forma categórica y contundente’.

A Jeanine la dejaron sola todos aquellos que creen que no hay que interesarse en la política.

A Jeanine la dejaron sola todos esos incoherentes que no les importaba la injusticia judicial, sino que aceptaban una condena, por lo que sea, ya que ella ‘no cumplió sus expectativas’.

A Jeanine la dejaron sola todo cobarde cuanto huyó, todos.

A Jeanine la dejaron sola todos y cada uno de aquellos ‘ciudadanos’ que aceptan convivir con un sistema judicial como el que tenemos, y sí, especialmente todo el ‘foro’ legal que aceptan convivir callados con esta podredumbre.

A Jeanine la dejó sola un país roto, diseñado para que estas aberraciones sucedan bajo la mirada de millones de cómplices”.

Por ello, cerró, “Añez no es solo una víctima más; su caso es el resultado un país roto por donde se lo mire”.

“Esa falta de unidad y organización es la que nos está costando caro: el ejemplo más claro es nuevamente el de Jeanine Añez, basta ver la ausencia de su propio partido a la hora de defenderla”.
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