La demanda de nuevos tanques de agua para uso residencial aumentó 352% en2014

La sequía en São Paulo aumenta los temores de crisis energética en Brasil

Para satisfacer la demanda de agua, la ciudad importa el líquido elemento de regiones alejadas.
sábado, 21 de febrero de 2015 · 19:53
Joe Leahy
Financial Times Newspaper

Spanish

Con la economía de Brasil en un mal momento, hay pocas empresas en Sao Paulo que pueden presumir de sus negocios prósperos.  Pero la operadora de camiones cisterna de agua Gota de Cristal Água Potável, no puede satisfacer sus pedidos gracias a la peor sequía de la historia que  afectó a la metrópolis más grande de América del Sur. 

"Estamos trabajando sin parar”, dijo el conductor de Gota de Cristal, Emerson Prado, mientras su camión cisterna  abastecía a una lavandería cerca de Vila Sonia, en el oeste de Sao Paulo. "Como van las cosas, el agua se agotará por completo”, dijo el conductor y explicó que la compañía obtiene el agua de sus propios pozos.
 El pronóstico apocalíptico de Prado no es descabellado. Con una población de más de 20 millones de personas en la región metropolitana, partes de Sao Paulo –potencia económica de Brasil– se están quedando sin agua.  Sus problemas son parte de una sequía más amplia que afecta a los estados del centro y sur del país y que está secando las represas hidroeléctricas.
 Dependencia hidrológica
En un país que depende de la energía hidroeléctrica para generar cerca del 70% de su electricidad, esto amenaza con crear un problema aún mayor para la economía de Brasil: el racionamiento de energía. 
Mientras que la escasez de agua en Sao Paulo es un dolor de cabeza para el poderoso gobernador del estado, Geraldo Alckmin, del partido opositor PSDB, el racionamiento de energía dañaría al gobierno federal de la presidenta Dilma Rousseff y su izquierdista Partido de los Trabajadores.
"Si seguimos con estos bajos niveles de agua en los embalses, será muy difícil evitar el racionamiento en Brasil”, dijo Mauro Storino, director ejecutivo de Fitch Ratings. 
El embalse más afectado de Sao Paulo es Cantareira. Situado en las colinas cerca del aeropuerto internacional de la ciudad, da servicio a 6,2 millones de personas de las zonas centrales y los alrededores de la metrópolis. Pero  opera a sólo el 6,1% de su capacidad, incluyendo las reservas que por lo general no se explotan. 
Las escasez de lluvias -en la temporada de lluvias que tradicionalmente va de noviembre a abril-  en el último par de años fue la causa de que en enero Cantareira reciba menos de una sexta parte del promedio histórico de agua para el mes, escribió Vicente Andreu Guillo, presidente de la ANA, agencia nacional estatal reguladora del agua, en un artículo en el sitio web del organismo. 
José Carlos Mierzwa, profesor asociado de la Universidad de Sao Paulo, dijo que a menos que lloviera mucho durante la segunda mitad de la temporada de lluvias, el racionamiento estricto sería inevitable.  Dijo que si bien el crecimiento  de la población de Sao Paulo se desaceleró, el surgimiento de una nueva clase media es la causa de que el consumo de agua siga aumentando. 
Para satisfacer esta demanda, la ciudad está importando agua a través de túneles subterráneos desde regiones cada vez más distantes. Pero aunque la búsqueda de nuevas fuentes es importante, la ciudad está desaprovechando oportunidades de reciclar los suministros de agua existentes.
Crisis energética
Sao Paulo trata sólo el 30% de sus aguas residuales, convirtiendo sus ríos en cloacas abiertas que a su vez limitan el agua disponible para las regiones río abajo.  "Esta contaminación se extiende por aproximadamente 100 kilómetros”, dijo el profesor Mierzwa. 
Más preocupante para los legisladores de Brasilia es que la sequía provocará una crisis energética. En los núcleos económicos del centro y sureste de Brasil, los principales embalses hidroeléctricos están a sólo el 17% de capacidad.
 La última sequía de Brasil en 2001 obligó a racionar la energía y ayudó a poner fin al dominio del partido centrista PSDB. Desde entonces, el Gobierno ha duplicado la participación de las centrales térmicas en la generación de energía para compensar cualquier escasez de hidroelectricidad durante las sequías.
 Storino, de Fitch, dijo en una nota que el aumento de energía térmica y una mejor red de transmisión de electricidad "mitigan parcialmente el riesgo de un racionamiento”. Pero, incluso, esta salvaguardia tendría sus límites si no lloviera.
 El racionamiento sería un desastre para la presidenta Rousseff, exministra de energía, cuyos índices de aprobación cayeron notablemente este mes a causa de una economía débil y un escándalo de corrupción en la compañía petrolera estatal Petrobras.
La comunidad empresarial está preocupada. Santiago Chamorro, presidente de General Motors do Brasil, dijo que el fabricante de automóviles había contemplado transportar agua en camiones para sus plantas en Sao Paulo.  "Nos estamos preparando para lo peor y esperando lo mejor”, dijo  Chamorro. Mientras tanto, el pueblo se  abastece de agua.
Leroy Merlin,  una tienda de artículos para el hogar, informa que la demanda de nuevos tanques de agua para uso residencial aumentó 352% el año pasado.  Algunos temen que la crisis  degenere en conflictos en las calles de Sao Paulo una vez que la escasez se sienta  con más fuerza a finales de este año.
 "Dentro de poco, las cosas se van a poner peligrosas para nosotros”, vaticinó  Prado, conductor de Gota de Cristal. Dijo que temía que la gente empiece a detener camiones cisterna al azar y "nos ordenen ir a sus casas”.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

149
94

Comentarios

Otras Noticias