La deuda pública es sostenible

Edwin Rojas Ulo
viernes, 17 de octubre de 2014 · 21:47
El señor Armando Méndez, ex presidente del Banco Central de Bolivia, ex subsecretario del Tesoro y de Recaudaciones Tributaria, ex Viceministro de Presupuesto durante el periodo neoliberal y vinculado al Partido Demócrata Cristiano (PDC) que perdió en las elecciones presidenciales del pasado domingo, en su artículo denominado "¿Deuda pública, crisis en el futuro? Sí", pretende demostrar, basándose en una simple operación aritmética, que la deuda pública en Bolivia sería riesgosa en el futuro, en un claro afán de poner en duda la gestión fiscal del Gobierno y alarmar a la opinión pública.
El hoy opinador, de forma contradictoria en el artículo de referencia, señala que la deuda pública externa "no sería un peligro para la estabilidad económica”. Similar opinión sobre la buena gestión de la deuda realizó en la gestión 2012. En esa oportunidad señaló que "la deuda pública externa del país ya no es un problema, porque la misma es muy pequeña y se la puede honrar en cualquier momento” (La Razón, 21/mayo/2012).       
La ex autoridad, en su afán de generar una falsa sensación de insostenibilidad de la deuda pública, realiza su evaluación sobre la trayectoria de la deuda pública de largo plazo con base a una simple suma aritmética, mediante un análisis contable que además es incompleto. Agrega al saldo de la deuda recursos por desembolsar y un posible préstamo que aún se viene negociando.
En su análisis, se concentra solamente en los pasivos, obviando que también se han generado activos en la economía que se debe considerar al momento de analizar la deuda pública con dicho enfoque.  Sostiene que bajo la actual gestión de gobierno el saldo de la deuda externa se habría incrementado en aproximadamente 3.000 millones de dólares, pero se olvida que en la década de los 90 (periodo en el cual ejercía como autoridad pública) el Producto Interno Bruto (PIB) bordeaba los 8.000 millones de dólares y se incrementó para finales de 2013 a más de 30.000 millones de dólares; es decir el PIB creció en más de 22.000 millones de dólares, lo que significa que se incrementó en cerca de 400%. Por el lado de los activos tampoco considera otras variables, por ejemplo el incremento de las Reservas Internacionales Netas (RIN), que entre 2005 y 2013 llegaron a cerca de 14.000 millones de dólares.
Si Méndez busca determinar que la trayectoria de deuda pública representaría crisis en el largo plazo, claramente ésta no se circunscribe a emitir un criterio basado en una simple operación aritmética.
Un criterio serio y objetivo sobre la sostenibilidad de la deuda pública debe abarcar un análisis más completo, incorporando variables económicas para establecer la solvencia y liquidez para hacer frente el endeudamiento, como son, por ejemplo, los ratios deuda externa/exportaciones, reservas internacionales/deuda pública, servicio de deuda externa/exportaciones, la posición de inversión internacional y la deuda neta del sector público.  Los resultados de estos indicadores, entre otros, con base a la eficiente gestión económica del Gobierno, desde hace tiempo son positivos.
Bajo estos parámetros, se lleva adelante la gestión de la deuda pública del país, cuyos indicadores se muestran en los Boletines Estadísticos de Deuda Pública del Tesoro General de la Nación (TGN) que se publican en el marco de la política de transparencia y difusión de la información fiscal que tiene el actual Gobierno. La tendencia de los indicadores claramente muestra que el nivel de deuda pública de Bolivia es sostenible en el largo plazo y muestran una amplia capacidad de endeudamiento de la economía.
Al igual que el Gobierno, diferentes organismos internacionales y las agencias calificadoras de riesgo más importantes del mundo, que tienen opinión imparcial y son especialistas en la evaluación de la deuda en el largo plazo, señalan y coinciden en que Bolivia no presenta problemas de deuda pública y concluyen que el endeudamiento seguirá siendo sostenible en el largo plazo inclusive en escenarios extremos (stress test).
A diferencia de lo que actualmente opina el señor Méndez, en los hechos se evidencia que los agentes financieros muestran su plena confianza en el manejo de la deuda pública del país en el corto y en el largo plazo. Situación que se refleja, por ejemplo, en la última emisión en el mercado interno de bonos del TGN a 100 años plazo, lo cual se constituye en la prueba más reciente sobre la solvencia y confianza en el largo plazo del comportamiento de la deuda pública.

(*) El autor es Viceministro de Tesoro y Crédito Público.

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