En los países que ya producen, urge un marco regulatorio adecuado

¿Cómo debería América Latina explotar sus reservas de shale?

La experiencia de Estados Unidos deja importantes lecciones para la región, una de las que poseen mayor potencial en reservas no convencionales.
domingo, 15 de mayo de 2016 · 00:00
 Natalí Vargas  / Inversión
 
"Los países latinoamericanos que explotan reservas de shale pueden necesitar de la creación de un marco regulatorio que permita ciertos niveles de flexibilidad regulatoria y variación entre las diversas regiones, incluso en países con sistemas de gobierno más centralizados.  Al mismo tiempo, la experiencia de EEUU sugiere que los países de América Latina deberían también establecer estándares ambientales mínimos al nivel del Gobierno central”.
 
Son algunas conclusiones del estudio La explotación del shale y el medio ambiente: Lecciones de política para América Latina,  publicado a finales de marzo por  Diálogo Interamericano y  Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).  El texto destaca que, a medida que la industria de los hidrocarburos de esquistos (shale gas y shale oil) creció en  EEUU, aumentaron los esfuerzos por mejorar la transparencia y compartir la información entre gobiernos estatales y federales, la industria y la sociedad civil. 

La región
 
América Latina es una de las regiones con mayor potencial para la explotación de hidrocarburos no convencionales fuera de EEUU, según la estimación de reservas globales del Departamento de Energía de  Estados Unidos.  Argentina, Colombia y México ya  emprendieron el camino hacia la exploración y desarrollo de campos de esquisto y experimentan cambios radicales en sus políticas energéticas. 
 
"A medida que estos países reevalúan sus políticas de explotación e incentivos respecto del shale, a la luz de los bajos precios del petróleo, existe una oportunidad de aplicar las lecciones aprendidas por los EEUU para promulgar regulaciones que mitiguen los riesgos ambientales y fortalezcan el apoyo público mientras atraen inversiones”, dice el estudio de CAF y Diálogo Interamericano.
 
Las tecnologías para la explotación del shale crean graves preocupaciones ambientales como  la disposición correcta de los residuos de la mezcla líquida utilizada y el elevado potencial de fugas de metano.
 
Los activistas    critican los volúmenes de agua utilizada en la fractura hidráulica (fracking), que varían  entre los 7,6 y los 60,6  millones de litros    por pozo. En la superficie, la explotación de los shales puede afectar el ambiente y las poblaciones de vida silvestre en el proceso de limpieza y preparación de la tierra para la perforación y las rutas de acceso.
 
Por ello, a base de las lecciones aprendidas en EEUU, el estudio alerta  que  la superposición de jurisdicciones federales y estatales puede generar beneficios e inconvenientes, que las regulaciones ambientales deben equilibrar riesgos y beneficios, y que son importantes  la información oportuna sobre actividades de explotación y los datos de referencia, así como la comunicación continua.
 
Aconseja, además, que debe haber un equilibrio entre los requisitos de información y la confidencialidad, eficiente  difusión pública y educación sobre los riesgos de esa explotación, y que los reguladores deben ser capaces de atraer a individuos talentosos y mantener una mano de obra capacitada.

Tareas como esas   ayudaron a construir confianza en el público y a clarificar riesgos ambientales percibidos y reales asociados con la explotación de shale. "Pero  el incremento en transparencia también debe ser equilibrado con una protección de los derechos de propiedad intelectual y secretos comerciales de las compañías”, afirma el documento.

El desarrollo de reservas  latinoamericanas es relevante

Según la Administración de Información Energética de EEUU (EIA), dependiente del departamento mencionado, Argentina es el único país latinoamericano que actualmente produce cantidades comerciales de petróleo de esquisto, con una producción que supera al equivalente de 50.000 barriles de petróleo por día. La estatal mexicana Pemex  produjo su primer gas de esquisto temprano en  2011 a partir de un pozo exploratorio e incluyó áreas no convencionales -ubicadas sobre todo en Cohauila- como parte de su primera ronda de licitación competitiva del sector petrolero, programa para marzo pasado.
 
Asimismo, la revista Oil & Gas 2015: Colombia, indica que ese país otorgó en 2012 su primer contrato para la perforación de bloques con potenciales depósitos de shale y en 2014 estableció regulaciones para la exploración mediante la fractura hidráulica.
 
Los estudios de la AIE colocan a Bolivia en el puesto 17 en recursos de shale en el mundo; aparece con 109 trillones de pies cúbicos (TCF), de los que al menos 48  serían recuperables. Sin embargo, las autoridades del sector en el país consideran que   la cantidad de reservas de gas natural convencional dan todavía para respaldar proyectos a largo plazo. 

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