La recuperación del precio del crudo augura nuevas esperanzas

El repunte de la producción de los shales se espera para 2017

En Estados Unidos, las compañías dedicadas a la fractura hidráulica comienzan a reorganizarse junto a las señales de estabilización del sector petrolero.
domingo, 28 de agosto de 2016 · 00:00
Natalí Vargas  / Inversión

La producción de gas y petróleo de esquisto, presente sobre todo en Estados Unidos y Canadá, seguirá en declive en lo que queda de este año y se recuperará en el primer semestre de 2017, junto con el  aumento del precio del crudo, del promedio actual de 47  dólares, a 50 dólares.
 
Estas proyecciones provienen del gerente para América Latina de la consultora especializada en hidrocarburos Drillinginfo, Scott Stewart, quien participó en el IX Congreso Internacional Bolivia Gas & Energía, que se desarrolló el 17 y el 18 de agosto en Santa Cruz.
 
Según el experto, el consumo total de gas en Estados Unidos continuó su subida hasta finales de 2015, cuando llegó a más de 26 trillones de pies cúbicos (TCF) por año. "Tomando una buena mirada a la producción de líquidos, y a convencionales versus no convencionales, podemos ver que hubo un gran cambio desde 2011, cuando la revolución no convencional arrancó”, afirmó.
 
Sostenibilidad
 
Hace cuatro años, cuando surgió la revolución del shale oil y del shale gas y las tecnologías recién empezaban a desarrollarse, para los operadores no era tan sencillo determinar si era más conveniente trabajar un pozo convencional o uno no convencional. Sin embargo, luego se logró determinar que el principal factor de diferencia está en la vida media de los pozos.
 
Los pozos no convencionales bajan de producción rápidamente, su duración es de generalmente dos a tres años. Mientras que un pozo convencional, como uno de Arabia Saudita o Bolivia, podría tener una vida media de al menos 20 años. "Por tanto, uno puede perforar ese pozo (el convencional) y olvidarse de uno no convencional”, argumentó Stewart.
 
Muchos pozos no convencionales tienen  una vida mucho menor y hay estudios que indican que un pozo  convencional nuevo es igual a cuatro pozos de petróleo no convencional, porque éstos duran sólo dos a tres años y empiezan a bajar de producción. "Realmente es un juego en el que se debe mantener el flujo de dinero para que la producción no baje”, aseguró el experto.
 
Al rescate del shale
 
Aunque los avances en la tecnología para el desarrollo de los campos de esquisto (shale) poco a poco han permitido la reducción de costos, la fracturación hidráulica (fracking) en la actualidad sólo representa el 10% de la producción de Estados Unidos, dijo el analista. En el pasado lo central era la perforación de pozos con el riesgo constante de no encontrar reservorios, en la actualidad el análisis se posiciona en la fracturación.
 
Actualmente, con una proyección de precios del petróleo que no pasará los 50 dólares por barril dentro de un año, los operadores buscan que los pozos no convencionales paguen la inversión hecha en ellos durante el primer año, ya que un tiempo mayor podría ser muy riesgoso para la  sostenibilidad del negocio. 
 
"Un gran cantidad de operadores aún no logran  cubrir sus costos. Sucedieron algunas bancarrotas como la de Linn Energy, por 10.000 millones de dólares, SandRidge Energy, por 4.000 millones de dólares”, comentó Stewart. Pero rescató que gran parte de esas empresas ahora se  reorganizan; 64 compañías quebraron en 2015, 175 están en alto riesgo de declararse en bancarrota este año y  otras 160 están en riesgo por su flujo de caja.
 
Se requiere una inversión de  2.500 millones de dólares en capital de riesgo, pero hay avances en la tecnología que permiten bajar costos y tener menos resultados negativos, señaló el analista experto en su exposición en el  Congreso que realizó la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), bajo el título "Nuevas fronteras energéticas, los desafíos de Bolivia en este contexto”.
 
Las transacciones multimillonarias en el sector del petróleo y el gas nuevamente están sobre el tapete. En julio se anunciaron en todo el mundo más de 11.000 millones de dólares en transacciones en tiempos en que la recuperación del crudo alimenta las esperanzas de que el mercado esté más firme, según la firma Wood Mackenzie.
 
Empero, América del Norte, donde operan muchas compañías de explotación de shale, el año pasado concertó el menor número de transacciones desde 2004, de acuerdo con los datos de Bloomberg.
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