Las actividades no cesan en el campo, donde Repsol da a sus trabajadores comodidades esenciales

La vida en el campamento Margarita

Cada trabajador deja a su familia 14 días al mes y reside en el candente Chaco tarijeño.
viernes, 10 de octubre de 2014 · 21:39
Natalí Vargas  / Campo Margarita
 A las 5:00, cuando  el cielo aún no aclara, el comedor del campamento de  Repsol Bolivia en el campo Margarita ya está listo para recibir  a los trabajadores con un  menú que incluye lácteos, cereales, frutas, jugos, mates y/o café, y azúcar o endulzantes, que son parte del desayuno  que la empresa da al personal que opera en un lugar donde las actividades no paran.

 

Dos semanas de retiro
El día anterior, lunes,  al mediodía, llegaba a la pista Caraparí el avión de una empresa que brinda  a Repsol el servicio de transporte de trabajadores desde Santa Cruz hasta el aeródromo, situado a 20 kilómetros al norte del campamento Margarita -está  en el predio de la Planta Margarita-,  a 45 minutos de viaje por tierra.
En el avión  llegaron algunos de los 100 trabajadores (10% son mujeres) que permanecerán en planta   14 días continuos y relevaron a un grupo similar  que ya cumplió esa obligación,  lejos de sus familias y con la responsabilidad de mantener el buen funcionamiento de la planta, que procesa al menos 16 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) de gas natural, destinados fundamentalmente al mercado argentino y  al interno.
Es un  día de temperatura elevada, aunque no tanto como  otros en los que la sensación térmica llega  a  46 grados centígrados. Con el aire acondicionado en las oficinas y  habitaciones, el inclemente  clima es más llevadero.
Los trabajadores del horario diurno visten ropa de trabajo ligera, muy diferente a la que usarían en época de "sur”, cuando los descensos de temperatura de las tierras chaqueñas  y la humedad calan los huesos; no hay abrigo que pueda aplacar el frío.
Lo nuevo por estos días en el campamento son las máquinas  de última generación del gimnasio, elegidas con la asesoría de una cadena de acondicionamiento físico. No es raro ver que mientras la mayoría trabaja, algunos se distienden un poco  allí y en la  sala recreativa, que tiene mesas de billar, de ping pong y otros juegos.
Como  hay más operarios de horario diurno,  esas áreas están llenas entre las 16:00 y  22:00; y los domingos, en la sala-auditorio del campamento, se pueden ver películas.
Los trabajadores recuerdan cómo, durante  el Mundial de Fútbol 2014, se puso una pantalla gigante fuera  de ese salón para presenciar los partidos.
El "hotel” de los trabajadores
Mientras la mayoría almuerza, los del turno de la noche descansan en sus dormitorios. En las habitaciones siempre encontrarán las camas  en  perfecto orden,  la ropa limpia, todo aseado y la televisión con cable.
"Tratamos de darles una alimentación balanceada y que en su estadía en campo se sientan como en casa”, dice Ruddy Villarroel, supervisor en campo destinado por CIS, la empresa contratada por Repsol  para  el servicio de catering y hotelería en  Margarita.
 
Por ejemplo, los miércoles,el almuerzo es chancho a la cruz y dos domingos por mes hay parrillada.
 Los coordinadores de Personas y Organización en campo de Repsol Bolivia supervisan la higiene alimentaria a la contratista, le exigen que cumpla con sus estándares de higiene en la manipulación de alimentos, refrigeración, conservación y cocción, por lo que todas las preparaciones se hacen con agua de sifón y se esteriliza todo el menaje usado.
Debido a que la planta y el campamento están en una zona con una logística complicada, se debe tomar previsiones para  trasladar agua e insumos de cocina. Cada semana llegan al campo 300 paquetes  de botellas de agua de 600 mililitros (3.600 unidades) y 200 bidones de 20 litros. Estos volúmenes aumentan en 50 cuando comienza la temporada de calor.
Los almacenes, debidamente refrigerados, guardan una variedad  de verduras, frutas,  carnes, fiambres, cereales, golosinas, jugos y gaseosas, entre otros productos que pueden ser solicitados por los trabajadores en la jornada.
 A la hora del té y a la medianoche, el personal en ejercicio recibe un refrigerio ligero que permite unos cuantos minutos de recreo. Luego, el trabajo durará hasta pasadas las 19:00 y muchos prefieren descansar tras la cena.
La cancha de fútbol con césped natural esperará hasta el fin de semana, cuando se organicen  algunos partidos, sobre todo entre los varones.

Todos los días, mientras la mayoría almuerza, los del turno de   noche descansan en sus dormitorios.

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