Cada vez más compañías se interesan por el estado de ánimo de sus trabajadores

La tendencia a la felicidad organizacional está siendo estimulada desde distintos frentes.
domingo, 20 de noviembre de 2016 · 00:00
Andrés Hatum  / La Nación
 
En un artículo reciente, The Economist citaba a Lord Percy of Newcastle, ministro de Educación de Gran Bretaña entre 1924 y 1929, quien era muy reacio a cambios en el sistema educativo y a incorporar modas. Según sus propias declaraciones, "un niño debe ser educado para esperar infelicidad”. Sin embargo, hoy muchas empresas apuntan a tener empleados felices.
 
¿Por qué? Según una encuesta de Gallup sobre compromiso de los empleados en las organizaciones, sólo el 14% de los encuestados está comprometido y feliz con su empresa, el 63% no está comprometido y el 24% es infeliz. La tendencia a la felicidad organizacional está siendo estimulada desde distintos frentes.
 
La revista Forbes publicó en 2014 una encuesta de las 20 empresas más felices para la gente joven en los Estados Unidos. El resultado dio que Bank of America, American Express, General Electric, Cisco y AT&T están al tope del listado. La definición de felicidad para Forbes es que las empresas mantengan a sus jóvenes empleados apoyados en lo que necesitan, reconocidos y muy felices. Y un banco lidera la encuesta.
 
Los países no se quedan atrás. La ONU mide su felicidad a través del World Happiness Report. Este año Dinamarca está en primer lugar y Siria y Burundi en los dos últimos puestos, 156 y 157, respectivamente. Los países mejor ubicados de la región son Brasil en el puesto 17; Chile en el 24 y Argentina en el 26. Bolivia aparece en el puesto 59.
 
El reino de Bután se tomó tan en serio este tema que hace varios años mide la prosperidad del país no a través del PBI sino de la felicidad de sus habitantes: el GNH (Gross National Happiness, algo así como el producto nacional de felicidad).
 
Algunas compañías implementaron la función de gerente de la Felicidad. En el mercado argentino, la empresa Paez se adelantó al resto cuando creó la Gerencia de Cultura y Felicidad con el objetivo de mantener una cultura de amistad, de ser flexibles y, al mismo tiempo, lograr que las personas sean responsables. 
 
La tienda de deportes
 
 Decathlon no sólo tiene gerentes de Felicidad para sus sucursales, también lanzó búsquedas para conseguir un gerente de clientes felices. Inclusive Google llegó a tener un Jolly Good Fellow, algo así como un "buen tipo y feliz”. Esta persona actuaba como un motivador interno creando espacios de felicidad y motivación.
 
Finalmente, hay empresas que dan un paso más intrusivo. En Zappos, la empresa de venta de calzado online, se tomaron tan en serio el tema que crearon una consultora para que otras empresas lo logren. Delivering Happiness (Entregando Felicidad) tiene como clientes, entre otros, a Audi, Facebook, Morgan Stanley y Hilton. 
 
¿Por qué la felicidad es tan importante para Zappos? "Se habla mucho del balance o la separación de la vida y el trabajo. Es la misma vida. Y justamente lo ideal sería ser la misma persona en casa y en la oficina. Y cuando la gente se siente cómoda y feliz, siendo ellos mismos, mucha creatividad surge de esa felicidad”, dice el CEO de la firma.
 
Detrás de la terminal de trenes Victoria en Londres se encuentra la academia de Pret A Manger, una cadena de comidas al paso con sede en esa ciudad. Allí enseñan a los empleados las consignas de la empresa: ser feliz, vivir la felicidad y transmitirla a los clientes. Hay un listado de comportamientos requeridos que incluyen, además de los usuales (como cortesía y eficiencia), crear un ambiente de humor y ser feliz. 
 
Un mystery shopper (cliente misterioso) visita cada semana los locales. Si el empleado que se encarga de la venta actúa acorde a los comportamientos de la empresa, todos en el local reciben un bonus. Caso contrario, nadie. El 80% de las sucursales recibe el bono, según fuentes de la compañía.
 
La duda que queda de toda esta oda a la alegría es cuánto pueden las empresas invadir la libertad de las personas. ¿Deben los empleados generar un estado de ánimo que no tienen? ¿Deben poner cara de felicidad y una sonrisa constante? 
 
Tal vez, más que exigir un rictus permanente parecido a una sonrisa, las empresas debería asegurar un espacio de trabajo adecuado, pagar buenos sueldos, reconocer el trabajo bien hecho y no explotar a la gente. Con estas cuatro reglas básicas del trabajo, somos todos felices.

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