De influencers y redes sociales

Sobre Albertina, su éxito, la envidia y racismo que genera en los bolivianos

El triunfo de la tiktoker boliviana más famosa ha generado infinidad de reacciones que desnudan una sociedad que no tolera el éxito ajeno. ¿Somos una sociedad racista? “La gente hasta ahora no concibe que personas del campo estén surgiendo”, dice su representante.

Ideas
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La Paz - domingo, 31 de julio de 2022 - 5:00

“El ignorante critica porque cree saberlo todo. El sabio respeta porque siempre hay algo nuevo que aprender”.

El éxito de la tiktoker Albertina Sacaca parece haber despertado lo peor de la sociedad boliviana: envidia, racismo, expresiones ofensivas hacia una joven que, como pocas en el país, está cosechando éxitos en las redes.

Para algunos analistas, Bolivia es, claramente, una sociedad racista, para otros se trata más bien de clasismo; mientras otros opinan que este caso ha provocado una división en la opinión de la sociedad boliviana, por un lado algunas marcadas por el racismo y la critica social, y, por otro, expresiones de apoyo.

El analista Agustín Echalar considera que estos espacios (las redes) tienen que ver con la inmediatez y facilidad con la que cualquiera puede opinar y tener una reacción que, pensando dos minutos, no lo habría hecho, una característica de la inmediatez en la que vivimos.

“Es como cuando hablas en un café, puedes decir cualquier cosa y solo te escuchan tus amigos, pero en este caso, la gente reacciona sin filtros y dicen cosas que no dirían si lo pensaran, porque estaría consciente de que se trata de un comentario inadecuado”, afirma.

Y agrega que “una parte de la reacción es netamente el producto de algo casi técnico y la otra es que indudablemente somos una sociedad racista, por un lado, y por el otro el proyecto de gobierno del MAS se ha armado sobre una exacerbación del racismo, desde un punto de vista interesante, está el hecho de denunciar estos actos, pero el otro lado es lo que dice Evo Morales, que la gente no tolera que un indio tenga su nombre para una copa de fútbol, lo que es ridículo”.

En su perspectiva, hay una cierta exacerbación y es muy posible que hayan comentarios racistas que tienen que ver (y eso no lo justifica, es horroroso que sea así) con un rechazo de clases medias hacia el MAS. “Entonces alguien como Albertina, dice, que de alguna manera representa en forma natural lo que es MAS y el mundo indígena, puede generar un rechazo”.

Aclara que ese tipo de racismo es complejo porque está exacerbado desde ciertos actores políticos, pero que tiene que ver con nuestra propia historia.

Según el blogger alteño Mario Durán Chuquimia, el caso de Albertina ha provocado una división en la opinión de la sociedad boliviana, unas marcadas por el racismo y la critica social, y otras, apoyadas en teorías capitalistas y de mercadotecnia, en claro apoyo a Sacaca.

“En este momento, Sacaca ya tiene 6,1 millones de seguidores, lo que la convierte en la tiktoker boliviana número uno, con la mayor cantidad de seguidores, para comparación, la cantidad de seguidores citada significa el 61% de la población boliviana”, estima.

Según Durán, aunque las redes sociales virtuales se promocionan como espacios de socialización, son una “máquina de hacer dinero”, con la explotación de datos personales y por su potencialidad como guías de consumo, recomendación, compra y venta de productos”.

Ese es el caso, explica, de la influencer Liu Yuanyuan, que logró la venta de 38 toneladas de cereza en 30 minutos de un “live” generando ingresos por 60 millones de dólares. “Bolivia no es ajena a este fenómeno y Sacaca es su mejor expresión, porque sus publicaciones tienen un elevado índice de visualización y de comentarios; en promedio, el 70% de sus seguidores ven sus videos y sus publicaciones y con facilidad superan los 10 mil comentarios, lo que genera una fuerte identificación con quienes provenimos del mundo rural”, sostiene.

Dice que se trata de un entorno excesivamente competitivo: por cada tiktoker de éxito hay 99.999 que fracasan y cada publicación en TikTok requiere de una inversión en la idea, diseño, producción y posproducción del contenido; por lo que es mejor invertir en educación, puesto que ésta mejora las condiciones de vida y socioeconómicas.

“Hago votos porque Albertina Sacaca continúe en TikTok y retome la senda del estudio, los éxitos en TikTok son efímeros, en cambio la educación es duradera”.

Clasismo

Alejandro Canedo, experto en medios digitales, se pregunta: ¿saben por qué queremos tanto a Albertina?, porque nos alegra y nos alimenta la esperanza, es un reflejo sincero de una boliviana que lucha y, efectivamente, sale adelante y todo eso lo hace en directo y con mucho talento. Eso es único.

“No creo que el problema que se suscitó con ella tenga el racismo como epicentro, tal vez más con el clasicismo de algunas personas; sin embargo, aquí aparece nuevamente una de las características más comunes los bolivianos: la envidia. Nos cuesta mucho alegrarnos de ver crecer al vecino y no en vano una de las frases favoritas de los choferes es: ‘tu envidia es mi progreso’, que en realidad esconde otra: ‘mi envidia será tu perdición’, dice.

“Como alguien que trabaja en el medio digital, considero que está muy bien que Albertina cobre mil dólares, si lo que quiere es cobrar un precio mínimo, aunque podría cobrar mucho más, considerando su alcance y sus seis millones de seguidores donde, aseguró, hay bolivianos chocos, morochos, ricos, pobres, rurales y clasemedieros. Eso no lo tiene ningún medio de comunicación, ni en alcance ni en nichos y aún así todos cobran más caro”, sostiene.

Consultado el representante de Albertina, Milton Paniagua, sobre si hubo expresiones racistas, responde: “Sí, completamente”.

“Hay un sentimiento de rabia, de ira de la sociedad y a este sentimiento aportamos todos: los medios, con algunos titulares muy amarillistas y eso enciende sentimientos exacerbados que se manifiestan en las redes”, opina.

Según Paniagua, las personas reaccionan de manera inductiva y ciertos titulares que inducen a criterios en la sociedad.

“Lamentablemente es así; no estoy culpando a nadie, pero parte de estos sentimientos y pensamientos que se expresan en las redes sociales son también parte de los medios de comunicación. Creo que para que haya un sentimiento negativo todos aportamos a ello”.

El “manager” de la joven afirma que “la gente hasta ahora no concibe que personas del campo estén surgiendo; que personas con ciertos apellidos y rasgos físicos estén por encima de otros. Hay sesgos que nosotros estamos generando. Además de representarla, soy amigo de Albertina y como tal le aconsejo, trato de abrir de su perspectiva, ya que ella es una figura pública. Yo la preparo y le advierto de lo que puede venir”, explica.

Consultado sobre qué les diría a todos aquellos que reaccionaron inadecuadamente ante el éxito de la joven, dice: “Les mando un saludo y un cariño, porque eso es lo que les hace falta. Hay que ver el contexto de cada persona en la sociedad. Estas personas, en el núcleo de su hogar tienen estos problemas de afectividad, de lagunas mentales y frustraciones. A ellos no les podemos decir mucho, una persona, es hasta los 21 años lo que será por el resto de su vida; les mandamos cariños y un abrazo virtual, es lo más que podemos hacer, porque no van a cambiar. Las personas no cambian cuando ya están estructuradas hasta cierta edad”.

“Si su intención es dañar a Albertina y hacerla renunciar, han hecho todo lo contrario; es el efecto bumerán; sus métricas han subido, pasó los seis millones de seguidores en TikTok y pasó los dos millones en Facebook; si piensan que la están dañando, es todo lo contrario”.

“Las lecciones de Albertina”

El periodista boliviano Rafael Archondo escribió en su blog un texto titulado “Las lecciones de Albertina”, en el que sostiene que la joven ha revelado rasgos esenciales de la sociedad boliviana, fuertemente impregnada por la ética aymara o quechua, de raíces agrarias y comunitarias, y lo ha hecho sin proponérselo y a partir de su bien ganada fama.

“La joven goza de una posición muy cómoda en el mercado de los likes, todo ataque la lleva a fortalecerse, toda agresión en su contra cohesiona a sus seguidores y le permite seguir cosechando atención y adeptos. Las reacciones a favor y en contra de que Albertina cobre dinero por su trabajo, ponen en evidencia que la sociedad boliviana tiene aversión a la acumulación”, estima.

En su reflexión, Archondo dice que “somos un pueblo que ha sabido excecrar al rico, por lo cual nadie es un orgulloso ostentador de riqueza material. El que se encumbra, no solo se rodea de envidia, sino también de una exigencia generalizada para que redistribuya lo que tiene. En Bolivia, el único rico prestigioso es el que se prodiga, el que lanza billetes por la ventana, el que compra hectolitros de cerveza o hace donaciones a la Max Fernández. El dinero es para comprar prestigio y gratitud”.

En su visión, el discurso audiovisual de Albertina se basa en su condición humilde. “Albertina convierte su pobreza en tierna jactancia. Se llena de orgullo por sus carencias y alivia los complejos de quienes sin tener nada, pueden presumir ser felices con poco. Ese es el discurso que encanta. Por eso, solo saber que aquello tiene un costo y que puede albergar provecho individual, genera molestia”.

“Los bolivianos, o quizás los bolivianos andinos, somos solidarios y solitarios al mismo tiempo. Nos asociamos para festejar, cavar zanjas de alcantarrillado, bloquear carreteras o techar la casa de la viuda en desgracia. Ahí bulle nuestro espíritu colectivo”.

La contracara de ello, agrega, es la aversión enfermiza al lucro. Nos irrita que alguien se aproveche individualmente de una acción colectiva. Por eso, cuando una ONG se marcha del país, nos repartimos hasta los ceniceros con tal de que nadie quede como heredero único. Nos encanta el ascenso social, pero en masa. Son los rasgos de una sociedad asentada en lo agrícola y lo pastoril. Quizás por eso, pocas industrias logran ponerse en pie. Somos refractarios a ese tipo de capitalismo.

“Albertina seguirá siendo un encanto mientras mantenga, así sea de manera cada vez más fingida, ese discurso original. Somos sus fans por lo que nos enseña, por el espejo que es y en el que nos miramos cada día”.

Albertina seguirá siendo un encanto mientras mantenga, así sea de manera cada vez más fingida, ese discurso original. Somos sus fans por lo que nos enseña”.
Somos una sociedad racista y el proyecto de gobierno del MAS se ha armado sobre una exacerbación del racismo.
Agustín Echalar
Las redes sociales se promocionan como espacios de socialización, pero son una máquina de hacer dinero.
Mario Durán Ch.
No creo que el problema tenga el racismo como epicentro, tal vez más con el clasicismo de algunas personas.
Alejandro Canedo

Punto de vista

Hernán Cabrera M. / Periodista y filósofo

“Albertina, esfuerzo e inspiración”

Lamentablemente, las taras sociales del racismo y la discriminación las seguimos arrastrando desde la Colonia y han pasado tantos pero tantos años que en vez de acabar con ellas o disminuir se han incrementado de forma peligrosa. Al extremo que el Estado Plurinacional tiene la Ley 045, Contra toda forma de discriminación y racismo, que fue un impulso para luchar contra los altos niveles racistas y discriminatorios que existen en la sociedad boliviana en todos sus espacios: la familia, la escuela, los medios de comunicación, la universidad, los cargos públicos, acentuada con el uso que se hace de las redes sociales.

El caso de Albertina Sacaca fue uno de los hechos vergonzosos y patéticos de círculos sociales que hicieron despertar sus demonios racistas, además de la envidia y de la maldad que impera en corazones y mentes de seres humanos que han nacido para ser desgraciados y hacer la vida difícil al próximo.

Frente a la crisis, la falta de oportunidades laborales para el ejército de jóvenes, que con un título profesional bajo el brazo han generado sus propias alternativas de vida y de trabajo, lo que queda es aplaudir y apoyar esos esfuerzos, como lo está haciendo Albertina, abriéndose campo y aprovechando muy bien su creatividad, carisma y las redes sociales.

Eso no debería incomodar a nadie.

Es paradójico: mientras el Estado Plurinacional de Bolivia cuenta con una robusta legislación en defensa y promoción de los derechos de la mujer, en la realidad esas leyes son pisoteadas, vulneradas y burladas, como lo está mostrando claramente las reacciones violentas y racistas contra Albertina Sacaca, claro no tiene un apellido Ballivián, Claure, Velásquez y su piel no es clara. Además de tener rasgos indígenas.

Así como este caso ha generado tantos, pero tantos mensajes a favor y en contra, así deberíamos indignarnos frente a los hechos de corrupción y narcotráfico, que se pasean con impunidad y con nuestro silencio colectivo, nos convertimos en cómplices, cobardes e hipócritas. Esto último dedicado -con cariño- para quienes han criticado duramente a Albertina, a quien aliento a que siga divirtiéndose y haciendo divertir a la gente con sus tiktok, y cobre lo que quiera o hágalo gratis.

Es su trabajo, su esfuerzo, sus logros, su creatividad, su carisma que con seguridad serán inspiración para muchos jóvenes talentosos, que esperan un impulso para despertar.

Fernando Chávez Virreira / Periodista

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