Mirada global

¿Euro estancamiento?

domingo, 17 de julio de 2016 · 00:00

 Gabriel Loza Tellería *

El FMI al igual que en el caso de los países en desarrollo, elabora sus informes sobre los países desarrollados. Recientemente realizó informes  sobre el Área del Euro y de los Estados Unidos, en el marco de las consultas del Articulo 4 de su Convenio Constitutivo, que en realidad significa un monitoreo o supervisión de la política económica, cambiaria y financiera de un país miembro.

Mientras los países no estén sujetos a la condicionalidad de los préstamos del FMI, estos informes, por una parte, constituyen un buen diagnóstico del desempeño económico y, por otra, un listado de recomendaciones de política. Justamente el último informe del FMI se titula Políticas del Área del Euro.

El análisis del desempeño del Área del Euro relieva la recuperación a partir del tercer trimestre de 2013, como se observa en el gráfico, debido a los bajos precios del petróleo y la política monetaria expansionista que  apoyó a la demanda interna, la cual contribuyó al crecimiento del PIB.

Sin embargo,  el FMI espera que los riesgos a la baja se incrementarán con el euro escepticismo, entendido como el movimiento político y social que se basa en el rechazo, en mayor o menor medida de la Unión Europea por parte de los ciudadanos europeos. 

Así, el crecimiento económico del Área es previsible que se desacelere de un 1,6% en 2016 a 1,4% en 2017, debido principalmente al negativo impacto del Brexit, como se denomina a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Cabe recordar que la participación del Producto Interno Bruto  del Área del Euro en el PIB global  vino declinándose, ya mucho antes, desde un 25% en 1995 a 17% en 2015. En tanto que  Estados Unidos mantuvo su peso del 25% y las economías emergentes subieron de importancia de 20% al 40% del PIB Global. 

Para el FMI, las perspectivas de mediano plazo permanecen débiles con un elevado desempleo y una alta deuda pública y privada. El nivel de desempleo se mantendrá en torno al 10% y se estima que por el 2021 alcance recién los niveles pre crisis de 2008 en torno a un 8,5%. En cambio, en Estados Unidos  la tasa de desempleo ya está por debajo de los niveles pre-crisis financiera del 5%. Generalmente cuando se critica la elevada participación del Estado en el Área del Euro solo se esgrime el argumento del nivel de la deuda pública. En 2015 representaba el 92,9% del PIB y para 2017 bajaría levemente al 91,2% del PIB. 

Empero, los datos del FMI muestran un alto endeudamiento privado, que junto al endeudamiento público subiría a cerca del 400% del PIB, mientras que en el caso de los Estados Unidos llegaría casi a un 300% del PIB. El problema es que en la euro área la tendencia es creciente respecto a la crisis financiera de 2008, mientras que en Estados Unidos es decreciente.

El riesgo al estancamiento se ve aumentado por la tremenda debilidad de la inversión y por el envejecimiento de la población que seguirán perjudicando a la productividad. El FMI recomienda, como siempre y para variar, reformas estructurales, que no las especifica, con excepción de las reformas en el mercado laboral donde aconseja: "reducir los costos de contratación de los empleados y ampliar las políticas activas para atraer más trabajadores a la fuerza laboral”. 

Es decir, propone reducir la excesiva protección de los trabajadores con contrato regular, como dispone la Reforma Laboral aprobada recientemente por el Gobierno de François Hollande en plena Eurocopa, que se inspira con claridad en la reforma laboral aprobada en España por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012.  

Mas que recomendar el FMI instruye "recuperar la fe en al unión monetaria”, aunque todos sabemos que no es cuestión de fe sino en superar los problemas de avanzar en la armonización o unión fiscal y financiera. Plantea que la política monetaria debe seguir siendo expansionista con compra de bonos y tasas de interés negativas y la política fiscal debe poner énfasis en la inversión.

Por último recomienda, primero, sanear los balances bancarios para recuperar la salud financiera y ampliar  más el crédito, y, segundo, contar con un fondo de garantía de depósitos con un mecanismo de apoyo fiscal común para completar la unión bancaria. 

En síntesis, las perspectivas del FMI sobre la Zona del Euro tienen un gran componente de escepticismo.
(*) El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.

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