Mirada global

¿Retorno a la liberalización o a la desigualdad?

domingo, 5 de junio de 2016 · 00:00

Gabriel Loza Tellería *

 

América Latina atraviesa tiempos difíciles y los vientos de cola soplan en economías como Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, que habían experimentado en el pensamiento económico latinoamericano una visión alternativa a la visión predominante neoliberal, centrada exclusivamente en el mercado, en la apertura financiera indiscriminada, en los paraísos tributarios a la inversión extranjera directa y en el confinamiento de la política social al rebalse de los frutos del crecimiento económico. 
 
Los vientos de cambio recientes en Argentina y Brasil presagian el retorno a los brujos del Consenso de Washington que se creían superados, especialmente en cuanto a la liberalización de capitales. 
 
Las medidas adoptadas por Macri y la propuesta del Gobierno interino de Temer en Brasil apuntan a la liberalización financiera indiscriminada. El razonamiento lógico es simple: los gobiernos populistas "aislaron” a sus países de la globalización financiera y, por lo tanto, es necesario abrirse de nuevo a la inversión extranjera, a la inversión de portafolio (acciones, bonos) y a los flujos de capitales de corto plazo. Parten del supuesto de que los capitales externos estaban tocando las puertas que les cerraron los populistas y apenas las abran, entrarán en grandes cantidades y generando un mayor crecimiento económico.
 
En primer lugar, no toman en cuenta que para el propio FMI (2012)  las relaciones empíricas entre flujos de capitales y crecimiento están bien documentadas para la inversión directa extranjera, pero "son menos claras para los flujos de creación de deuda (acciones, bonos)”. Existe un consenso del efecto negativo de los flujos de capital de corto plazo en las economías emergentes como resultado del efecto tequila, la crisis asiática, la crisis financiera de 2008 y el reciente frenazo súbito de capitales (sudden stop) en los mercados emergentes.
 
Hasta el FMI alerta de los riesgos de la liberalización, después de haber sido un fanático de la apertura de capitales, señalando que "la liberalización necesita ser bien planeada, tiempo y secuencia a fin de asegurar que los beneficios pesen más que los costos”.
 
En segundo lugar, no se ubican en que el contexto externo no es favorable para las entradas de capitales hacia los mercados emergentes. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) proyecta una substancial salida neta de capitales desde las economías emergentes, de  750 mil millones de dólares en 2015 y de 500 mil millones de dólares en 2016.
 
Por último, no les dicen a sus pueblos las malas noticias de la apertura financiera, que: "a menudo cuando los países eliminan las restricciones sobre los flujos de capital la desigualdad empeora”, como señalan Furceri y Lougani (2016). Concluyen que la liberalización de la cuenta de capitales ha incrementado el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad del ingreso (de cero a uno: cero distribución equitativa  y uno si una persona concentra todo), en cerca de 0,8% en el corto plazo y entre 0,7% y 2,5 %, en el mediano plazo para 149 países entre los años  1970 y 2010.  
 
 
 
La liberalización de capitales está asociada con un persistente incremento en la desigualdad, como se observa en el gráfico 1, tanto en países adelantados como en economías emergentes, siendo el impacto en el corto plazo casi similar, pero a mediano plazo aumenta más la desigualdad en los emergentes. 
 
Según la BBC, con datos del Banco Mundial, los primeros cinco países en el ranking de la desigualdad son africanos y después les siguen Honduras (6), Colombia (7), Brasil (8), Guatemala (9), Panamá (10) y Chile (14). 
 
 

No obstante ello, para la CEPAL (2015) en su publicación Panorama Social de América Latina, la desigualdad ha  disminuido desde 2002 hasta 2014, pero a ritmos desiguales, como se ve en el gráfico 2. Resalta la disminución en Venezuela, Bolivia, Brasil y Perú entre 2002 y 2010 y de Uruguay, Argentina y Ecuador entre 2010 y 2014.  En el caso de Brasil la reducción ha sido moderada en los últimos años, así como en Bolivia. 
 
Ojalá entren los ansiados capitales, pero no se reviertan los avances alcanzados en la reducción de la pobreza y la disminución de la desigualdad en Argentina y Brasil.
 
* El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.

 

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