La imparable globalización

domingo, 4 de diciembre de 2016 · 00:00
Economía de mercado / Armando Méndez Morales *
 
Según la conocida obra escrita por Alvin Toffler, a principios de los 90 del siglo pasado, titulada La tercera ola se puede ubicar el tiempo de inicio del denominado proceso de globalización mundial a mediados del siglo XX, época en la que se deja atrás "las chimeneas de las fábricas”.

Poco antes había concluido la terrible Segunda Guerra Mundial y recomenzó la dinámica del comercio internacional. En términos reales el comercio internacional se incrementó anualmente en promedio en un 6,4% en el periodo 1945- 1983.

La mayor dinámica de este crecimiento se concentró hasta los primeros años de la década de los años  70 cuando;  si bien el comercio internacional siguió creciendo, lo hizo a ritmos menores, cuya explicación se puede encontrar en la arbitraria elevación de los precios de los hidrocarburos con los que arremetieron los países productores, organizados en su Cártel del petróleo, y que tiene que haber afectado el ritmo de expansión de la economía mundial. Luego continuó su ritmo ascendente hasta la llegada de la recesión de 2008.

Siguiendo a Toffler, la  "tercera ola”, sigue al  tiempo de la industrialización -segunda ola-  correspondiendo la economía agropecuaria a la primera. Al referirnos a la globalización de la economía mundial, debemos establecer que se trata de un hecho que incluye a todas las otras esferas y actividades de la vida humana, como la cultura, la política, el deporte, la ciencia, la tecnología, etcétera. La parte económica es la esencial en todo este proceso, mediante el cual, el mundo pasa a ser una verdadera unidad, sujeta a interdependencias y complejas redes relacionales y comunicacionales.

El otro nombre de la globalización es la integración. En términos concretos se puede decir, como lo hace Toffler, que es el proceso mediante el cual "un coche o un ordenador puede ser fabricado en cuatro países y montado en un quinto”. La globalización -según el autor- permite que el capital fluya hacia las mejores empresas con capacidad de permanente innovación y adaptación a las exigencias de los consumidores.

La globalización implica, pues, que la producción de un bien ya no se realiza en un solo país o en una sola región. En la producción de un bien participan muchos agentes económicos que se encuentran dispersos en las naciones.

La globalización implica también que empresas de diferentes países se vinculen entre sí y establezcan relaciones de las más variadas posibilidades, desde simples contactos, pasando por joint ventures hasta asociaciones más complejas como las fusiones.

La globalización hace más dinámico el comercio internacional respecto al ritmo de crecimiento de la economía mundial, también permite que las inversiones realizadas por extranjeros en diferentes países del mundo pasen a jugar un rol central en el crecimiento de las economías nacionales y, por ende, en la economía mundial.

La "tercera ola”, la globalización, en la que la economía basada en chimeneas ha sido substituida por otra basada en computadoras, funciona a velocidades supersónicas y el dinero se mueve con igual ritmo, "el sector financiero opera durante las 24  horas al día, los valores de renta variable y de renta fija, las mercaderías y las divisas se compran y se venden sin parar”.

La globalización se la puede entender como el hecho mediante el cual ya no tiene sentido clasificar la actividad económica en "agricultura, industria y servicios” como hasta ahora todavía se lo hace. Todas las actividades económicas, hoy, utilizan computadores y la rentabilidad de las actividades económicas está en relación directa a la cantidad de conocimientos que éstas absorben en el proceso de producción y de distribución económica.

En la era de la globalización, los salarios se pagan en función de la capacidad de conocimientos que tiene el trabajador, y "todo trabajador manual mecánico y sencillo es candidato a la sustitución por la robotización”.

La globalización de la economía mundial exige una nueva clasificación económica: "actividades económicas de mucho conocimiento, actividades de mediano conocimiento y, finalmente, de poco conocimiento”.

El fenómeno de la globalización vino acompañado de las empresas multinacionales. Se dio, primero, en Europa con la presencia de los capitales norteamericanos, y luego en Asia. Este hecho fue muy mal visto en América Latina y su presencia, hoy, es reducida.

Desde la óptica de los pensadores marxistas, se puede señalar a Ernest Mandel, quien en su obra titulada Ensayos sobre el neocapitalismo, señala que el periodo 1955-1964 podría ser calificado de su apogeo, dado que el volumen mundial de bienes manufacturados exportados en 1961 era tres veces mayor que el referido a 1938 y más del doble que el de 1950.

* Profesor emérito de la UMSA y expresidente del Banco Central de Bolivia.

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